Bosque de Brocelandia

Combates y aventuras en un mundo hostil

Chicago (España), años 10

Y lo peor de todo es que hay gente que sigue pensando que facilitando el despido aumentarán las plantillas; que congelando los sueldos se incrementa el consumo; que suprimiendo ayudas a la cultura y la enseñanza, y al empleo, seremos un país más competitivo; que las grandes corporaciones internacionales crean puestos de trabajo de calidad y han de tener más facilidades que las pequeñas y medianas empresas del territorio; que convirtiendo España en un gigantesco casino, paraíso maloliente de mafiosos premiados con amnistías y leyes a su conveniencia, va a mejorar nuestra calidad de vida; que los cuatro fraudes en la prestación de desempleo son los que nos han llevado a esta situación, y no la evasión de impuestos; que somos los vasallos de Alemania y de lo que representa y le debemos pleitesía; que los dependientes que no puedan pagarse los cuidados han de ir a pudrirse a las cunetas; que la salud es para el que pueda pagarla (dos veces); que nuestros impuestos no han de revertir en protección y servicios, sino en sueldos de políticos fascistas y genocidas y en sus corrupciones varias; que ahorrar en protección de incendios en Galicia no va a a tener ninguna consecuencia; que con más ladrillo y más destrucción de espacios naturales se va construir la economía más saneada y sostenible; que la memoria de l@s que lucharon por un mundo mejor se puede sepultar quitando placas y nombres de teatros y borrando murales; que los que protestan contra este estado de cosas, a menudo jugándose la paz y la integridad física, son el verdadero problema y contra ellos valen todos los medios, sean policías infiltrados cometiendo atentados, violencia indiscriminada aunque sea contra menores o discapacitados, represión de denuncias de agresión policial o equiparación penal con terroristas (¡y ellos se atreven a hablar de terrorismo!).

Pero lo que ninguno de ellos sabe, ni los votantes ni los votados, ni los que continúan intentando mentir al pueblo en un ejercicio de hipocresía (porque ya no les importa si nos creemos o no sus mentiras), ni los que continúan justificando la utilidad de su sufragio estúpido e insolidario (aunque ya sospechan que se volverá contra ellos) es que pronto nos convertirán en lo que más temen. Por mucho que nos encierren preventivamente.

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2 comentarios»

  Jacques de Molay escribió @

Suscribo uno por uno cada punto de tu exposición. ¡Y aún nos quedaríamos cortos! Resulta increíble cómo la “clase política” se ha vuelto tan corrupta, tan degenerada y tan humana que hace oídos sordos a la soberanía popular, obedeciendo servilmente a las grandes corporaciones y las grandes redes financieras, que son las mismas que mandan en Alemania y Francia por mucho que veamos en Merkozy a sus responsables directos. Esto clama a una movilización popular internacional. Y no lo digo como viejos eslóganes, sino como la realidad que supone la globalización actual. Ante su terrorismo mundial solo cabe la revuelta, la insumisión y, cómo no, la revolución.

  Eowyn de Camelot escribió @

Estoy completamente de acuerdo, y perdona que sea tan escueta, pero hoy no tengo humor para nada. Gracias.


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