Bosque de Brocelandia

Combates y aventuras en un mundo hostil

De esta búsqueda y su protagonista

Nadie sabe a ciencia cierta quién es Eowyn de Camelot, ni siquiera ella misma (quizá sería mejor decir “sobre todo ella misma”). Nuestra particular superheroína, como cualquier otra que se precie, no es demasiado pródiga en acontecimientos sociales excesivamente frecuentados, o tal vez es que sabe muy bien esconderse entre las hordas de friquis que planean por estos lugares. Pero algunos rumores en este Reino que pronto dejará de serlo apuntan a la siguiente historia.

Eowyn fue criada en un poblado de las afueras, entre esbirros del oscuro Señor de los Mercados (dueño supremo del mundo mundial conocido con su multitud de franquicias sociales, legales y políticas) que, jodidos y contentos, no mostraban ningún tipo de respeto por la rebelde individualidad con la que la había obsequiado la naturaleza. Aunque fue elegida para ser adiestrada desde muy pequeña a integrar las filas de tan siniestro dueño, a nuestra protagonista aquello de la opresión de las clases más desfavorecidas combinada con misas diarias no le parecía muy coherente (aparte de que estimaba tremendamente injusto que el vino sólo lo pudiera beber el cura) y las costumbres imperante sobre el papel de la mujer en la sociedad le resultaban tremendamente aburridas (sobre todo la prohibición de entrar en las tabernas). Esas lamentables actitudes le motivaron días y días de reclusión en las horrorosas mazmorras del castillo que, como suele pasar en los cuentos, oh sorpresa, estaban comunicadas por un pasadizo secreto con la típica y tópica biblioteca olvidada.

Allí tuvo ocasión de conocer a grandes autor@s clásic@s y modern@s y de instruirse en los rudimentos de la teoría marxista, entre otras tesis revolucionarias (los periódicos deportivos, las revistas de cotilleo y los libros editados por la FAES estaban en una estantería más alta). Pronto comprendió cuál era su verdadera misión en el mundo y no tardó en largarse por patas del aquel tétrico sitio, dejando compuestos y con cara de lelos a los buenos partidos, deseosos de llevarla por el camino políticamente correcto, que le había buscado su ávida parentela. Desafortunadamente los guardianes del poblado no estaban muy de acuerdo con la idea de la fuga, y en el cordial intercambio de opiniones subsiguiente la prófuga se llevó algunas magulladuras que disminuyeron considerablemente su atractivo físico (en el caso de que éste existiera anteriormente).

Una vez libre, Eowyn decidió, en un alarde del sentido práctico que hasta entonces le había faltado, aprender las artes de la pluma y la espada con el objetivo de conseguir así acercar a la medieval sociedad en la que estaba viviendo la libertad, la igualdad, la fraternidad y las copas gratis, lo que consiguió más mal que bien, como se demuestra en su paso por algunas historias ajenas y propias. Todo eso, claro, en los momentos en que la dejaban tranquila sus incansables perseguidores, los esbirros del Señor de los Mercados que no se había resignado a perder a una de sus súbditas, ni aunque fuera tan fracasadilla como la que nos ocupa, y los ex novios abandonados que se empeñaban en reclamarla (evidentemente escaseaban las muchachas casaderas) y que tenían la desagradable costumbre de, en cuanto se descuidaba, secuestrarla en algún horrible lugar y taparle la boca para que no les diera el coñazo con sus discursos. En la actualidad, aunque está bastante hasta el moño de pasarse la vida escapándose de esos pesados y su estado físico y psíquico ya no es el que era cuando comenzaron sus andanzas, nuestra guerrera de abollada armadura y herrumbrosa espada se ha internado ahora en este Bosque de Brocelandia, lugar de apariciones sorprendentes y aventuras sin cuento, decidida a encontrar de una vez por todas el escondite donde se halla confinado el Ciudadano Arturo y liberarlo para que forme ya la dichosa Tabla Redonda como paso previo a encontrar el famoso Graal (del cual se dice que, entre otras virtudes, suministra imparablemente alcohol de calidad a sus poseedores), que esperemos no se halle en la vitrina de un supermercado. Tal vez esta vez lo consiga.

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