Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘FMI’

Verano de 1293

Me parece increíble cómo ha cambiado mi vida en los últimos años; tanto, que el pasado parece haber perdido su categoría temporal para encuadrarse en la de ficción. No sé si todo esto se debe a la cercanía del siglo XIV, el sonido de cuyo nombre me trae negros presentimientos (o tal vez sean los restos de los recuerdos de las investigaciones históricas que realizo en el XXI, y que mi mente es incapaz de procesar convenientemente), pero parece que las cosas que parecían más naturales han dejado de serlo. Nada funciona según la lógica en mi vida, y eso sin mencionar las cosas que ocurren en ese triste y patético país futuro donde muchos ven el suicidio como única opción: las privatizaciones sanitarias encabezadas por ministros que tienen intereses personales en las mismas y que regalan millones a las clínicas privadas cuando se supone que hay déficit, los aeropuertos sin aviones, los trenes de alta tecnología sin sistemas de seguridad adecuados, la violencia machista dependiente de hospitalización, los fanáticos de la vida pero solo si se dan ciertos criterios sexuales y religiosos, los pederastas indultados por ministros del Opus, los presidentes de Gobierno que no solo no saben articular sus discursos sino ni siquiera leerlos, y, lo peor, la resignación de los que lo sufren.

Y es que antes todo era sencillo: si tenía hambre, comía; y no siempre sobrias viandas. Si tenía sueño, dormía, probablemente incluso en posadas que no estaban demasiado infestadas de chinches. Si quería emborracharme, invitar a toda la taberna u organizar una pelea, pues solo necesitaba enseñar la bolsa. Lo reconozco: nunca he sido una potentada, pero el trabajo iba saliendo, no tenía por qué temer que dejaría de salir, y siempre me había parecido una estupidez ahorrar para el futuro cuando lo más probable es que no hubiera futuro, al menos para mí. En todas partes encontraba a alguien que precisaba una espada que se pudiera alquilar a bajo precio, aunque tampoco tan bajo: una tiene su dignidad, aparte de ser una profesional como la copa de un pino que en absoluto quiere devaluar el sector, y que no revienta las tarifas; para eso ya está la CEOE y el FMI. Y, sin embargo, ahora… Cuando mi amigo agotó el escaso estipendio del que su orden le había provisto y nos vimos obligados a buscar curro, enseguida constatamos, perplejos, que las posibilidades de faena se habían esfumado: no, no es que hubieran desaparecido las escaramuzas entre señores por un quítame allá unos celemines de terruño, los mercaderes que veían bandidos inmisericordes tras cada recodo del camino o los torneos donde caballeretes tan emplumados como poco diestros exhibían sus colas de pavo real ante las damas, no. Pero lugar al que acudíamos avisados de estos acontecimientos resultaba que o habíamos llegado demasiado tarde o era un rumor sin fundamento. Vamos, que hubiera llegado a creer que me perseguía una maldición o que alguna mano negra me había tocado, si no fuera porque el mal momento económico era generalizado. Bueno, al menos me consuela saber de que la culpa de que ande por estos caminos medio desnutrida es de mis padres.

-No sé si corren malos tiempos para la lírica –le decía un día de agosto en que atravesábamos sobre nuestras famélicas monturas un bosque en el camino desde Logroño a Montpellier, para otra de las reuniones secretas de mi compañero-; la cultura en esta época se beneficia de la inexistencia de Wert y, desde luego, los trovadores están haciendo su agosto. Si no fuera por lo inútil que soy, y doy gracias al cielo por eso, para componer canciones románticas, estaría tentada a cambiarme de profesión. Lo que sí que te aseguro que va fatal es la épica y, como consecuencia, la física –levanté una mano ante mis ojos y comprobé con tristeza el tamaño de mi brazo: no soy una persona de huesos grandes, era el ejercicio y la buena y sana alimentación la que me mantenían los suficientemente fuerte, pero al no tener ni uno ni lo otro la verdad es que daba pena verme. Últimamente los hombres ni me miraban. Claro que los que se cruzaban en mi camino tenía aún más hambre que yo, y supongo que lo primero es lo primero-. Así que solo nos queda la sarcástica. O sea, reírnos de todo. Aunque estoy cabreada. Tus amiguitos de la Orden cabalgan hacia el mismo destino que tú con séquitos numerosos y comida sabrosa y abundante, y tú te empeñas en viajan solo pasando penalidades. Y haciéndomelas pasar a mí, que no tengo la culpa de nada. Al menos podrías pedirles una asignación o algo.

Él frunció el ceño.

-Tengo mis razones –dijo solamente.

Yo había llegado a la conclusión de que mi compañero se mantenía aferrado al misterio sobre todo para hacerse el interesante. Después de todo, yo ya sabía (soy buena observadora y no carezco de algo de ingenio, aunque esté mal el decirlo) que ostentaba un cargo de importancia y que en Montpellier se tratarían, entre otras cosas, las condiciones de la tregua entre Jaume II y Carlos de Anjou, enfrentados por la cuestión siciliana. Los templarios, incluso los aragoneses, eran fervientes partidarios del angevino, dada la cercanía de este con el Papado y su afición a montar cruzadas a Tierra Santa, y creían poder interceder para que el acuerdo entre ambos mandatarios se saldara, si bien con el menor perjuicio posible para el rey de Aragón, también con total satisfacción de su contrincante. El problema era que no todo el mundo deseaba con tanto fervor que las relaciones Aragón-Anjou mejoraran: sobre todo si eso implicaba la anulación del matrimonio de Jaume con la pequeña Isabel de Castilla, cosa que al parecer acababa de concretarse en Logroño (a Jaume le habían llovido las críticas por su falta de habilidad en esas negociaciones, pero es que aún no conocía a Juanca), para cambiarla por Blanca de Anjou. Lo que por su parte no ayudaría a que se mantuviera la ayuda naval aragonesa a Castilla para evitar la reconquista mora de tierras cercanas al estrecho del Gibraltar. Ya se sabe: los reyes o gobernantes varios siempre se sacan el patriotismo y un estrecho de Gibraltar de la manga cuando más patentes son sus injusticias para con el ciudadano, o cuando fracasan sus burdos intentos de maquillar las cifras económicas. Tampoco creía que a Blanca, mi bien conocida amante del monarca e hija de una importante familia castellana con intereses en la zona aledaña a Tarifa, le hiciera mucha gracia el pacto. Y no solo porque la corta edad de Isabel de Castilla le aseguraba su lugar en la cama de Jaume bastantes años aún.

-Ya –aduje yo-, tú tienes tus razones y yo el rugido de mi estómago. Y no me las dirás nunca. Hasta que esté preparada –le remedé con retintín-. Aunque, la verdad, me he cansado de preguntar. Te dejo por imposible. Me sacas demasiado de mis casillas y necesito conservar mis escasas fuerzas: hay demasiadas absurdas reforma neoliberales que combatir. Por el  momento, prefiero pensar en comida. Y en vino. Ay, ese pastel de cerdo que prepara Joana… lo veo cada noche en mis sueños, te lo aseguro.  Y ese vinillo de las tierras del Ebre que le traen… Si al menos hubiera algo de caza en este bosque… pero me temo que todos los que han pasado por aquí antes han pensado lo mismo. Qué manera de hacer desaparecer las especies, Dios mío, ni en el siglo XXI se extinguen tantas. Aunque allí a los que cazan más es a los ecologistas. Por cierto, la próxima vez que veas una pieza me dejas a mí el arco. Has fallado los últimos tres tiros tontamente; no me explico cómo una persona tan poco diestra en el tiro al arco haya podido acertar a mi atacante de Gardeny, que se hallaba a una más que considerable distancia

Se volvió a mí brevemente.

-Supongo que se me da mejor impedir que cacen piezas que hacerlo yo. A propósito, no deberías preocuparte tanto pues tus penurias acabarán en cuando puedas volver con Guillaume. Él no tiene tantos reparos como yo en emplear los recursos de la Orden. Y supongo que puede además proporcionarte otros entretenimientos.

-Deseos no le faltan, desde luego –respondí, recordando las ocasiones fallidas de, como él decía, “entretenimientos” con Guillaume-. Aunque dudo que la idea le resulte tan tentadora como antes, dado mi demacrado aspecto actual.

-Puedes apostar que sí. Le conozco. Nunca ha tenido demasiada afición a sus votos, y sí hacia las mujeres, tuvieran el aspecto que tuvieran.

-Qué galante. Muchas gracias. Bien, la verdad es que esa perspectiva de momento no me quita el sueño. Hay que reconocer, sin embargo, que se comía bien en su compañía. Estaría dispuesta hasta a aguantar los rezos por volver a disfrutar de una cena como la de la última noche; aunque tuviera que soportar la compañía de la mismísima Fátima Báñez, su virgen del Rocío y todos los ministros del Opus del PP. Por cierto, esas torres que se divisan en lontananza, ¿son ya Montpellier? ¿Crees que habrá alguna posada que podamos pagar? No sé cómo están los precios en estas tierras: seguro que nos hacen pagar por los trovadores que sin duda vendrán a importunarnos.

Él echó un vistazo a su alrededor, como si temiera que alguien nos observara.

-Nuestros caminos se separan aquí, Eowyn. Nadie puede verme contigo.  Nos encontraremos en unos días en la posada que hay a las afueras de la ciudad. La posadera te atenderá si dices que vienes de mi parte, pero cuidado con emborracharte, armar jaleo y gastar más de la cuenta. Y también sé discreta en lo que se refiere a compañías masculinas. No conviene que llames mucho la atención.

Yo me fingí ofendida.

-Escuchas demasiado lo que se dice de mí y muy poco a mí misma. Pero bueno, veo que no eres tan malo como aparentas, a pesar de enviarme lejos como si fuera unos calzones sucios. Hala, que te vayan bien los negocios, y mándame aviso si vas a tardar más de una semana, que ya sabes que me aburre estar mucho tiempo en el mismo sitio.

Él se dirigió hacia el centro de la ciudad, y yo tomé por uno de los caminos secundarios que la rodeaban, hasta llegar al edificio que me había descrito, una casa de aspecto coqueto que estaba situada junto a uno de los dos ríos que atraviesan la ciudad occitana. Dentro de la posada, pedía alojamiento y comida para mí y para mi caballo exhibiendo mi recomendación verbal, que a pesar de mis temores resultó ser perfectamente válida y, además, recibida con alegría. Me disponía a subir a la habitación que se me había asignado, cargada con mi petate donde solo llevo lo indispensable (la experiencia me ha enseñado que siempre es mejor ir lo más ligera de equipaje que se pueda), cuando alguien me cogió por los hombros desde detrás y me obligó a volverme.

-¡Vaya! Pero ¡si es mi querida amiga de las tierras de Girona!

Me costó reconocerlo al principio: paso por muchos lugares, veo a demasiada gente, y me quedan demasiado pocas neuronas en funcionamiento después de tantos días de vacas flacas. Aparte de que no esperaba verlo tan lejos del contexto que yo asociaba con él. Pero en seguida me di cuenta que se trataba de, ni más ni menos, que del caballero leonés que había conocido (casi bíblicamente) en la taberna de Joana.

-¿Sancho? Pero ¿qué haces por aquí?

¿Me había vuelto demasiado desconfiada, o es que aquello era, de verdad, claramente sospechoso? (continuará)

Read Full Post »

No pasarán. La UE y el FMI, símbolos del sistema, tienen ejércitos más numerosos, e insidiosos, que los persas; nada puede hacer un pequeño grupo de ciudadan@s grieg@s que piden ‘cultura, alimentación y libertad’, esos lujos asiáticos en tiempos de televisión adocenante, comida basura fruto de la especulación alimentaria y sumisión a los designios del Mercado, y también de sustanciosas cuentas en Suiza solo para unos pocos. ¿Nada?

No pasarán. El todopoderoso gobierno y ejército israelí esgrime indistintamente plumas y espadas contra los escasos integrantes de la Flotilla de la Libertad. Nada podrán hacer est@s activistas, dispuest@s a dejar su vida en el intento de conseguir un poco más de justicia para Palestina, ante tal amenaza mediática y militar. ¿Nada?

No pasarán. Un ciudadano marroquí residente en Barcelona se enfrenta en solitario a una audiencia secuestrada por la manipulación monárquica. Nada podrá hacer ese hombre contra años de mentiras a una población sumida en el dócil oscurantismo por sus gobernantes. ¿Nada?

Recordemos: las Termópilas, sí, se saldaron con la extinción prácticamente completa de las fuerzas aliadas griegas. Pero, al final, el Imperio Persa no pasó.

Más info:

http://www.publico.es/dinero/384429/la-industria-y-el-sector-publico-griego-secundan-la-huelga-contra-el-ajuste

http://www.publico.es/internacional/384414/comandos-israelies-ensayan-un-asalto-limpio-contra-la-flotilla

http://epreader.elperiodico.com/APPS_GetPlayerZSEO.aspx?pro_id=00000000-0000-0000-0000-000000000001&fecha=20110629&idioma=0&doc_id=5b229b23-b5d2-489a-b6ac-1f80688ddd46

Read Full Post »

Era una mala novela policiaca, de esas en que el autor no es suficiente hábil para enmascarar al verdadero asesino hasta el final. Todas las pruebas, las ocasiones y los motivos apuntaban al mismo culpable, que además era el típico y tópico en estos caso, el mayordomo. Y ahora ha acabado el cuento.

El mayordomo. El mayordomo español, no solo al servicio de BM y el FMI, como ya sabíamos, sino también al de las oscuras corrientes internas del gobierno de EEUU, que provocan guerras, incluso atentando contra sus propios ciudadanos, promueven, financian o por lo menos dejan hacer a los golpistas o, como en este caso, manipulan la información, desfigurando la realidad, y presionan la justicia, esa (In)Justicia española de trágico chiste. Y no se trata de un elegante mayordomo inglés seguro de sí mismo y que se permite en opcasiones dar lecciones de urbanidad a su jefe, sino de un patético y servil esbirro que es capaz de venderse y vender a su país al mejor postor, de bajarse los pantalones y ponerse mirando a Cuenca para que nos den a todos. Es igual: en esta novela barata que es nuestro país, cada vez más carente de dignidad, de seguridad laboral y económica, cada vez más pobre y rastrero, no triunfará la ley y el orden, sino la sempiterna impunidad de los poderosos.

Read Full Post »

Viernes, 11 de junio. Entro en la oficina de la empresa donde presto mis servicios como adalid de la pluma, con una sensación parecida a la que tienen l@s sufrid@s usuari@s de Renfe: saben cuándo entran en el tren, pero no cuándo van a salir. Mi empleo debe haber venido proyectado desde una galaxia muy lejana, pues desafía todas las leyes matemáticas de este mundo, a saber: estoy contratada por cuatro horas, me pagan aproximadamente dos, siempre acabando trabajando seis y, por si fuera poco, me exigen que rinda como si hiciera más que ocho. Pero ya me consuelo con poco; en este caso, con que la emisora radiofónica que me saluda cada mañana al comenzar mi jornada laboral no fuera una de esas insoportables radiofórmulas dedicadas a repetir hasta la sociedad cuatro combinaciones de sonidos que han perdido cualquier semejanza con las combinaciones de sonidos que acostumbramos a catalogar como “música”

Como he dicho, entro en la oficina y tomo asiento, entre toses y estornudos. Cualquiera de los capitostes que se tome la molestia de mirarme verá unos ojos brillantes de fiebre en un rostro, además de congestionado, agotado por las horas extras gratuitas: hay cadáveres que tienen mejor aspecto, pero probablemente dejarán que me convierta en uno antes de decirme que puedo tomarme un día (de los muchos que me deben) libre. Cierto que podría pedir la baja laboral, pero ¿quién se arriesga, ahora que hemos dejado que el despido haya conseguido las libertades que a nosotros se nos niegan, y lo que nos espera? Bastante me cuesta llegar a fin de mes con el simbólico salario que recibo, y mis números comunistas ya son legendarios en todas las sucursales de bancos de los alrededores.

Aunque a veces llego a pensar que hay cosas peores que la muerte. Llega el cúmulo de idioteces de cada día: órdenes absurdas, criterios contradictorios, formas de trabajar nada operativas, ira y soberbia en mitad de la ignorancia más absoluta. Faltan cuatro minutos para mi hora de salida y en ese momento mi jefa recuerda súbitamente que hay que subir un post al blog corporativo con tratamiento de imágenes y vídeo. Así, con la mayor tranquilidad del mundo: qué fácil es jugar con un tiempo que no es el tuyo. Los minutos pasan en el reloj; hoy tampoco podré hacer nada diferente de trabajar y ocuparme de las sempiternas e ineexcusables obligaciones domésticas.

Salgo, muerta de hambre, de cansancio, y con un cabreo de mil pares de ovarios. Me quedan cinco minutos de conectar el ordenador antes de seguir en la brecha de cada día, justo para enterarme que (de momento) vivo en un país relativamente afortunado, aunque los ajustes estructurales del FMI y el BM que tanto daño hicieron a un Sur ya destrozado por la colonización y la postcolonización ya han venido a visitarnos. Pero creo que hoy tampoco tengo ganas de hacer la Revolución.

http://www.wikio.es

Read Full Post »

Espiral associacio de creadors/es

Associació de creadors i creadores

Donbass Resisteix

Bloc de l'Assemblea de Suport a les Repúbliques Populars de Donetsk i Lugansk

Tinta Roja

Fira de l'edició independent i del llibre polític

franciscojaviertostado.com

Historia, medicina y otras artes...

A la puerta del sueño

O cómo ser periodista en el siglo XXI y no morir en el intento

Unitat Maresme

Unitat contra el feixisme i el racisme

gazeitunas

Desde la Franja de Gaza

Grupo Portal Historia

Página dedicada a las Asociaciones y Grupos de recreación Histórica

slowingcatalunya

la primera guia de turisme slow del país

EL CÁRTEL ESPAÑOL

Historia no oficial de la reconquista económica de México y América Latina (1898-2008)

Gritando al viento

Activismo y solidaridad

Luches en Trubia

Siglos después,cada vez ye más necesaria la "lucha de clases"

Marx desde Cero

Blog dedicado al estudio de Carlos Marx y el marxismo

Reflexions d'un arqueòleg glamurós

La ploma més àcida de la xarxa

Federación Republicanos

Por una República Democrática de Trabajadores de toda clase y Federal

Bitácora de José Carlos García Fajardo

Nos sentamos bajo el Árbol de la Palabra, como los viejos, al atardecer, en las aldeas de África. Evocan sucesos, fábulas, leyendas. Acogen a viajeros con noticias. Algunos amigos me piden que recupere algunas “escapadas” en clase. "¿Dónde estábamos?" Silencio y sonrisas. Vamos a rescatar la memoria del olvido, sin orden ni concierto. A ritmo de corazón. Pasar la palabra a los del corazón a la escucha. Ellos saben quienes son, Otros todavía no lo saben.

Nynaeve

Mi Cajón Desastre

Sin palabras

Vídeos e imágenes

Plataforma contra la impunitat del franquisme

Investigar crims contra la humanitat no és delicte

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 1.996 seguidores

%d personas les gusta esto: