Bosque de Brocelandia

Combates y aventuras en un mundo hostil

Archivos para injusticia social

No busquen honradez donde no puede existir

No hay nadie limpio en el PP (ni en ninguno de sus satelites ni aliados. CiU, por ejemplo). NADIE. Porque la ideologia que ese partido preconiza presupone la ley del mas fuerte y el lucro indefinido y sin escrupulos. Un comunista o un socialista (hasta un ‘sociolisto’) se puede corromper o bien no serlo en realidad y simplemente  usar al partido para sus intereses y no para luchar por establecer la justicia social. Pero nadie que entre en el PP puede desear otra cosa que medrar y enriquecerse aun mas de lo que probablemente es. NADIE. Nunca salvaran la economia de un pais, porque la unica patria en que creen, a pesar de todas sus alharacas nacionalistas, es la republica independiente de sus propias casas. No lucharan para lograr la justicia social y ni siquiera aplicaran la moral cristiana (que tanto reclaman) porque lo unico que les interesa de la igualdad, la caridad y la religion es la familia tradicional con la mujer sometida y la mantilla en Semana Santa o en las bodas de nobles enmohecidos; la parte de la Biblia en que Jesus echa a los mercaderes se la saltaron. Creo que hace falta no solo un cambio de sistema, sino un cambio de paradigma, un cambio de etica y de prioridades vitales, un primer paso hacia un mundo sin miedo, sin ira y sin dolor. Pero estoy convencida que en ese paso tal vez utopico no van a estar ni los integristas, ni los fascistas, ni siquiera los conservadores,  porque ni una sola coma en los estatutos de sus partidos o de sus dogmas apunta a hacia ese objetivo. Dejemos de cerrar los ojos ante la realidad, tomemos el rumbo de nuestras vidas, gestionemos nuestra propia politica y nunca mas nos confiemos en falsos predicadores por muy comodo y tentador que sea ni por muy ocupadas que estemos o muy temerosos de abandonar nuestros sillones. Joder.

(Disculpad la falta de acentos y todo lo demas. Se me ha desconfigurado el teclado).

El 25S y otras citas espaciotemporales: Es hora de repartir leña (III)

(viene de) Así que continuamos nuestro camino en intrascendente conversación. Aunque a mí me era difícil concentrarme en la misma: estaba demasiado rabiosa de que el Destino y los continuos juegos que realizaba con mi persona, no permitiéndome permanecer en el mismo lugar (o en la misma época) más de lo que a él se le antojara, me impidiera elegir qué guerra quería hacer, cuándo y cómo. Solo  me consolaba que tal vez pudiera ser al menos un poco útil en cualquier espacio, en cualquier tiempo, cosa de la que tenía el convencimiento desde que me percaté de que la Historia no transcurre en balde. Pero solo imaginar que el viejo que compartía conmigo el camino podía ser un enviado de aquellos que pretenden destrozarlo todo, por los siglos y los siglos, me enervaba tanto que estuve en varios momentos tentada de comenzar a arrearle bien fuerte y después, ya, preguntar, en la mejor tradición de la policía española, seleccionada cuidadosamente por los gobernantes más servil y cobardemente fascistas entre todos los elementos fascistas, serviles y cobardes que se presentaron a las pruebas.

Pero noche cerrada era ya cuando, en la imposibilidad de encontrar un techo que nos cobijara, optamos por acampar al abrigo del bosque. Mi anciano compañero (que iba mostrándose más locuaz a medida que la oscuridad se abría camino, probablemente porque esta aumentaba la eficacia de su disfraz), cumpliendo su promesa, sacó unos tasajos de carne que no podían tener mejor pinta, un rico pan blanco y un pellejo de vino mientras yo me ocupaba de encender un buen fuego, cosa en la que mi errar habitual me había convertido en maestra. Cuando los preparativos de la cena y estuvieron acabados, nos sentamos a dar cuenta de las provisiones, hacia las que no puse ningún reparo a pesar de lo controvertido de la situación. Aquí donde me veis, soy una persona práctica, y mi lema, dictado por la experiencia, es: “Come mientras haya comida, bebe mientras haya bebida y duerme mientras sea posible, porque nunca se sabe cuándo podrás volver a hacerlo”. Además, si tenía que defenderme en mitad de la noche de ser degollada, bueno sería que al menos tuviera el estómago lleno. Y mientras tragaba, para no perder el tiempo, intenté sonsacar al anciano con toda la habilidad que poseía y que me temo que es más bien escasa, sobre cualquier detalle de su vida con el objetivo de que dijera algo que le hiciera traicionarse. Pero él se me adelantó:

-¿De dónde vienes entonces, joven, y cómo es que viajas por estos mundos del Dios?

Más bien del diablo, pensé yo, pero respondí con mi historia ensayada. Señalé el hábito pardo que vestía.

-Soy sirviente del Temple de Barcelona, y vengo de hacer un encargo en Miravet.  Y ahora me dirijo a Gardeny.

-Un sirviente algo extraño -adujo con cordial sonrisa-. Por tu forma de hablar pareces persona instruida.

-El párroco de mi aldea se encariñó conmigo y compartió algunos de sus conocimientos -contesté, después de echarme al coleto un bocado. La mejor mentira, se dice, es la que está entreverada de verdad.

-Eso lo explica -afirmó mi inquisitivo interlocutor-. Entonces, ¿vienes de la encomienda de Barcelona? Dime entonces, ¿no estará aún por allí un visitador de la Orden, un tal Guillaume de Nantes?

Por poco me atraganté con la comida. Vaya con el espía: ¿no estaba enseñando sus cartas algo prematuramente? ¿Tan seguro se sentía? Pero me rehíce y volví a darle la versión oficial.

-Allá lo dejé al pobre, doliéndose de una vieja herida que le dejó hecho unos zorros. Debió de ser un gran guerrero en el pasado, pero hoy en día tiene la misma fortaleza que un viejo veinte años mayor que tú, y eso que no creo que tenga muchos más de treinta –meneé la cabeza con expresión de triste resignación-. Y, por cierto, ¿de qué le conoces?

-Oh, unos parientes franceses tienen una relación de vasallaje con su familia –contestó, quitando importancia a sus palabras mediante el tono de su voz-. No es mal señor, según me cuentan, aunque sus relaciones con el rey Felipe de Francia no son demasiado buenas. Sería una lástima que no sobreviviera.

Yo no tenía ya la mosca detrás de la oreja. Ahora me acosaba todo un enjambre. ¿Qué diablos hacía por aquellos andurriales un viejo artesano tan versado en política internacional?

-Pues yo no tendría muchas esperanzas. Le vi bastante mal cuando me despedí de él, te lo aseguro. Pero bueno, cuéntame, ¿qué tiene en contra del rey francés? Entiendo muy poco de estos asuntos políticos, pero siempre pensé que su familia formaba parte del círculo de cortesanos más cercano al rey…

Yo disimulaba, pero tampoco tenía sentido que me fingiera mucho más inocente: estaba completamente convencida de que el viejo sabía demasiado acerca de mí y de toda aquella historia. Solo me quedaba la esperanza de que hablara lo suficiente para que yo pudiera extraer alguna conclusión, aunque desde luego que dormiría con un ojo abierto y la daga preparada.

-Y así fue en un primer momento. Pero la ambición de Felipe cara de lechuza no parece tener límites. Su obsesión por controlar todos sus territorios, y los adyacentes, además de llevar a su pueblo a guerras absurdas, está esquilmando el país. Hasta algunos gentileshombres de la Corte algo más misericordiosos que lo normal en su condición se están enemistando con él.

Recuerdo que un infiltrado en la manifestación de la última Huelga General se había acercado a mí en términos parecidos, aunque en lugar del rey Felipe de Francia cuarto de su nombre, había nombrado a Rajoy, Mas y Juanca, vamos, el exacto equivalente del feo monarca medieval francés en la España del siglo XXI. Que los espías sepan fingir tan bien ideologías de libertad, igualdad y justicia me hace pensar que son aún más tontos de lo que parecen.

-Es interesante lo que me cuentas –repuse-. Siempre es bueno saber por dónde van las intenciones de nuestros gobernantes. ¿Y el rey Jaume, qué tiene que decir a todo esto, ya que pareces estar tan enterado?

Esbozó una extraña sonrisa.

-Sobre ese tema habría mucho que comentar. Pero baste de momento con decir que no son tan enemigos como parecen. No te creas la historia de Sicilia

Es que no me la creía. Siguiendo con la comparación anterior, debían parecerse mucho a Rajoy y Mas. Ambos con sus propios intereses, ambos unidos por un objetivo común: seguir utilizando los legítimos deseos de identidad y libertad de sus respectivos pueblos para crear odio que sirviera a sus intereses o los de sus patronos, barajando datos falsos, y a la vez distraer la atención de los verdaderos problemas. Como tantos otros, españolistas, sionistas, salafistas, lo han hecho antes y lo están haciendo. Pero parecía que el viejo no pensaba hablar más, así que decidí abordarle por otro flanco.

-Son un poco cansinas todas estas historias de palacio. ¿Qué hay de ti, anciano? ¿Cómo es que cambias el solaz del que tu edad te hace merecedor por estas correrías?

Noté que se volvía lentamente hacia mí en la oscuridad.

-Llevo tanto tiempo viajando que apenas sé de dónde vengo, y menos hacia dónde me dirijo –me soltó como vaga respuesta.

-Veo que no eres hablador. Bueno, yo tampoco soy curioso –a veces el silencio es el mejor interrogador: eso me lo enseñó Hercules Poirot. Y la precipitación no es nunca buena consejera-. Tal vez sería mejor que fuéramos pensando en dormir. Nos espera un largo viaje mañana.

El viejo asintió. Yo abrí mis alforjas para sacar un par de mantas; afortunadamente estoy ya tan acostumbrada a dormir en lugares poco adecuados para el sueño de las gentes de bien, que hasta me siento incómoda en una cama. Pero cuando estaba a punto de disponerlas sobre una mullida alfombra de hierba fresca que relucía en la oscuridad bajo un sauce, algo me detuvo.

-¿No oyes algo? –pregunté en un susurro.

El viejo ya estaba en guardia desde hacía un segundo.

-Salteadores de caminos. O de eso irán disfrazados, seguramente. Debe hacer un rato que nos siguen…

-No será por nuestras muestras externas de riqueza… ¿qué has querido decir con eso del disfraz?

-… debí de haberlo calculado. Pero no me imaginé que llegarían tan pronto.

Sombras oscuras comenzaron a rodear el claro del bosque. Yo me dirigí hacia mi caballo a toda prisa.

-Será mejor que saques la espada –le miré, extrañada: había adivinado mi intención aunque no podía saber que la llevaba, no era un útil que un sirviente llevara encima habitualmente. Él extrajo rápidamente la suya, escondida bajo las alforjas de su caballo en un atado de cuero muy parecido al mío. Y, obviamente, tampoco los artesanos gastaban armas de filo cortante-. Si son esbirros del rey Jaume, como me temo, necesitarás toda tu fuerza y toda tu habilidad. Están reclutados entre la purria más infecta de la sociedad con el solo objetivo de atajar cualquier rebelión sin medir los métodos. Pero si luchamos juntos, podremos vencerlos.

-¿Quién eres, por todos los demonios? –me vi obligada a preguntar.

En lugar de hablar, refunfuñó:

-Aunque creo que el ataque de hoy se debe más a tu amigo el de Nantes. Son sus disputas personales con el rey Jaume, más que el miedo que este último pueda tener a una rebelión en su reino, lo que nos ha llevado a los dos a esto.

No tuve tiempo de valorar sus sorprendentes palabras, porque en ese momento el primero de los atacantes salía de la espesura para acometernos. Yo ya tenía la espada en la mano, y le recibí con alegría: demasiado tiempo sin hacer ejercicio.  Mientras esquivaba sus golpes e intentaba darle para el pelo, pensé en qué complicados manejos políticos se traía Guillaume y me pregunté si no había vuelto a ser yo un peón en su juego. ¿Era un héroe o un traidor? No siempre es fácil saberlo; ni de uno mismo. Somos temerosos, incluso cobardes los más valientes de nosotros, víctimas de autoengaños continuos. Se me pasó por la mente una figura histórica de la España del siglo XX, que la última vez que anduve por aquellos momentos temporales acababa de fallecer: Santiago Carrillo. Sin hacer caso de todos los Paracuellos que surgían en los distintos periódicos del Movimiento al paso de su cortejo fúnebre (el bando republicano tuvo un Paracuellos, sí; en el bando de los golpistas los Paracuellos fueron la norma. Por eso no paran de nombrarlo), para los suyos fue un hombre obligado por las circunstancias y por el momento que le tocó vivir, o una persona con sentido práctico, o un traidor que marcó la decadencia de la izquierda española o directamente un estúpido… ¿Sabremos algún día la verdad? ¿Hay alguna verdad?

Pero a mi lado, el vejestorio se defendía más que bien. No se movía como una anciano, sino como un individuo de no mucho más de cuarenta años. “Vivo en un mundo de imposturas. Y yo ilusa de mí que me creía que era solo la televisión la que manipulaba”, me quejé mentalmente, mientras abollaba el yelmo del asaltante, haciéndole perder el oremus momentáneamente. Aproveché el momento para, tras acabar de atontarle con una patada en el estómago que le propulsó hacia el árbol más cercano, ir hacia mi aliado y echarle una mano, ya que él se la veía contra dos, y conseguí golpear a su segundo atacante de nuevo en la cabeza, dejándole fuera de combate (intento siempre no matar a nadie a no ser que sea totalmente necesario). Pero casi no tuvo tiempo de dirigirme un gesto de agradecimiento cuando tres de aquellos bandidos, o lo que fueran, que al parecer habían estado esperando su momento, se lanzaron hacia nosotros, dos para mí, uno para él. Yo intenté barrerles con un movimiento horizontal de mi espada y mi atrevimiento, hijo de la desesperación, pareció cogerles por sorpresa, tal vez porque imaginaron que la superioridad numérica sería suficiente para hacer que un ‘mozalbete’ como yo se rindiera. En el ínterin, me alejé de ellos, dispuesta a sacar como pudiera al misterioso anciano de allí para desaparecer a toda velocidad entre los árboles, aunque eso supusiera dejar atrás los víveres, los caballos y las pocas monedas de las que disponía.  Perseguida por los dos villanos, me encontré con que mi acompañante había dado buena cuenta de los malos que le habían tocado en el reparto, y entonces, en un acuerdo tácito, ambos nos volvimos hacia mis perseguidores, atacando cada uno al que teníamos más cerca. El mío resultó ser un tipo tan pequeño y ágil como yo pero bastante más fuerte, ante el cual mi ventaja en la lucha se diluía, y me resultaba muy difícil esquivar sus golpes, cosa que él parecía hacer con los míos sin dificultad. Pero lo peor era que no podía quitarme algo de la cabeza: y era la estrecha comunicación que había tenido con el viejo. Como si nos conociéramos demasiado bien. Como si hubiéramos luchado, en demasiadas ocasiones, juntos. Y fue justamente está pérdida de concentración lo que hizo que el asaltante pudiera hacer blanco con el filo de su espada en mi muslo izquierdo, con lo que acabé cayendo al suelo en mitad de una aparatosa efusión de sangre. De pronto lo vi ante mí, dispuesto a rematarme clavándome la espada en el estómago. (sigue)

El 25S y otras citas espaciotemporales: Torpes espías y sanguinarios esbirros del poder (II)

(viene de) Aunque aún no estaba totalmente recuperada de mi segundo periplo en pocos días por el túnel de tiempo, me sentía de buen humor mientras cabalgaba por las riberas del Ebre, envuelta en el frescor delicioso del otoño incipiente que despertaba los aromas del bosquecillo de ribera que corría paralelo al río, entre chopos, olmos, fresnos, mimbre, cañas, juncos y lirios…. Pensaba ya en dónde y cuándo pasaría la noche cuando, al pasar un recodo habiendo ya casi caído el sol, divisé a lo lejos un viajero que a todas luces seguía el mismo camino que yo. Espoleé a mi caballo para alcanzarle, y así llegué a la altura de un anciano de luenga barba blanca con todas las pintas de ser un artesano procedente de alguna aldea cercana, aunque el manto corto con capucha que le caía sobre el rostro le otorgaba un aspecto de lo más sospechoso. Aunque fue eso lo que me hizo abandonar, de momento, la prevención: un espía verdadero hubiese llevado un disfraz menos evidente. Aunque también es verdad que al ver la serie de patéticas pantomimas que los policías infiltrados montaron durante el 25S una llega a la conclusión que el enemigo nunca es más inteligente que nosotros, ni por asomo: si nos vence solo es porque tiene menos escrúpulos. Muchos menos: los cardenales de mi espalda podían atestiguarlo. Y las visiones grabadas en mi retina de ancianos sangrantes y jóvenes aplastados por más de diez efectivos del desorden público para cada uno, aún más.
-Con Dios, buen anciano –le saludé-. ¿Podéis decirme a dónde os dirigís, si no es preguntar demasiado?
Por un momento pensé que mi interlocutor iba a ignorarme, pues tardó mucho más en contestarme de lo que hubiese sido razonable según las leyes de la urbanidad medieval. Pero al fin volvió la cara a medias hacia mí, sin permitir, eso sí, que viera su rostro, y me explicó en tono amable.
-Hacia Gardeny voy, mozalbete. Si queréis y os va bien podemos hacer juntos un trecho del camino. A mi ancianidad no le iría mal un brazo joven como el vuestro y en pago puedo regalaros con las ricas viandas que llevo en el zurrón.
Sería obvio aclarar que yo seguía ocultando mi condición femenina, algo básico si quería descubrir al traidor (o nido de traidores) como me habían encomendado. Pero no me gustó ni un pelo el retintín que pareció entonar su voz cuando pronunció la palabra “mozalbete”. Mis sospechas se confirmaban: un espía con excesiva confianza en sí mismo como para no ser desfachatado, algo bastante común para una habitual viajera al siglo XXI donde ya los opresores no tienen ninguna duda de haber ganado o, en cualquier, saben que no habrá ya límites para conseguir su victoria.
-No les haré ascos, sobre todo sin van bien regadas con un buen vino. Caminemos, pues pronto habremos de buscar acomodo para pasar la noche.
Estaba corriendo un riesgo, y era plenamente consciente de ello. Tenía que extremar la precaución, aguzar la inteligencia y echarme a los leones: habían demasiadas cosas en juego, el momento era demasiado decisivo, para bajar la guardia un solo momento, para perderme en disquisiciones que no llevarían a ninguna parte. No podía decir que no tuviera miedo: lo tenía, y mucho. Pero con miedo y todo iba a hacerlo. Y si esto lo hago yo, que no soy ninguna heroína y sí bastante desastrosa, ¿qué grandes cosas no podréis hacer vosotros, capaces y comprometidos lectores? (sigue)

La única salida: otra aventura medieval (V)

Este otoño será muy caliente

(viene de) Supongo que ahora estaréis diciendo: ¿qué hace esta loca ofreciéndose a colaborar con esa camarilla de chiflados, sin saber quiénes son, qué se proponen, si las acciones que deberá realizar para ellos serán pacíficas y violentas, los problemas que le traerán…? ¿Serán una versión medieval del Club Bilderberg, como apuntó un amable comentarista de la entrega anterior? ¿Algo peor? ¿Una trampa de la ultraderecha? Pero yo creía firmemente que era el momento de liberarnos todos un poco de manías y actuar. No ponemos estar permanentemente cuestionando movilizaciones por motivos extraideológicos, emparanoiándonos hasta de nuestra sombra; en tiempos anteriores, cuando el demencial descalabro actual solo era un presagio, había tiempo de pergeñar estrategias inteligentes. Pero llevamos ya siglos reflexionando y ni unos meses más, ni unos días, harán que seamos más efectivos. Nos están matando, literalmente, nos han declarado la guerra y la están ganando ante nuestras atónitas y paralizadas narices. ¡Joder, vayamos al lío de una puñetera vez ya y dejémonos de estupideces!

Pero fue Guillaume quien respondió a mi pregunta, tras ponerme la mano en el hombro con una mirada de amistad y confianza.

-Varias cosas. Pero, de momento, necesitamos saber si hay un traidor en la encomienda de Barcelona. Al igual que en muchas otras. Sabemos que muchos hermanos supuestamente leales están recopilando pruebas falsas contra nosotros. Tú te harás pasar por mi sirviente (por si no lo sabías, y a pesar de todo, soy un alto dignatario de la Orden debido a las razones que ya te comenté), y realizarás averiguaciones. Confío en tu inteligencia y en tu perseverancia. Y recuerda: no somos nosotros. Hay mucho en juego.

Y así, con este alarde de fe injustificada en mí por parte de Guillaume, comenzó todo. Pasé a vestirme de hombre y a mezclarme con los sirvientes de la encomienda, que no eran tan mala gente después de todo, y a intentar espiar sus movimientos y atar cabos. No es que se me diera mal ese trabajo, sé sumar uno más uno y algunas cifras más y la verdad es que he estudiado a conciencia todo lo que ha caído en mis manos. Pero siempre me he sentido más segura con una espada en la mano que intrigando; en un combate lo único que puedo perder en mi vida, y aunque le tengo bastante aprecio, sobre todo porque no tengo ni idea lo que será estar sin ella, en esos momentos siento una misteriosa seguridad que hace que las imágenes de la muerte se alejen. Y no es valor en absoluto; solo temeridad, inconsciencia, locura tal vez. O aburrimiento. O quizá que desde siempre había sospechado que mi vida sobre la Tierra no iba a ser muy larga. Pero haciendo de soplona no experimento en absoluto la misma sensación: vivo aterrizada por si me atrapan o, mucho peor, por si causo una desgracia total, cosa que suele ser mi costumbre. Por si fuera poco, Guillaume exigía que pasara las noches en su dormitorio (de una manera fraternal, se entiende, no habría accedido de otra forma) bajo el pretexto de cara al convento de que necesitaba vigilancia constante por culpa de una vieja herida mal curada (creo que nadie se lo tragó, pero más que historias de espías se imaginaron relatos de un cariz muy distinto) y de cara a mí de que debía estar permanentemente al tanto de mis descubrimientos. Pienso que no peco de ingenua si aseguro que al principio su comportamiento estaba regido por la caballerosa intención de que yo gozara de todas las comodidades posibles, y sin embargo, a medida que pasaban los días, la curiosidad y el afecto que había sentido por mí en un primer momento parecieron derivar hacia una especie de obsesión a mi juicio completamente absurda: me considero una chica bastante normalita y no creo que la intención del Altísimo cuando me creó, en el caso de que realmente lo hiciera, fuera convertirme en el tipo de mujer que enloquece a los hombres (bueno, sí que les enloquezco todo lo que puedo, je je, pero de otra manera muy distinta). Y además de absurda, peligrosa, peligrosa para él, desde luego, pues mi determinación en mantenerme alejada de cualquier contacto que fuera más allá de lo episódico me colocaba en una posición segura. Pero, continuando con la historia, tanto Guillaume, que jugaba con los grandes, como yo, en la purria, llegamos a convencernos de que allí no se cocía nada. Y todo habría acabado en ese punto si no hubiéramos descubierto a unos tíos con el inconfundible aspecto de soldados de Jaumet (para la historia, Jaume II) pululando por el barrio y mostrando excesivamente interés en nuestras idas y venidas; y cuando uno de ellos se atrevió a lanzar una indirecta sobre mi aspecto escasamente masculino, probablemente con el objetivo de provocarnos y hacer que nos descubriésemos, o bien de encontrar una excusa para neutralizarnos, comprendimos que quizá nos habíamos precipitado en descartar traidores en la encomienda. Y con esa gente, a los guardias me refiero, hay que tener cuidado, los que conozcáis a sus herederos del siglo XXI sabréis lo que quiero decir.

Y a todo a esto, yo continuaba siguiendo estrechamente los pasos de Guillaume por el pasadizo, aunque no tan de cerca como para que volviera a hacerme una demostración del lugar por donde se pasaba la castidad exigida y la historia aquella de no besar ni a la madre ni a las hermanas; aunque por lo que sabía de su congregación no era el único que cumplía de aquella curiosa manera con sus votos. Y de pronto, recordé otro de los acertijos que no me había querido revelar y que tenía que ver con la identidad del Número Ocho. Me explico: el conciliábulo que me había realizado la entrevista de trabajo más extraña de mi vida estaba compuesto de cinco personas, tres templarios (entre ellos el que yo llamaba Maestro) y dos seglares (mi jefe y la mujer que había visto). Junto con nosotros, servidora y mi curioso representante sindical, contábamos siete. Y, como todo el mundo sabe, el número emblemático de los templarios es el ocho. Está presente en su símbolo, en sus construcciones… Así que faltaba una persona. Alguien que se ocultaba, que debía de tener una buena razón para hacerlo… y que por consiguiente me tenía loca de curiosidad. A Guillaume le había sorprendido mi deducción pero no se molestó en negar su veracidad, aunque como es natural mantuvo un severo mutismo al respecto… Y sin embargo, ni las cábalas sobre la identidad del o la oculto/-a ni los temores de que acabara resultando ser o Karl o Gustaf, ahora que parecía que todos mis enemigos estaban locos por ser mis amigos, me hacían olvidar el incómodo lugar donde me hallaba. Rodeada de aquella opresión, solo podía pensar en la libertad, y cuando pensaba en la libertad no podía menos que recordar Tierra Santa, con sus inmensos desiertos y sus orillas lejanas, el lugar donde más libre me he sentido nunca y que paradójicamente siempre ha sido el premio gordo de la rifa entre potencias.

De pronto, mi compañero se detuvo tan bruscamente que estuve a punto de estamparme contra él. Me indicó silencio con un gesto, como si yo hubiera estado hablando por los codos, y se mantuvo inmóvil un momento, agudizando sus sentidos.

-¿Lo has oído? –inquirió en un murmullo.

Negué con un movimiento de la cabeza. Había estado demasiada ocupada en mis ensoñaciones.

-Ha sido detrás de nosotros. Lo he escuchado claramente. Un rumor de pasos -me aclaró.

Yo volví a escudriñar la oscuridad. Nada. Y me precio de tener buen oído.

-Vayamos deprisa –sugerí. Pero él negó con la cabeza.

-Es demasiado tarde. Quien sea sabe que estamos aquí. No entiendo cómo ha podido averiguarlo, pero lo sabe. Y no puedo permitir que lo revele.

Guillaume tenía la mirada fija en el lugar de donde, según él, había venido el sonido, con determinación asesina.

-Entonces, ¿te lo vas a cargar?

Dirigió su vista a mí.

-Intentaré no hacerlo. Solo pretendo enviarle a un lugar seguro, seguro tanto para él como para nosotros, y donde desde luego no pueda abrir la boca. Pero si me lo pone difícil, entonces… -se interrumpió-. Sabes que a partir de este momento estaremos obligados a hacer cosas que no nos acaben de gustar. Y desde luego cosas que no nos convengan en absoluto. La única salida, ¿te acuerdas? No todo está justificado en todos los casos, pero ahora debemos sobrevivir. Eowyn, tienes que salir sola y esperarme en la siguiente etapa.

La idea no me gustaba en absoluto. Pero mucho menos me gustaban las largas procesiones de parados, ancianos y inmigrantes sin prestaciones, techo, sanidad ni educación para ellos y para los suyos, sometidos a una escalada imparable de precios de los servicios básicos que no podrán ni soñar en pagar y que ni los imbéciles más redomados se creen que va a reactivar la economía. Tal vez, si actuaba en el pasado, podría cambiar el futuro. Tal vez, si actuaba en el pasado, al menos podría aprender para el futuro, para ese futuro que como el pasado era también mi presente.

-¿Y por qué no lo haces tú? Sabes mejor que yo el procedimiento a seguir. Y una servidora puede encargarse de ese tío tan bien como cualquiera de los tu orden, si no mejor.

Negó con decisión.

-Yo sé mejor que tú cómo lucha esta gente, y tú sabes mejor que yo cómo escabullirte con discreción. Créeme, es la mejor opción.

-Pero voy a estar perdida sin ti allá afuera… en el sentido laboral del término –me apresuré a concretar.

Su sonrisa fue pícara ahora.

-Tú siempre sabes encontrarte. Por cierto, agradecería un beso de despedida. Por si acaso.

-Ni lo sueñes –atajé yo-. Si tanto te interesa saber si tienes posibilidades conmigo, mantente vivo y pruébalo la próxima vez que nos veamos. Con un poco de suerte lo mismo hasta me pillas desesperada y todo.

Su expresión volvió a ser grave. Me apretó el brazo unos breves segundos, encendió otra antorcha que llevaba al cinto con la antorcha que portaba y me la tendió.

-Tengo que irme. Nos veremos pronto.

Desapareció en la oscuridad. Yo contemplé el camino que había tomado durante un momento y luego seguí el pasillo, intentarme no distraerme con las múltiples ramificaciones. Esperaba sinceramente que Guillaume pudiera salir de aquella: pese a mis muchas reticencias, el tiempo trabajando juntos había conseguido que no me cayera del todo mal. Y además, ahora no sabía cómo contactar con el resto del conciliábulo, pues de esa tarea se encargaba exclusivamente mi compañero. Al final vi la luz al final del túnel, en este caso de manera real porque al parecer, tal como estaban las cosas, de manera figurada no la iba a divisar nunca en lo que me quedaba de vida, y me apresuré a salir. Respiré una bocanada de aire puro. La luna empezaba a brillar en el cielo casi nocturno ya y no podía apreciar bien el terreno que me rodeaba, una zona que en la oscuridad me pareció plagada de vegetación de riera y marismas peligrosas. No tenía ni idea dónde se hallaban las cuadras en las que guardaba mi caballo, ni cómo iba a arribar hasta allí ni cuánto tiempo me llevaría. Pero de pronto una preocupación mayor que mi propia suerte o la de Guillaume pasó a ocupar la primera línea de mis pensamientos. Y es que una flecha se clavó en el árbol que tenía a mis espaldas, a apenas unos milímetros de mi cuero cabelludo.

-Pero ¿es que no piensan dejarme descansar jamás? –dije en voz alta, echando cuerpo a tierra. Esperaba que una lluvia de flechas cayera sobre a mí a continuación e instintivamente me tapé la cabeza con las manos. No obstante, y misteriosamente, solo el silencio me acribilló. Cuando hubo pasado el suficiente tiempo para creer que estaba segura, me levanté muy despacio y eché un vistazo a mi alrededor. Todo parecía tranquilo. Entonces miré hacia la saeta que se había clavado en el árbol y vi que llevaba clavado un trozo irregular de pergamino. Intrigada, me apresuré a sacarlo, operación que pude realizar no sin desgarrarlo mínimamente. En su superficie estaba dibujado un mapa que informaba de que me hallaba en la costa de Barcelona, un par de kilómetros de la ciudad en dirección sur, calculé, y qué camino debía seguir para llegar lo más rápido posible a mi destino. En el borde inferior, unas letras saltaron a mis ojos haciéndome casi gritar de sorpresa.

Nos encontraremos en la siguiente etapa. Y recuerda: es la única salida.

El Número Ocho

-Estoy rodeada de cabrones –me lamenté-. Espérate que te pille, Número Ocho, y te voy a meter las flechitas por salva sea la parte; incluso aunque seas mi aliado. En algo me voy a tener que entretener para pasar el tiempo entre acción y acción. Porque este otoño va a ser muy caliente.

La única salida: otra aventura medieval (III)

El siguiente movimiento

(viene de) Me sobresaltó un rítmico golpetear en la puerta. Reconociendo la cadencia que habíamos acordado como contraseña, me apresuré a desatrancar el acceso a mis aposentos. Un alegre Guillaume entró con tanto ímpetu que, al apartarme para dejarle pasar y evitar que se abalanzara contra mí, cosa a la que le vi muy dispuesto, casi se estrelló con la pared opuesta. Pero sin perder la dignidad, ni la sonrisa, volvió a acercárseme mucho más de lo habría sido conveniente para mi decencia y buen nombre, si aún me quedara algo de la una y del otro.

-Me seduce la alegría que han mostrado tus ojos al verme –me dijo mientras yo retrocedía un paso para evitar contactos inadecuados.

-No lo sabes tú bien –convení-. Esto es un infierno y no me refiero solo al calor. Me aburro. Y tengo hambre. Aparte de que estar encerrada mucho tiempo con estos hombres me pone muy nerviosa. No hago más que escuchar cánticos religiosos. Y aunque aprecio el gregoriano como estilo musical, no me hace mucha gracia su mensaje.

-Y al igual que tú, los escucha media Barcelona, lo cual es muy conveniente para nuestros fines –manifestó-. Por cierto, te he traído algo de comer; tienes razón, llevas mucho tiempo sin echarte nada a la boca.

-Me siento como si fuera uno de tantos desahuciados españoles del siglo XXI y encima el ayuntamiento hubiera cerrado con candado el contenedor de los alimentos desechados del supermercado para evitar la proliferación de escenas apocalípticas –convine yo, con rabia y tristeza.

De un morral que se había echado a la espalda extrajo una hogaza de pan, un poco de queso y un pellejo de vino, que depositó sobre una mesa. Yo me acerqué y di buena cuenta del frugal festín, que en aquellos momentos de inanición me pareció tan apetitoso. Mientras comía, Guillaume no me quitaba ojo de encima.

-Un ingrediente más para el cocido de enigmas que significas. Te empeñas en presumir de que eres plebeya, pero guardas las formas al comer, incluso hambrienta, como lo haría una dama.

-Si prefieres que devore como una salvaje, también sé hacerlo –le dije con la boca llena-. Solo es que no quiero mancharme. Es la única camisa que me queda y hasta que no pueda lavarla…

Negó con la cabeza repetidas veces, murmurando entre dientes algo así como una tonada.

-Es una buena excusa, Eowyn, pero no me vale. Ocultas muchas cosas. Y pienso descubrirles.

-Es que me eduqué en un internado de señoritas. Me enseñaron a comportarme con educación, coser, planchar y complacer a mi futuro marido. Eso es lo que suele suceder cuando en las escuelas segregan por sexos para conveniencia de una sociedad de hombres temerosos de las mujeres libres; y que además son tan feos que asustan, como el tal Wert o la tal Aguirre, aunque me parece que esa última es mujer … -al ver que me miraba con cómica impaciencia, decidí centrarme un poco-. En realidad, y lamento decepcionarte, en mí no hay nada más que lo que ves. O quizá el único enigma en mí es la ausencia total de enigmas. En cuanto a lo demás, te diré que se aprende mucho viajando en el tiempo. Tú bien debes de saberlo -continué, sin dejar de masticar. Noté cómo el color volvía a mis mejillas. Guillaume, mientras tanto, seguía asaetándome con la mirada con expresión de estar tramando algo. Al fin me soltó:

-¿Cuándo abandonarás esa frialdad? Te empeñas en dejar bien clara tu ligereza de costumbres cuando eres la mujer más casta que he conocido. A pesar de que llevamos meses conviviendo muy estrechamente, no me has mirado con más pasión con la que mirarías a tu hermano o a tu padre.

Me apenaba derrumbar tan sólido edificio de seguridad personal, pero no tenía otro remedio.

-Hay una respuesta muy sencilla que podría conciliar mi reputación y mi actitud actual. Aunque me temo que lesionaría tu autoestima.

-No intentes engañarme. Sé que te gusto. Tal vez no tanto como tú a mí, pero lo suficiente. Y sin embargo no caes en la tentación. Me pregunto a qué estás guardando fidelidad. O a quién.

Yo acabé mi ágape, tras un buen trago de vino.

-El concepto de fidelidad me resulta incomprensible. Soy leal hasta la muerte, creo que eso ya lo sabes, pero no me pidas más. Y ahora que hemos clarificado este tema, tal vez sería mejor dejar esta conversación y concentrarnos en lo importante. Por ejemplo, ¿cuál es el siguiente paso a seguir?

Guillaume miró por la ventana.

-He agotado los últimos cartuchos. Nada. Si alguien le ha revelado a Jaume que estábamos aquí y tu identidad, te puedo asegurar que no ha sido ningún hermano de esta casa. Pero pronto anochecerá y deberíamos estar ya en camino hacia la siguiente parada, dejando que el rey y los suyos crean que seguimos en esta encomienda, ignorantes de todo. El Maestre se encargará de divulgar que sufro una recaída de mi fingida herida de Tierra Santa y que tú estás cuidándome día y noche. He dado crecientes y ostentosas muestras de malestar a lo largo del día, y cuando entré aquí me tambaleaba creo que muy convincentemente. Naturalmente, nadie de afuera deberá vernos salir.

-Me imagino que lo próximo será hablarme del pasadizo secreto.

Guillaume me guiñó un ojo.

-Estás en todo, mi querida amiga. Obviamente, todas estas casas lo tienen. ¿Por qué crees que elegí este aposento en concreto?

Con la misma mirada llena de sorna, se dirigió a la esquina más alejada de la puerta, justo al lado de la cama. Contó losas de piedra desde el techo y accionó una de ellas, situada más o menos  en el tercio superior. Fue haciendo lo mismo con las que le rodeaban, hasta que se formó un hueco lo suficientemente grande para que cupiera una persona de regulares dimensiones, aunque en su caso iba a tener que agacharse. Cuando acabó me hizo un signo de que me asomara al agujero: vi un túnel vertical en cuyo centro una barra de hierro descendía desde, me imaginé, la cima de la torre. Guillaume me hizo un gesto de invitación.

-Las damas en segundo lugar, en este caso. Así si te deslizas demasiado rápidamente al menos mi cuerpo amortiguará el golpe.

-Ni lo sueñes que me voy a meter en ese hoyo infecto –me opuse yo terminantemente-. ¿Acaso no podemos esperar a que anochezca del todo y salir amparados en las sombras? Por favor, qué ganas de complicarlo todo que tenéis los de tu ralea religiosa…

Me interrumpió, torciendo la boca en expresión de resignación.

-Me temo que no es posible. Ahora puedo decir sin ninguna duda que los hombres del rey que nos seguían están apostados en las cercanías, incluso de noche. No son muy disimulados, en verdad, nuestro querido monarca no se encuentra muy bien aconsejado en cuestión de elección de mercenarios.

-Es que recorta retenes de guardia que a su juicio sobran –expliqué yo gracias a mi experiencia del siglo XXI- para ahorrar, luego los tienen que sustituir con lo primero que encuentra y además se queja de que sus efectivos no son suficientes para la protección de la Corona y de sus súbditos¸ como si le importara algo más en esta vida que pegarse la vida padre a costa de todos mientras enarbola la bandera de las cuatro barras.

Guillaume se vio obligado a asentir.

-Pero a pesar de todo es de vital importancia que nos crean a buen recaudo y lejos de intrigas –continuó-. Confía en mí. Coge tus cosas y vístete, que a pesar de que esta ropa deja gran parte de tu belleza al descubierto, no creo que sea el atuendo más conveniente para la aventura que nos ocupa.

Gruñí ante el inmerecido elogio y, a regañadientes, le obedecí no sin antes amenazarle con el dedo.

-Como tus dotes de actor sean menores de lo que crees, estamos aviados. Anda, desciende ya, que te sigo. Antes de que me arrepienta.

Estaba segura de que iba a pegarme el guarrazo de mi vida. Pero todo fuera por la causa. De más duras tendría que ver en el futuro, y aquello sería una buena preparación. (sigue)

Existe esperanza

Creímos que otro mundo era posible. Remarcamos que además necesario. Peleamos contra una globalización que no era más que otra vuelta de tuerca al capitalismo más salvaje, nos empeñamos en no olvidar a las víctimas más flagrantes del sistema, esos países que sostenían nuestro modo de vida occidental con su producción agrícola, con su trabajo sin horarios, con sus vidas, con sus muertes. Nos apoyamos en los logros del pasado, en la sangre derramada que había fructificado en nuestros derechos.

Pero también fuimos cómplices. Nos creímos la mentira del euro y jugamos a hacer burbujas inmobiliarias de jabón, tan tóxicas que destrozaban el paisaje, la convivencia y la poca legalidad que aún existía allí donde se posaban, extendiendo un cáncer de corrupción. Nos creímos burgueses, nos reímos de las luchas antiguas pensando que ya había arribado la utopía, acallamos a carcajadas las voces lúcidas y discordantes, o por lo menos escondimos los oídos en la tierra. Y vivimos así, encerrados entre las horas extras, la hipoteca y Gran Hermano, cada vez más solitarios, egocéntricos y amargados, sin compañeros ni objetivos comunes, creyéndonos felices y propagando la infelicidad en nuestro entorno porque éramos demasiado pusilánimes para aceptar que todo era una farsa. Pusilánimes, sin embargo, con techo, cuidados médicos y alguna posibilidad educativa que, cuando sonaron las alarmas, en lugar de levantarnos, nos arrimamos a la opción más caduca, estrecha de miras, estúpida, egoísta, corrupta y mentirosa (aunque los otros no les van mucho a la zaga) olvidando sus crímenes pasados y el hecho de que fueron quienes sentaron las bases de la debacle actual.

Ahora, en un paisaje agostado, devorado por el fuego y la ambición, sembrado de ceniza, cemento y basura, transitan almas en pena. Han perdido el techo, la asistencia médica es cada vez más o un lujo o una limosna que hay que pedir bien arrodillado, y la educación, cuando alcanza unos mínimos, es pura doctrina. Han perdido incluso el poco derecho que tenían a gobernar sus cuerpos, les han arrebatado la memoria, les han deshauciado hasta de los sueños. Y, aunque muchas de ellas hayan despertado, viendo que la ceguera persiste a su alrededor, se rinden sin presentar resistencia.

Pero no somos víctimas; al menos, en nuestra gran mayoría. La mayor parte de nosotros hemos contribuido a esta cada vez más vergonzosa España con nuestra cobardía, nuestra incultura reivindicada, nuestra pereza y, en los casos peores, nuestro aprovechamiento de las circunstancias. No me dirijo a estos últimos: en una España posible y necesaria, tricolor, justa e igualitaria, ellos mismos verían que no tienen lugar y no tardarían en marcharse. Hablo para todos los demás, los que ya dan la batalla, los que quieren darla, los que no saben cómo hacerlo, los que aún no se atreven y los que aún no creen en ella. Y declaro que sí, existe esperanza.

La única salida: otra aventura medieval (I)

Cosas que nunca cambian (o eso parece)

Barcelona, verano de 1292

Desde aquella torre se divisaba un panorama tan desalentador como lo era la libertad para quien estaba preso aunque fuera de sí mismo, como era la alegría para el que prevé universos de tristeza. Yo no dudaba que los viandantes que en aquel momento, sobre la hora sexta,  recorrían aquel bario de Barcelona, rumbo al mercado o a sus quehaceres varios, estuvieran tan sometidos como lo están sus conciudan@s y compatriotas (si se puede emplear este término: como todos sabéis en esta época no existe aún el concepto de España, eso en el caso de que en el futuro sea asimismo un concepto real. Por cierto, ya podríamos quedarnos así eternamente, por muy UNA [mierda] que sea); pero por lo menos ahora tienen espacio para escapar, libertad que les da esa inseguridad de la que hoy gozamos y que nos aparta de la seguridad fingida del siglo XXI, cobardemente aceptada por tod@s y siempre amenazada, ahora ya tal vez finalmente quebrada incluso en la muy civilizada Europa, como ya lo ha estado en tantos otros lugares…

Y, desde luego, no ayudaba mucho el bochorno reinante. Aunque no dejaba de ser un consuelo (o no) darme cuenta de que hay cosas que nunca cambian: no creo que la temperatura del Barri Gòtic de la Barcelona del cambio climático haya subido más de un par de grados desde su homónima del Medievo lo que, con los termómetros en este punto, no es muy relevante. Y lo peor no es el nivel alcanzado por el mercurio, sino la calidad concreta de la temperatura que marca: no creo que haya un lugar en el mundo donde el sol se derrame sobre la humanidad como un fluido tan húmedo y pegajoso como en Barcelona: el agobio que se experimenta llega hasta el punto de hacerte desear una próxima glaciación. O al menos que hayan inventado ya algo con lo que poder pasear por las empedradas rúas góticas algo más fresca que con la medieval camisa que vestía… Y que fuera lo suficiente decoroso para no azuzar al escándalo público, que no estaban las cosas para llamar mucho la atención. Porque vivir en un convento de hombres célibes (o al menos eso es lo que dicen ellos; cualquiera se cree lo que cuenta la gente de la iglesia, a riesgo de acabar pagando 700 euros por comida caducada encontrada en contenedores) fingiendo ser uno de ellos, no me aporta tampoco ninguna ventaja frigorífica. En cualquier momento, alguien puede extrañarse de mi prolongada ausencia, echar la puerta abajo a pesar de la barricada que he montado con los escasos muebles de esta alcoba, y darse cuenta de que, a pesar de la cara tiznada, el gorro de dormir ocultando mi pelo recogido en un moño y la apretada venda sobre mi pecho bajo la tela de la camisa, con este ligero atuendo parezco bastante más una mujer que con el insoportable hábito blanco que vengo vistiendo últimamente: en realidad, estos tipos son algo menos tontos de lo que parecen, no mucho, por eso, aunque tal vez lo suficiente. Pero ni por esas pienso ponerme nada más encima o acabaré tan cocida como una hogaza de pan de la cocina. Ay, cómo añoro el maravilloso clima seco de Tierra Santa…

Pero os preguntaréis qué hago aquí. Y cómo he vuelto a caer en una trampa. Os tranquilizaré diciendo que la situación no es tan dramática como parece. Estoy aquí por propia voluntad y realizando una misión, o algo parecido. El problema es que los largos períodos de inactividad que esta parece exigir no es algo que vaya conmigo, y me temo que me estoy perdiendo las numerosas movilizaciones que están teniendo lugar en el verano de 2012 entre incendioincendio provocado por los pirómanos del Gobierno. Movilizaciones, claro está, contra los recortes que el PPCiU, como chambelanes orgullosos de serlo del Nuevo Sacro Imperio Romano Germánico, están perpetrando contra la población, mientras la Iglesia española reza por los parados a razón de 700.000 euros por versículo, los capitostes políticos premian a sus fieles directivos de las empresas públicas y privadas por ayudarles a escenificar esta crisis inventada (con el dinero obtenido del saqueo de los servicios públicos) y siguen las guerras de nervios, de bombas y de manipulaciones informativas, con esas nuevas plantillas televisivas que, como pronostiqué en otro de mis viajes en el tiempo, pronto nos harán añorar los tiempos del poco llorado Urdaci. Me siento impotente, frustrada, y estoy empezando a cabrearme mucho. Quiero tirar euros de cartón piedra sobre los Mossos d’Esquadra, quiero decorar las fachadas de todas las sedes estatales y autonómicas de PPCiU con espray rojo de la sangre de los enfermos sin atención, de los deshauciados sin remisión, de los agraviados sin justicia, de los alumnos con mala (o nula) educación que acabarán sembrando las cunetas del futuro de una u otra forma si alguien no hace nada por evitarlo. Quiero… pero no me dejan, me cago en la hostia.

Iré al grano. Creo recordar que me dejasteis en el momento en que una mano desconocida me arrastró a las profundidades de un portal con intenciones supuestamente lesivas para mi persona. Pero bueno, mal que me pese, estoy acostumbrada a este tipo de cosas, y antes de que pudiera sufrir algún perjuicio grave, mi mano izquierda se preparó para tantear el peligro, fuera el que fuera, ya que la derecha, la de la espada, estaba inhabilitada, de momento, por la presión de un duro guantelete. Noté que caía sobre algo que me pareció un cuerpo humano bastante sólido y no precisamente porque los músculos del susodicho estuvieran curtidos en mil gimnasios, sino por la manía que tenemos todos los que nos dedicamos en mayor o menos medida al oficio de las armas en esta puñetera Edad Media de vestirnos de hierro. Así que, suponiendo sin mucho alarde deductivo que mi agresor pertenecía al género masculino, me dispuse a asestarle el golpe fatal con mi zurda bien pertechada hacia el lugar donde se suponía que debían hallarse sus partes pudendas. Mi acción fue recompensada por un aullido de dolor y un segundo de desconcierto, que yo aproveché para zafarme de él, dar un paso atrás y echar la diestra a la empuñadura de mi espada. Pero el juramento que mi víctima lanzó después de su alarido inhumano y que fue pronunciado por una inconfundible voz de marcado acento franco, me hizo detenerme.

-¿Guillaume? ¡Por todos los infiernos! ¿Qué demonios estás haciendo aquí?

Mi mano no se movió del pomo de mi espada, pero la curiosidad había vencido a la prudencia. O tal vez, a pesar de nuestras poco memorables vicisitudes juntos, algo me hacía pensar que mi viejo conocido de Tierra Santa en realidad no buscaba mi destrucción física. Esperé pacientemente un buen rato hasta que finalizó de soltar ayes de dolor, y al fin mi aguante fue premiado.

-Eowyn –dijo algo molesto-, ¿tú crees que esto es justo? Te salvo de las asechanzas de uno de los piratas más sangrientos del Mediterráneo, que te seguía sin duda con ánimo de aligerar tu bolsa y llevarse de propina tu virtud, ¡y me lo pagas de esta manera! ¿Acaso no piensas derramar nunca el bálsamo de tu perdón sobre mi torturada alma?

Reprimí una carcajada. Está visto que mi enemigo sobreestimaba su carisma personal, su inteligencia o ambas cosas.

-Déjate de historias –zanjé-. El temible pirata del que hablas es mi compañero de juergas Yannick y te puedo asegurar que el único motivo que le guía a seguirme es el caballeroso afán de protegerme de individuos como tú, lo cual ya habrá visto que es completamente innecesario y por tanto se habrá retirado a dormir. Y en cuanto a lo justo o lo injusto de esta acción, he de decirte que no te reconocí hasta que fue demasiado tarde. Si no, evidentemente, habría actuado de una manera muy distinta. Te habría ensartado con mi espada antes de que hubieras tenido tiempo de abrir la boca. No sé cómo te has atrevido a venir a Barcelona, a no ser que realmente desconocieras que aún me hallaba aquí. Como comprenderás, no tengo demasiadas razones para abrigar un gran cariño hacia tu persona.

Eso dije, y algo de verdad había en mis palabras. Concretamente, la parte que en ellas correspondía a la lealtad que aún sentía hacia mi viejo compañero de batallas, a pesar de que sus turbios asuntos con reliquias y otros temas me habían alejado de él más que la propia distancia física. Pero, mal que me pesara, tenía que reconocer que no estaba realmente enfadada con Guillaume, tuviera o no la obligación moral de estarlo. Y tal vez él lo sabía. O no. Lo cierto es que su voz sonó llena de resonancias oscuras cuando me respondió.

-Eowyn, sabía perfectamente que estabas en la ciudad. Solo y exclusivamente por eso he venido. Y si te abordado de esta manera ha sido, además de por intentar protegerte (aunque debería saber ya que para eso te bastas muy bien tú sola), porque era necesario que hablara contigo enseguida y no puedo dejar que nos vean juntos en público.

En la oscuridad del portal vacío, él no pudo ver mi mueca de incredulidad.

-Que yo sepa, ya no eres templario –argumenté-, así que no puede suponer ninguna mancha en tu historial el que te vean hablar con una mujer, sobre todo si tiene tan mala reputación como yo. Aunque tal vez te has casado con una propietaria viuda celosa que amenaza con dejarte fuera de la herencia si la traicionas.

Su carcajada atronadora rompió el muro de oscuridad que nos separaba. Y es que tenía guasa, la cosa. En lugar de pegarle un par de viajes y quedarme más bien que todas las cosas, le hacía reír. Está visto que con este carácter no voy a llegar nunca a nada.

-No entiendo cómo he podido sobrevivir tantos meses sin tus chanzas, mi querida amiga.

-No pretendía bromear. Me limitaba a explorar una posibilidad.

-En estos momentos, la idea del matrimonio está tan alejada de mis intenciones como la del infierno. Y con eso no quiero decir que pretenda equipararlos. Y en cuanto a mis relaciones con mis hermanos… sobre ese tema habría mucho que hablar y no podemos hacerlo aquí. Me conviene que te vean lo menos posible, y aún menos si es conmigo, por si accedes a algo que te quiero proponer. Oh, ya sé –atajó mi previsible respuesta-, soy un enemigo y no vas a hacer nada de lo que te demande, pero al menos escúchame. Tal vez acabes por ayudarme por motivos egoístas, o por motivos altruistas. Te pido que me acompañes. Muy cerca. Hasta la Casa de la Orden. Tenemos que darnos prisa o ya no podremos traspasar la muralla

Era evidente que le había entendido mal. Guillaume no podía estar pidiéndome aquello. Y no solo porque, no estando mi vida en peligro, él debía de saber que nada se me había perdido en aquella guarida de fanáticos. Sino sencillamente porque de ninguna manera le admitirían allí. A no ser que…

-No irás a decirme que aún no saben nada.

Él negó con la cabeza.

-Las noticias circulan muy rápidamente entre los hermanos.

-Entonces… ¿quieres decir que lo saben y, aún así… no les importa?

Guillaume asintió y acto seguido se encogió de hombros, como soslayando su completa inocencia al respecto, y a mí, en un instante, me cayó de golpe no la inmensa corrupción global y eterna, pues sería una ingenua si eso me sorprendiera, sino la desfachatez con la que siempre se ha ido produciendo. Guillaume, que traicionó y robó a su mejor amigo y su hermano de congregación y de armas, era ahora acogido con los brazos abiertos por la misma orden que les había formado a los dos, probablemente debido a su alta cuna, sus buenas relaciones con el poder o a su habilidad para el soborno o el chantaje emocional tal vez del mismo cruel calibre que la del gobierno de Mas, que no duda en negociar empleando como fichas a los más débiles. Una cosa es que yo pudiera perdonarle, tal vez porque era consciente del afecto que por alguna extraña razón parecía sentir hacia mí; otra que lo hicieran ellos. El sentimiento de descarada injusticia estuvo a punto de ahogarme. Pensé en los causantes de la crisis del siglo XXI que acabaron gobernando los países que habían arruinado, en una estrategia perfectamente calculada que la gente no quiere creer o entender o sencillamente no les importa; a los gestores de economía que implementan medidas tan imbéciles que a largo plazo no podrán beneficiarles ni a ellos, porque desde luego que no llegaron a tan alto puesto por su inteligencia; a los numerosos políticos de los que se sabe perfectamente su escandaloso tren de vida y su provocadora acumulación de sueldos y prebendas mientras hacen declaraciones sobre la necesidad de que los discapacitados, los desempleados, los enfermos, los ancianos, los niños en edad escolar y las mujeres embarazadas hagan ejercicio de austeridad; a los falsos que vendieron estabilidad y derechos a cambio de votos y luego pidieron a sus gobernados que se encomendaran a la Virgen (literalmente), porque hasta lo que había sido propiedad de estos últimos, lo que habían pagado hasta el último céntimo, había pasado ya a sus manos. No, hay cosas que no cambian. Justamente las que más tendrían que cambiar. Y no obstante, una vocecilla interior me seguía repitiendo: allí aún es peor, allí aún es peor…

Le volví la espalda y me alejé un par de pasos. La rabia hizo que me saltaran algunas lágrimas. Era tan fácil, y tan difícil, estar allí, en primera línea de fuego… era tan fácil, y tan difícil, poner tu vida sobre el tapete de juego y esperar ganar, aunque luego esa costosa victoria te sea arrebatada por los devenires de la historia, por el Mal, siempre al acecho, nunca acabado de vencer… era tan fácil, y tan difícil, luchar contra el mal sin convertirte en el Mal, eran tan fácil y tan difícil juzgarlo… Era tan fácil, y tan difícil… Era solamente la única salida.

Sentí a mi espalda los pasos de Guillaume aproximándose. Yo giré rápidamente hacia él. La punta de mi espada, ya fuera de su vaina, relampagueaba bajo las luz de las antorchas del exterior a apenas unos milímetros de su corazón.

-Te voy a matar, Guillaume. Te mataré aunque solo sea a modo de símbolo, te mataría aunque fueras inocente. Te mataré porque ya llegará el momento de tejer la necesaria estrategia, tal vez no para vencer, pero al menos para recuperar las posiciones en las que estábamos aunque nos las vuelvan a arrebatar, pero ahora seguir esperando disuelve la prudencia en simple cobardía. Te mataré para que tu sangre riegue su miedo, para que sepan que no pueden seguir traficando con reliquias, vendiendo falsas esperanzas. Para que sepan que hemos despertado. Y que esto solo es el principio. (sigue)

Tal vez los malos ya ganaron hace tiempo…

Tal vez el eterno tópico entre el bien y el mal no ha sido más que una cruel mentira: todo apunta a que los malos ya ganaron la batalla definitiva hace tiempo, quizá en el principio, y lo que creímos victorias, metas volantes de la historia bajo las que pasamos los primeros, solo fueron manipulaciones, traiciones, espejismos que, a pesar de toda la sangre que nos costaron, acabaríamos pagando caras o, al menos, perdiendo.

O tal vez, sencillamente, todo fue una estrategia para llegar a este punto: al inicio de un nuevo orden mundial digno de los seriales más apocalípticos, en que una mayoría sin recursos, sin educación, sirve esclavizada a una gran mayoría insultantemente opulenta e intocable.

Parece a veces que la inteligencia es patrimonio de los malos, una inteligencia errada y cortoplacista (pues la suprema inteligencia y el supremo egoísmo es la bondad), pero efectiva al no estar enturbiada por la empatía. Una inteligencia general que debe pactar con la estupidez particular de tantos aliados poderosos y necesarios (y eso lo sabemos muy bien los que sufrimos la política española), acrecentando su poder destructivo. Y lo peor es que la bondad también está comenzando a considerarse únicamente privilegio de los malos.

Porque lo más peligroso no es tener el poder, sino la voluntad de ejercerlo. Lo más peligroso no es ser fuerte, sino desear esa fuerza como arma de destrucción. Lo más peligroso no es la ambición, sino la falta de empatía hacia sus consecuencias. Lo más peligroso no es su miedo ni su fanatismo, sino el que nos inculcan.

Un panorama como para dejarse llevar por la desesperación. O por el inmovilismo. O no necesariamente. Porque tal vez este nuevo escenario exija nuevas estrategias: más sibilinas, más correosas. ¿Debemos entonces ser malos? Hay pocas escuelas que enseñen esta cualidad, dejando a un lado la escuela de la vida con sus métodos educativos incisivos pero erráticos, que no funcionan siempre o no funcionan adecuadamente. Aunque quizá no sea necesario; bastaría con copiar sus métodos. Con ser fríos a pesar de nuestro calor humano; con ser estratégicos a pesar de nuestra indignación impulsiva; con ser activos a pesar de nuestra desmovilización alimentada durante tantos años; con ser valientes a pesar de nuestro temor heredado pues, además, dentro de poco ya sí que no nos quedará nada por perder.

De esta manera, tal vez un día podamos subvertir un sistema ideado para que en él prosperen los malvados y estúpidos y perezcan los bondadosos e inteligentes, los que solo desean tener las necesidades básicas cubiertas, amar, reír y vivir en armonía con el entorno. Aunque ya sabéis que no va a ser fácil.

Lo llamaron rescate, y era el secuestro

Érase que se era en una galaxia muy lejana una joven que respondía al castizo nombre de España. La muchacha en cuestión, de familia de rancia raigambre franquista disfrazada de la más democrática de las ideologías, era guapa y voluptuosa, aficionada a los toros y a tocar la pandereta, pertinaz espectadora de culebrones y reality shows de la peor calaña, asidua de los botellones y de aquellas que perdían el culo para conseguir una entrada de Justin Bieber o de otros engendros menos que pseudomusicales de la misma ralea cuando a estos les daba por aparecerse por el país, sin dudar en vender su virginidad por esta buena causa vulnerando incluso sus fanáticas convicciones católicas. Nuestra protagonista a duras penas había conseguido el título de la ESO, a pesar o tal vez gracias a los colegios privados en los que su familia le había matriculado, y se jactaba de su ignorancia como otros se enorgullecen de su cultura, por lo que constituía una rara avis entre sus compañeras Francia, Inglaterra, Grecia, India o Argentina, entre las cuales desempeñaba el papel de la bufón oficial de la clase. Pero hay que decir en el descargo de nuestra amiga que sabía ser solidaria cuando tocaba y que era sensible a las injusticias, al menos cuando estas eran muy flagrantes y no le interrumpían ningún programa de Telecinco. Y cuidaba muy bien de sus hermanitas pequeñas, sobre todo de Catalunya, a la que nunca dejaba que tomara una iniciativa propia (por miedo, evidentemente, a que se lesionara), eso sí, cuando no se ocupaba de chincharlas y esquilmarles la paga semanal. Había tenido una infancia envidiable. Creciendo entre algodones, en la convicción de que el paraíso se hallaba en la Tierra, más concretamente en su casa, sus padres le habían concedido todos sus caprichos o bien la habían hecho desear todo lo que ellos querían concederles; estaba segura de ser una privilegiada, con su casita de muñecas sobrevalorada, su coche de juguetes y sus vacaciones en Marina d’Or Ciudad de Ídem.

Pero un día todo acabó. De pronto, su familia empezó a recordarle todo lo que habían hecho por ella. Alegando una situación económica desastrosa, que no parecía reflejarse más que en sus testimonios, empezó a recortarle sus hasta entonces inamovibles privilegios, lenta pero progresiva e inexorablemente. Las horas de trabajo en la empresa familiar empezaron a hacerse cada vez más copiosas y menos remuneradas, y cuando quería denunciar su situación se la acusaba de haber exigido caprichos por encima de las posibilidades de su familia, sumiéndola en un estado de culpabilidad que, paradójicamente, incrementaba el síndrome de Estocolmo hacia sus secuestradores. Poco a poco, le quitaron sus vacaciones, su coche de juguetes, su casita de muñecas, su dignidad. Le arrebataron los pocos libros con que se entretenía a veces, le prohibieron asistir a clase a no ser que trabajara muchas más horas en contrapartida, y dejaron de alimentarla y de llevarla al médico mientras ellos se hartaban de mariscadas en yates de lujo. Eso sí: en ningún momento le suprimieron el televisor.

Y sin embargo, no tardó en llegar la esperanza: su poderosa vecina Europa, al parecer indignada por cómo se estaba llevando la educación de la joven y de sus igualmente explotadas hermanitas, hizo a sus progenitores una oferta que no podrían rechazar. Ella se haría cargo de las niñas, y en compensación aportaría una sustanciosa cantidad de efectivo que permitiría sanear las deudas familiares. Sin dudarlo un momento y haciendo el negocio del siglo, esto es, vender lo que es tuyo en el más puro estilo de la privatización ibérica sin importar las consecuencias, la familia aceptó, y para celebrarlo se fueron al fútbol. Pero no acabaron allí las desdichas de nuestras heroínas: cuando, vendidas como si de una mercancía se tratase y convenientemente grabado en el hombro a fuego el emblema de su nueva dueña, entraron en su nueva vivienda, comprobaron que se trataba de un prostíbulo frecuentado por los clientes más babosos donde a partir de entonces tendrían que prestar sus servicios hasta que se jubilaran a los setenta años, y con las prestaciones en sanidad, educación y vivienda aún, si cabe, más restringidas. Y todavía podían estar contentas: las prostitutas inmigradas lo tenían mucho peor.

Del final de esta historia existen dos versiones contradictorias: una relata que las jóvenes comenzaron a leer textos de economía alternativa y política social y un día cogieron los kalashnikov e hicieron una limpieza general, eso sí, muy pacífica, y a partir de entonces todas las familias de la tierra se rigieron por los criterios de libertad, igualdad y fraternidad, repartiendo la riqueza, respetando las aspiraciones y las creencias, cuidando del entorno y desterrando a Justin Bieber a una de las lunas de Júpiter. La otra cuenta que nuestras protagonistas se resignaron cobardemente a su cruel destino y que la única Re-Vuelta que protagonizaron fue la de Gran Hermano 12+1.

Podéis elegir qué conclusión preferís. Y realmente espero por el bien de tod@s que lo hagáis bien.

Profesiones emergentes de la crisis (gracias al PP y a CiU)

-Medievalistas: Para analizar los nuevos tiempos.

-Aborteros clandestinos: Para equilibrar la natalidad con los salarios, la cuantía de los impuestos, las nuevas tasas de la Injusticia y el nivel de ocupación (ojo: prohibido su uso si eres una “mujer de verdad” al estilo Gallardón).

-Inquisidores: Para aleccionar de una forma pacífica y respetuosa a las usuarias del anterior servicio. Imprescindible nociones de alimentación de hogueras.

-Curanderos: Una alternativa barata al desmantelamiento de la Sanidad pública.

-Traficantes de órganos: Especialmente útiles para los que no pueden costearse el traslado de la diálisis. También para quienes han de deshacerse de alguna parte de su cuerpo para pagar la hipoteca.

-Delator:  Tal vez no consigas un incremento de patrimonio inmediato, pero siempre va bien para quitarte de encima posibles competidores, o sencillamente al vecino que tiene un móvil más chulo que el tuyo.

-Cazarrecompensas: El siguiente estadio de la evolución del estado policial hispanocatalán (me pregunto qué precio pondrán a mi cabeza).

-Constructores de cámaras de gas: Pronto se darán cuenta que hay alternativas más rápidas e indoloras que quitarles la tarjeta sanitaria a los inmigrantes.

-Sepultureros: Para inhumar a las víctimas del genocidio social de manera expeditiva, limpia y silenciosa.

-Policías, muchos policías: Los vais a necesitar.

-Constructores de cárceles: Os harán falta muchas si queréis meternos a tod@s l@s que vamos a salir a la calle. Pero cuidado no vayáis a acabar al final vosotr@s dentro!

Desobediencia, insumisión, rebelión, acción directa … las únicas respuestas

1 Mayo Rebélate

1 Mayo Rebélate

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Manifiesto de IZQUIERDA UNIDA ante el 1 de mayo

Por un 1º de Mayo de movilización y lucha por el empleo, los derechos laborales y los servicios públicos

En este Primero de Mayo de 2012 nos enfrentamos al ataque más brutal y antidemocrático que hayan sufrido los derechos de trabajadores y trabajadoras en mucho tiempo. Se presentan como medidas contra la crisis lo que solamente es un redoblado intento de rapiña sobre los salarios, las conquistas de la clase obrera y los derechos sociales de la inmensa mayoría de la población. No importan las personas y su derecho al trabajo digno y estable, sino el beneficio de los bancos y las multinacionales.

Llevamos casi cinco años de agudización de la crisis y también de recortes de todo lo público, pero ni uno sólo de los países que ha aplicado esas medidas ha mejorado su situación económica y social. Ni uno sólo. Al contrario, sigue aumentando el paro, crece la deuda exterior, y estamos en una segunda ola de recesión económica.

Lo que se nos intenta vender como la única salida de la crisis es una mera estafa que ahonda más la injusticia y el sufrimiento, incrementa el paro y la pobreza, desprotege a los más débiles y pretende convertir en mercancía y negocio la educación y la salud.

Pero la salida real de la crisis viene de la mano de la lucha y la movilización. Quieren que nos encerremos en nuestras casas con el miedo al desempleo y la precariedad y con la pesadilla de un futuro peor que el pasado, pero no lo conseguirán.  La salida social de la crisis, favorable a la inmensa mayoría, está en nosotros y nosotras.

La reciente Huelga General ha mostrado el camino. La derecha decía que no serviría para nada y el Gobierno que no estaba dispuesto a mover una coma de su reforma laboral. Hoy ya preparan enmiendas a sus propios textos, pero esta reforma laboral no es reformable y debe ser retirada.  Además de esta consecuencia, la Huelga General ha fortalecido la conciencia y la organización del mundo del trabajo y ha mellado los ataques contra el sindicalismo de clase.

La ofensiva contra la educación y la sanidad públicas está encontrando cumplida respuesta en una creciente movilización ciudadana. El intento para hacer retroceder los derechos y libertades democráticas que el Gobierno quiere impulsar desde su mayoría absoluta encuentra una importante oposición.

Es el modelo económico, político y social asentado desde la transición el que está desmoronándose y son las políticas neoliberales (última expresión del sistema capitalista) las que aparecen, cada vez de forma más clara, como irreconciliables no solamente con los derechos del mundo del trabajo, sino también con el progreso económico, la sostenibilidad medioambiental y el bienestar de la inmensa mayoría de la ciudadanía.

Hace ahora 122 años que se celebró en España por primera vez el 1 de Mayo, “Día Internacional del Trabajo”, y es necesario subrayar en esta ocasión el carácter internacionalista de esta fiesta y su contenido solidario que nos lleva, especialmente, a expresar nuestra solidaridad con el pueblo argentino, que tiene todo el derecho a decidir soberanamente sobre sus recursos naturales, como en su día lo harán los pueblos de España, y nuestra coincidencia en la lucha con todos los pueblos de la Unión Europea que se movilizan contra las políticas de recortes. Deseamos el éxito de los candidatos de la izquierda alternativa en las próximas elecciones de Francia y Grecia que pueden comenzar a abrir un horizonte nuevo en las políticas de la Unión Europea. Nos solidarizamos, como siempre, con la lucha del pueblo palestino que se agudiza en Gaza y con las reivindicaciones del pueblo saharaui.

La crisis tiene salida, el Gobierno no

Las políticas neoliberales de recortes, debilitamiento de lo público y retroceso de los derechos laborales, que inició el PSOE y ha profundizado el PP han fracasado.

No obstante, el Gobierno presenta unos Presupuestos Generales del Estado que son una auténtica declaración de guerra contra la mayoría del pueblo. Unos presupuestos que van a generar más paro, estancar la economía, y deteriorar la educación, la salud y otros servicios sociales y que estimulan el fraude fiscal mediante una amnistía para los defraudadores.

Izquierda Unida subraya que hay salida para la crisis y ha aportado propuestas positivas para hacerlo en beneficio de la mayoría.

  • Con una mayor justicia fiscal que lleve hasta una contribución fiscal equivalente a la media de la Unión Europea hay recursos suficientes para crear empleo, impulsar la economía real y, con ello, reducir el déficit.
  • Con una lucha firme contra el fraude fiscal y la economía sumergida, mediante los cambios legales necesarios y el reforzamiento de la Agencia Tributaria, habría ingresos para mejorar la educación y la sanidad públicas y atender la Ley de Dependencia. Hacer aflorar de trabajos sin contrato y exigir la igualdad de salarios entre hombres y mujeres, además de ser de justicia, permitiría sanear la Seguridad Social y mejorar las pensiones.
  • Con una política decidida de apoyar la creación de empleo desde lo público es posible crear cientos de miles de empleos verdes (reforestación y mantenimiento de zonas verdes, rehabilitación sostenible de viviendas, agricultura ecológica, energías renovables), sociales (aplicación de la Ley de Dependencia, escolarización de 0 a 6 años) y de interés estratégico (infraestructuras de proximidad, desarrollo de un sector público en la economía).
  • Con la creación de una Banca Pública, a partir de la nacionalización de las Cajas de Ahorro que han sido entregadas al capital financiero, sería posible que el crédito fluyera hacia las pequeñas empresas y las familias.
  • Con  la implantación de un nuevo modelo productivo, que incluya más democracia en la sociedad y en la empresa, un sector público poderoso y el apoyo a la economía social, una apuesta por el desarrollo sostenible y el pleno empleo de calidad, la mejora de la educación, el esfuerzo a favor de la I+D+i civil, y un cambio progresista en las relaciones laborales.

Nuestra lucha es la lucha por el empleo

El objetivo central de cualquier política de izquierdas para salir de la crisis es la creación de empleo. Izquierda Unida defiende un empleo estable, digno y de calidad y, en consecuencia se opone a cualquier medida de abaratamiento del despido y de reducción de los costes salariales. No han sido esas, ni mucho menos, las causas de la crisis y no está ahí la solución. Por ese camino sólo se trata de asegurar de nuevo los beneficios de quienes ha generado esta situación, a costa de los trabajadores.

Crear empleo no puede ser considerado como un gasto porque sólo el trabajo humano genera la riqueza socialmente útil.

Izquierda Unida reivindica el reparto del trabajo para que puedan trabajar más personas, reduciendo la jornada a 35 horas semanales, sin pérdida de retribución, y bajando progresivamente la edad de jubilación

Por un 1 de Mayo de movilización

Izquierda Unida llama a todos los trabajadores y trabajadoras, a toda la ciudadanía a participar en los actos, concentraciones y movilizaciones convocadas por CCOO y UGT.

Izquierda Unida considera que este 1 de Mayo debe dejar claro que no estamos dispuestos a aceptar una salida de la crisis que no vaya a favor de la mayoría social de este país. Es precisa una auténtica rebelión ciudadana por nuestros derechos.

Izquierda Unida llama a extender y profundizar la movilización hoy y en los meses próximos por una salida social de la crisis, por el empleo, la defensa de lo público (comenzando por una educación y una sanidad públicas y de calidad), el derecho a la vivienda, la igualdad y la no discriminación.

Viva el 1 de Mayo de lucha y solidaridad

Madrid, 1 de mayo de 2012

Y después del 1 de Mayo…

12M15M-CONVOCATORIA

12M15M-CONVOCATORIA

Y para acabar, nos os perdáis estos vídeos

http://solidaritat29m.noblogs.org/

http://youtu.be/MCvskEEORiM

¿Por qué voy hoy a colgar una bandera republicana en un lugar público?

Pues por esto.

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Más info sobre el evento de los castillos en Facebook, aquí.

Más sobre este 14 de Abril

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http://ceronegativo.net/2012/04/15/somos-un-pais-y-vamos-a-por-la-tercera/

En la lucha final (II)

(viene de) Tengo que reconocer que en los peores momentos de mi vida siempre había encontrado una mano tendida aunque a veces hubiera acabado sosteniendo el látigo que acabaría estrellándose contra mis espaldas, un inesperado golpe de suerte que en pocos meses se convertiría en una maldición. Cuando llegué a Barcelona, exhausta y derrotada, unas semanas antes, había tenido que hacer un esfuerzo para que la depresión no me arrojara contra una cuneta para dejarme morir allí. Pero a mí aún no me habían robado toda la esperanza ni todo el trabajo de toda mi vida, como habían hecho con los desposeídos en Grecia, y aunque solo fuera por orgullo no quería que nadie me obligara a ser la mano autoejecutora del genocidio social del sistema; o tal vez me producía demasiada pereza pensar en cómo dar fin a mi vida. Sea lo que sea, en lugar de suicidarme hice lo que una mercenaria de pro debe hacer en esas circunstancias: emplear las monedas de Guillaume que aún me restaban en darme un buen baño, buscarme un alojamiento y procurarme ropas presentables que me acreditaran como una candidata susceptible de tener en cuenta para posibles encargos. Y, claro, frecuentar los mercados y las tabernas, que para que me entendáis funcionan como una especie de mezcla de Infojobs, LinkedIn y Facebook. Era consciente de que me había metido en la boca del lobo; me hallaba en el exacto lugar donde Karl y Gustaf me habían encontrado hacía ya casi un año, y pretender que serían tan imbéciles como para no buscarme allí, por muy evidente que ello fuera, era quizá suponer demasiado, incluso si era referido a ellos. Pero, a pesar de la advertencia del templario traidor y de la poca simpatía que debían de profesarme después de que el Sultán se hubiera vengado en ellos de mi huida, como seguro habría hecho, no conseguía sentirme aterrorizada por la perspectiva de volver a  verles: les había perdido todo respeto, si es que alguna vez les había tenido alguno, y estaba segura de que si me los encontraba más que asustarme me iba a entrar un ataque de risa en sus barbas. Así que ya me veis de nuevo en la Ciudad Condal, intentando infructuosamente encontrar acomodo laboral mientras acarreaba un enorme agujero lleno de algo parecido a la antimateria que se abría justo en medio de mi estómago y que a veces me dolía tanto que hasta me hacía caminar encorvada; y no era hambre, os lo aseguro, aunque también comenzaba a sentirla. Pero, por suerte o por desgracia, estoy acostumbrada a las vicisitudes. Lo siento mucho por los positivistas y los amantes de libros de autoayuda: el Destino existe y que te esfuerces en mejorar tu vida, aunque muy recomendable, sirve de muy poco; tu sino se encargará de joderte bien jodido si eso es lo que tiene programado. Sobre todo si has nacido pobre y sin nobleza. Como en mi caso, por ejemplo. Y sobre todo si hemos vendido nuestro país a los neoliberales fascistas del PP, que a su vez aún lo venden más barato. Y por si fuera poco, en uno de mis deambuleos curriculares, al doblar una esquina, me tropecé de pronto de la manera más escandalosa con el mismísimo señor del lugar donde me había criado, mi archienemigo.

Naturalmente, me dispuse a poner pies en polvorosa: que yo supiera, el noble en cuestión no daba un paso fuera de su castillo sin ir protegido por una nutrida guardia que, estaba segura, debían de estar agazapados a mi alrededor, esperando tal vez una orden para caer sobre mí como auténticos antidisturbios cabreados. Y, de hecho, un grupo de cuatro secuaces taponaban la única salida: así que me decidí a esquivar a mi antiguo jefe y a arriesgarme por la calle que discurría a su espalda, con casi la seguridad de que encontraría a alguien emboscado en alguna parte: si l@s lector@s que conocen Barcelona alguna vez se han quejado de las tortuosas calles del Casc Antic, debo informarl@s que antes de derribar las murallas era aún peor (no obstante, tengo que reconocer que cuando estoy en el siglo XXI las echo de menos. Lo único que me consuela es que solo las han derribado, no las han sepultado por desmemoria o intereses, ni las han privatizado como en Grecia ni expoliado como en Siria o Irak)… Pero cuando me lancé hacia mi objetivo descubrí que también aquella salida había sido bloqueada. Así que di un paso atrás, alejándome de todos ellos lo máximo que podía, saqué la espada con seguridad y les regalé una sonrisa de suficiencia: estaba demasiado enfadada para tener miedo, y aquellos guardias, con sus negros ropajes protegiendo el lujo del noble (solo les faltaba la insignia de la División Azul), me recordaban demasiado a los efectivos policiales de Barcelona cargando indiscriminada e impunemente contra los manifestantes mientras acordonaban el Corte Inglés y la Bolsa. Yo misma podría estar en aquel momento herida, encarcelada o ambas cosas, si un camarada anónimo, al verme desorientada en la multitud y corriendo en dirección a las peores cargas, no me hubiera sacado allí casi en volandas; ni siquiera llegué a verle la cara. Pero ahora sí estaba permitido que me comportase como una salvaje medieval defendiendo mi vida sin que nadie me llamara terrorista por hacer lo mismo en 2012, así que moví mi espada para que destellara a la luz de las escasas antorchas, en señal de desafío, y me dispuse a la batalla. Pero los guardias estaba extrañamente inmóviles, y el único que se adelantó, con los brazos separados del cuerpo y mostrando que estaba desarmado, fue el señor.

-Guarda tu espada, Eowyn. Hemos venido en son de paz.

Vaya por dios. Con las ganas de juerga que yo tenía (sigue).

Chicago (España), años 10

Y lo peor de todo es que hay gente que sigue pensando que facilitando el despido aumentarán las plantillas; que congelando los sueldos se incrementa el consumo; que suprimiendo ayudas a la cultura y la enseñanza, y al empleo, seremos un país más competitivo; que las grandes corporaciones internacionales crean puestos de trabajo de calidad y han de tener más facilidades que las pequeñas y medianas empresas del territorio; que convirtiendo España en un gigantesco casino, paraíso maloliente de mafiosos premiados con amnistías y leyes a su conveniencia, va a mejorar nuestra calidad de vida; que los cuatro fraudes en la prestación de desempleo son los que nos han llevado a esta situación, y no la evasión de impuestos; que somos los vasallos de Alemania y de lo que representa y le debemos pleitesía; que los dependientes que no puedan pagarse los cuidados han de ir a pudrirse a las cunetas; que la salud es para el que pueda pagarla (dos veces); que nuestros impuestos no han de revertir en protección y servicios, sino en sueldos de políticos fascistas y genocidas y en sus corrupciones varias; que ahorrar en protección de incendios en Galicia no va a a tener ninguna consecuencia; que con más ladrillo y más destrucción de espacios naturales se va construir la economía más saneada y sostenible; que la memoria de l@s que lucharon por un mundo mejor se puede sepultar quitando placas y nombres de teatros y borrando murales; que los que protestan contra este estado de cosas, a menudo jugándose la paz y la integridad física, son el verdadero problema y contra ellos valen todos los medios, sean policías infiltrados cometiendo atentados, violencia indiscriminada aunque sea contra menores o discapacitados, represión de denuncias de agresión policial o equiparación penal con terroristas (¡y ellos se atreven a hablar de terrorismo!).

Pero lo que ninguno de ellos sabe, ni los votantes ni los votados, ni los que continúan intentando mentir al pueblo en un ejercicio de hipocresía (porque ya no les importa si nos creemos o no sus mentiras), ni los que continúan justificando la utilidad de su sufragio estúpido e insolidario (aunque ya sospechan que se volverá contra ellos) es que pronto nos convertirán en lo que más temen. Por mucho que nos encierren preventivamente.

Especial Huelga General

Chapa_huelga 29M IU No negociem els nostres drets!

Primero se llevaron nuestra identidad, luego nos quitaron nuestra memoria, más tarde volvieron a asesinar a tod@s l@s que murieron por nuestros derechos, a continuación incendiaron el futuro, después desarbolaron la esperanza. A veces es tan triste haber tenido razón… Y esto solo será el principio. Nos equivocamos, sí. Dejamos que nos confundieran los que sabían cómo sacar a la luz nuestros peores, y más estúpidos, instintos. Pero el pasado traicionado, el pasado olvidado y obligado al olvidar; el futuro vendido y ni siquiera al mejor postor; aquellos años en los que, sumidos en una euforia que en el fondo sabíamos falsa, inoculada en invisibles 365 líneas de coca, cambiamos la actividad por la pasividad, la solidaridad por la codicia, el cálido sentimiento de grupo por la individualidad más helada y vacía; las estentóreas carcajadas con las que humillábamos a los que siempre fueron fieles a ell@s mism@s, l@s que fuerons siempre fieles a nosotr@s, los epítetos que dirigíamos a aquell@s cuya lucha sin descanso es la que ha preservado lo que queda. Todas esas cosas nos están llamando a proclamar que el 29 de marzo de 2012 puede ser un gran día si todas y todos lo queremos así, si nos quedamos al lado de nuestr@s compañer@s, si aprendemos que podemos estar tan unid@s como nuestro insulso y monocorde enemigo, quizá por eso tan fuerte. Si sabemos que esto solo será el principio.

Instrucciones para la huelga

  • Manifiestos varios (se admiten sugerencias)
  • Carteles alternativos (si os gustan, los podéis pillar)
  • Después de leer esto nos quedarán excusas
  • Elogio de los piquetes (por cierto, una servidora también estará)
  • Algunos llamamientos (ATTAC-Acordem y XSUC)
  • Esta huelga es también una huelga de consumo, no lo olvides
  • Kit huelguista
  • Si se os ocurre que más puedo poner, ya sabéis, comentario o correo.
  • El 29M nos vemos en la calle!

     

    Se acabó

    ¿Qué se puede decir que no se haya repetido ya hasta la saciedad? Sobre la destrucción sistemática de las conquistas sociales y el Estado del Bienestar que tanta sangre costaron a nuestr@s abuel@s, sobre la guerra sin cuartel que los psicópatas mercados han desatado contra la ciudadanía global, sobre las acciones concretas de sus cómplices en el Estado español, Rajoy, Mas y satélites, y su ofensiva sin precedente contra la Sanidad, la Educación, la Memoria, la libertad de prensa, religiosa y de opinión, la mujer, los servicios básicos, la seguridad laboral… la paz de la población, en suma. Lo hemos repetido en innumerables ocasiones, y sin embargo parece que no se ha dicho lo suficiente, porque cuando hablamos parece que solo nos responden oídos sordos y, la mejor de las veces, brazos sin fuerza.

    Pero tal vez es que se acabó la hora de las palabras.

    Mientras tanto, aquí os dejo un traducción de una más de las mentiras que el PP quiere insertar a fuego en nuestro cerebro gracias a sus canales de manipulación. Por si alguien aún no lo sabía. Por si sirve de algo.

    http://youtu.be/gW0qhjUR86g

    Difunden este vídeo los blogs: Ciberculturalia, Relatando desde el Bajo Llobregat, Ventanas del FalcónKabila y Quien Mucho Abarca

    En la cárcel de la democracia: abusos laborales

    Aquello era injusto. Muy injusto. Lo más injusto imaginable. Era tan injusto que ni incluso la gran pantomima de la justicia española, aceptada cobarde y/o acríticamente por l@s ciudadan@s del país, no se podía comparar con lo que me estaba sucediendo ni lejanamente. Porque ¿qué importancia tiene que los asesinos o sus herederos, los corruptos y sus cómplices, denunciaran al juez que trataba de juzgarlos y encima consiguieran que este fuera condenado mientras ellos seguían libres, al igual que todos los demás estafadores del pueblo, cuando yo me encuentro aquí, en febrero de 1292, encadenada en un frío sótano de las mazmorras de la ciudadela de Damasco? Y sin haber cometido absolutamente ningún delito… que no sea hablar demasiado.

    Pero es que mi lengua me pierde. En todos los sentidos. ¿Por qué cojones habría aceptado acompañar a Gustaf y a Karl a Damasco? Supongo que sus falsos elogios confundirían mi vanidad; y la perspectiva de quedar como una heroína salvando a mi antiguo compañero de las garras del sultán de Egipto (o “Califa de Damasco” como le llamaban, los muy incultos, con tal convencimiento que hasta yo me creí que el Califato había vuelto a Siria) tampoco ayudó mucho. O, joder, tal vez estaba sinceramente angustiada por la suerte de un hombre que me había salvado la vida por lo menos tantas veces como yo se la había salvado a él. Vale, de eso se trata entre compañeros de armas, pero bueno, había un cariño… Así que ya me veis, soportando una travesía marítima que en esta ocasión fue más corta, gracias a la ligereza y rapidez del barco y a las condiciones meteorológicas favorables y, una vez en Damasco, haciendo sutiles averiguaciones en las tabernas sobre las posibilidades de entrar en el Palacio para rescatar al jodido templario. Pero al parecer las averiguaciones no fueron tan sutiles, porque una noche, cuando me hallaba soñando con un paraíso de independencia económica, sabrosos manjares, cálidas estancia y atractivos hombretones, me vinieron a sacar de la cama los soldados del sultán en la mejor tradición franquista. Què volen aquesta gent que truquem de matinada? Pues qué iba a ser, mi cabeza de lengua excesivamente suelta. ¿Qué diría el sindicato de mercenarios si lo supiera? Nada, probablemente. Son tan poco combativos y tan traidores como CCOO y UGT. Y ni siquiera podemos aducir en su descargo lo que afirmamos acerca de los sindicatos supuestamente de izquierdas del siglo XXI: que en sus bases nadie presiona a las cúpulas y que es muy difícil afiliar y movilizar a los trabajadores, por apoltronamiento y manipulación, lo que facilita a la patronal inducir a los dirigentes a firmar pactos de supuestos males menores que solo conseguirán desprestigiarlos más, con lo que el poder económico y político matarán dos pájaros de un tiro. Una ventaja tiene todo esto, de todas maneras: a partir de ahora no voy a tener que recurrir a la magia para efectuar viajes al pasado. La reforma laboral del PP lo está consiguiendo de manera natural. Que el diablo se los lleve. Y sobre todo que tengas mucho cuidado de aquí en adelante; no apuesto demasiado por la integridad física de los responsables después de este nuevo atentado de terrorismo de Estado antisocial.

    Pero mis reflexiones tuvieron que interrumpirse en aquel punto. Precisamente, el mismísimo sultán de Egipto, Al-Ashraf Khalil, envuelto en ricas telas, entraba en ese mismo momento acompañado de un nutrido séquito por la puerta de mi celda, entre estruendos de llaves y bisagras chirriantes. Se detuve delante de mí y echó una mirada socarrona a mi lamentable figura encadenada y envuelta solamente con una camisa desgarrada. Pero antes de que pudiera dirigirme la palabra, me encaré con él.

    -¿Vais a explicarme de una vez qué es lo que hago yo aquí? ¿De qué crimen se me acusa? No creo que haber encarcelado a una de las más apreciadas súbditas del rey de Aragón -mentira podrida: Jaume Dos Palitos y yo no nos podíamos ver ni en pintura- ayude a mejorar vuestras relaciones con la Corona, que ya están un poco estropeadas después de vuestras pretensiones imperialistas. ¡Luego querréis firmar con él tratados de ayuda militar, y os sorprenderá que los rompa!

    Me vi obligada a interrumpirme. Un soldado de la comitiva real avanzaba hacia mí con la mano extendida, mientras atronaba:

    -¡No te atrevas a dirigirte en esta forma a mi señor? –yo cerré los ojos, esperando una soberana hostia; pero el aludido parecía estarse divirtiendo.

    -Déjala –detuvo a su empleado-, me gusta su manera de hablar. Es un saludable cambio después de tantas concubinas sumisas –y dirigiéndose a mí-. Lamento comunicarte, dama Eowyn, que sé más de ti de lo que tú crees. Y la información de la que dispongo apunta a que al rey de Aragón no le causaría gran pena tu encarcelamiento ni tu eventual ejecución. Es más: creo que incluso me lo agradecería.

    Yo me encogí de hombros, al menos todo lo que permitía las cadenas que sujetaban férreamente mis pies y manos.

    -Bueno, yo no tentaría a la suerte, si fuera vos. Y ahora, ¿vais a decirme de una vez lo que queréis de mí?

    Su sonrisa se hizo más amplia.

    -No me detendré en circunloquios. Sé que has estado hablando con mis hombres, interesándote por la suerte de un cruzado que estuvo, digamos, hospedado en mi palacio…

    Yo opté por ser sincera. Raras veces es la mejor estrategia, pero en ese momento estaba segura de que lo sería.

    -Es un viejo amigo y estaba preocupada por él. Me enteré de que protagonizó una fuga espectacular de estas mazmorras, ayudado por una de vuestras concubinas que al parecer no era tan sumisa como decís que lo son las demás. Pero desgraciadamente no he averiguado más. Desde que salió de aquí, su rastro se pierde.

    Una serpiente rastrera y repugnante se deslizó desde detrás del sultán, surgiendo de la semioscuridad de las antorchas, y ocupó el primer plano. Casi no pude creerme lo que estaba viendo: era Gustaf.

    -¡No la creáis, señor! Ella sabe algo. Estoy seguro de que se han encontrado, o van a hacerlo. Probablemente incluso sepa dónde está el objeto.

    ¡Maldito traidor vil y fementido! Lo entendí de inmediato: todo había sido una trampa. Los avida dollars de Karl y Gustaf habían oído decir que el sultán buscaba a mi amigo y habían recordado que justamente ellos sabían quién era la compañera de armas más cercana del mismo. Fueron a buscarme para venderme, y si no lo habían hecho antes era porque esperaban que yo consiguiera la información. Pero ¿qué les hacía pensar que ya la había encontrado? ¿Y qué se referían con eso del “objeto”? Escupí en la cara de mi ex patrono (supongo que en esas circunstancias una puede dar una relación laboral por terminada).

    -Gilipollas hijo de puta, eres aún más imbécil de lo que creía. ¿No entiendes que perderás tu cabeza llena de grasientos pelos cuando el sultán se entere de que le has vendido aire? Pero ¿tan obsesionado estás por acumular monedas que te has arriesgado a colgar tu culo de un hilo tan frágil?

    Una sombra pasó por el granujiento rostro de Gustaf: estaba empezando a darse cuenta de que probablemente se había precipitado. Pero yo sabía perfectamente que no era tan idiota para denunciarme al sultán sin tener pruebas más o menos fiables de que la transacción que le ofrecía era justa. Me rompía las neuronas pensando si acaso yo había averiguado algo importante que no había sabido procesar adecuadamente. Pero el sultán nos ignoró a ambos, e hizo una señal a alguien situado detrás de él. Inmediatamente, siete tíos de aspecto imponente, una representación de todas las variaciones étnicas conocidas en la época, salieron a la luz. Iban medio desnudos y armados con enormes alfanjes. El sultán hizo un gesto de suficiencia.

    -No solo tengo eunucos a mi servicio. Estos esclavos, convenientemente escogidos, me están ayudando a que el número de mi servidumbre se mantenga, sin tener que gastar grandes sumas en el mercado de esclavos –debían ser el equivalente medieval de los medios de comunicación y la telebasura del siglo XXI, que también crean esclavos, e incluso esclavos zombis… Pero no, no iban por ahí los tiros-. Su potencia sexual está acreditada –continuó el sultán, algo socarrón-: dicen que pueden soportar más de diez embates amorosos seguidos.

    Resoplé.

    -Pues me alegro por ellos y por sus mujeres. ¿Y?

    -Sabes que odio la sangre. Como buen mahometano, mis costumbres son infinitamente más refinadas que las de los bárbaros cristianos. Y siguiendo mi costumbre he pensado que tras unas cuantas sesiones con mis hombres seguramente perderás todo tu orgullo y tus reservas a explicarnos tus averiguaciones.

    Pues vaya. Así que iban en serio. Pero buena era yo: no estaban tratando con una doncellita asustadiza, sino con una guerrera experta, o al menos más o menos experta. Y no pensaba dejar que nadie me utilizara. Además, en la Edad Media, las mujeres debemos mantenernos casta y puras, obedecer a nuestros padres y esposos y no abortar a no ser que ellos estén de acuerdo. Bueno, en la Edad Media y en la España 2012 de Gallardón y Mato, que está haciendo honor a su apellido, claro: seguimos con los viajes al pasado. Eché la cabeza para atrás y solté una gran carcajada; esperaba que no se me notara que tenía los ovarios en la garganta.

    -Me imagino que este fue el método que empleasteis con el anterior inquilino de estas celdas. Y me imagino también que fracasó estrepitosamente –el silencio del sultán me indicó que había dado en el clavo. Volví a reír-. Los musulmanes me encantáis. Sois de costumbres tan templadas y estáis dispuestos a hacer tales sacrificios por vuestro Dios que os imagináis que nosotros somos iguales. Pues no, mi querido sultán, pues no. A nosotros nos gusta el cerdo, el vino y la compañía de personas del otro sexo; en algunos casos incluso del mismo. Me temo que en el ánimo de nuestro mutuo amigo el templario sin duda pesó más su condición masculina que sus escrúpulos respecto a su Orden –el jodido cabrón… ¡yo preocupada imaginándole víctima de torturas espantosas y él pasándoselo en grande! Me alegraba por él, pero esta me la pagaba, seguro: si le encontraba vivo, iba a ser yo quien me encargara de matarlo-. En cuanto a mí, bien, me parece que mi fama me precede; sabéis que se me conoce por ser algo ligerita de costumbres, para emplear un giro eufemístico –esa es la reputación que me empeño en fomentar; pero la verdad es que no me como un puñetero rosco. Soy casi patológicamente tímida, aunque no lo parezca, y cuando veo a un tío bueno mi primera reacción no es echarme en sus brazos, sino correr a esconderme. Qué le vamos a hacer, no puedo evitarlo… Pero, lector@s, que quede claro que esto es un secreto entro vosotr@s y yo; no se os ocurra ir por ahí divulgándolo-. Así que si pretendéis hacedme confesar lo que no sé de esa manera… bueno, siempre se puede intentar, ¿no? No os garantizo el éxito, pero lo mismo pasamos un buen rato.

    Le miré desafiante, y él a mí, dubitativo, desconfiadamente cabreado y algo desconcertado. Comprendí que había ganado un poco de tiempo; tal vez no más que unas pocas horas. Pero menos era nada. Él me amenazó con el dedo.

    -Te garantizo que no te sentirás tan bromista dentro de un rato. Te lo garantizo –haciendo una seña a su cohorte para que le siguieran, dio la vuelta y salió de la estancia. El último en abandonar mi prisión fue Gustaf, que me echó una mirada medio inquieta medio amenazadora que no me gustó nada. Enseguida oí el estrépito de la cerradura de hierro y me encontré de nuevo perdida en mis pensamientos. Tenía tanto miedo que no me podía permitir el lujo de temblar: aunque me costara, era el momento de tener la cabeza fría, de encontrar una salida, por angosta que fuera. La verdad, no me fiaba de mí misma. Dejando de lado los palos que he recibido en las manis por parte de los Mossos d’Esquadra barceloneses y su colegas de Madrid, siervos de la dictadura española disfrazada de estado de derecho, nunca me había torturado nadie con algo más fuerte que unos cuantos latigazos y unas bofetadas intrascendentes, o con la visión de algún manjar que mi bolsa no se pudiera permitir, y no tenía ganas de empezar en aquel momento. Y de si algo estaba segura era de mi escasa tolerancia al dolor: no dudaba que a las primeras de cambio iba a contar mi vida con un detallismo propio de Proust. Pero, por otra parte, ¿qué podía explicar, si no sabía nada? ¿Y cuál era la información que Gustaf creí que yo sabía, y por qué? En mis averiguaciones, aunque tenía que beber para así emborrachar a mis interlocutores, siempre me contenía para no caer ni de lejos en la embriaguez. Mas ¿y si alguna vez me había descuidado y había olvidado algún dato crucial, que incompleto había llegado a los oídos de Karl y Gustaf? Si era así, esperaba que no se hiciera la luz en mi cerebro por el bien de mi extraviado compañero… Y, por otra parte, ¿cómo podía convencerlos de que no tenía información que aportarles? Solo me quedaba la ínfima posibilidad de ser más diestra con la pluma que con la espada el momento en que me capturaron. Así que me dispuse a afilar mis argumentos: no sabía el tiempo del que dispondría (sigue).

    Más y mejor info sobre la Reforma Laboral del PP

    -Kabila

    -Punts de Vista

    -Ciberculturalia

    -Viramundeando

    -Más se perdió en Praga

    -Fuente Palmera Times

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    -Ventanas del Falcón

    Se fue uno de los buenos

    Siempre en segundo plano, siempre en primera línea. Fernando Medialdea, Nando, compañero de Maruja (la histórica militante del PSUC-viu y de los movimientos sociales que dejó con dos palmos de narices al mismísimo Trias, alcalde de Barcelona, cuando este iba a entregarle la Medalla de Honor de la Ciudad), murió anteayer. Y ahora el compromiso, la solidaridad, la honestidad, los valores de izquierdas, en suma, están un poco más huérfanos. Justo cuando son más necesarios.

    No me veo capacitada de escribir nada al respecto, así que desfachatademente copio el post del camarada Jordi del blog Del caño al coro. En él cita, entre otras cosas, la última batalla perdida de Nando, contra aquellos que renunciaron a la lucha y además quisieron imponerse con malas artes (ninguna de las dos cosas él la hubiera hecho nunca), y el hecho de que hayan sido los recortes de Mas los que probablemente hayan contribuido a acelerar su fallecimiento, cosa que me llena de una rabia inexpresable, y no solo por él, sino por tantas víctimas anónimas de este miembro de honor de esta Asociación de Psicópatas que gobierna al mundo con sus numerosos adláteres. Rabia inexpresable con palabras, claro, porque conozco otras maneras de expresarla. Y será mejor que no me obliguen.

    Pero os dejo con Jordi. Hasta siempre, Nando.

    Hasta siempre, Nando

    Ayer nos dejó el histórico militante del PSUC y de Comisiones Obreras Fernando Medialdea, marido y compañero fiel de tantas luchas de la respetada dirigente vecinal Maruja Ruiz Martos, más conocida como “Maruja la de Nou Barris”. Todos y todas los que hemos tenido el privilegio de conocerlo y trabajar alguna vez codo a codo con él, tenemos hoy que llorar su ausencia y reivindicar su memoria.
    En cierto modo, también Nando ha sido víctima de la política criminal de recortes en la Sanidad que están impulsando nuestros gobernantes, azuzados por la Banca internacional y los cínicos euroburócratas, pues, padeciendo una grave enfermedad, se le pospusieron y retrasaron intervenciones y tratamientos que deberían, en cualquier caso, haber sido considerados como urgentes.
    En los últimos años de su vida, yo sé que Nando estuvo dolido conmigo, y no sin razón. Él nunca quiso comprender ni disculpar a quienes, en un momento dado, se dejan llevar por el desánimo y abandonan la lucha, ni que sea temporalmente, ni que sea para recuperar fuerzas y recopilar nuevas armas. Como tampoco quiso nunca comprender ni disculpar -y ahí, sí, estuvimos siempre de acuerdo- a quienes, a cambio de una concejalía de distrito o cualquier otro cálido pesebrillo, están dispuestos a abandonar sus principios y traicionar todo aquello por lo que habían luchado.
    La última vez que vi a Nando fue en una asamblea preparatoria del último congreso del Partido; congreso en el que, a la postre, acabaron ganando los que defendían -y defienden- la cálida comodidad del pesebrillo. Es triste que esa última batalla política de Nando fuera una batalla perdida; pero a Nando nunca le asustó ni librar las batallas, ni perderlas. Él siempre fue como esos héroes de la Revolución Francesa que, tras caer abatidos por el fuego enemigo, se levantaban como podían para que siguiese ondeando siempre su bandera. Desde aquí hago propósito de aprender de él, y no desfallecer nunca en el combate, por muy de cara que venga el viento o por adversas que parezcan las circunstancias.
    En personas como Nando y su compañera Maruja era en las que pensaba el poeta
    Bertold Brecht cuando dijo que “hay personas que luchan durante toda su vida, y éstas son las imprescindibles”.
    Hasta siempre, Nando. Tu ejemplo nos acompaña.

    Mis problemas con la monarquía (y con toda su ralea)

    Una de las pocas ventajas que tiene vivir en un mundo defectuoso y contradictorio es que en ocasiones el peor de nuestros temores puede transformarse en un gran consuelo. Así, cuando me enfrento al más manido tema en toda la literatura y el arte de la Historia, esto es, la terrorífica brevedad de nuestra existencia y la estremecedora velocidad del tiempo, de pronto me doy cuenta que esto significa que a los grandes psicópatas que nos gobiernan, estos que han estafado a l@s ciudadan@s manipulando sus inquietudes más profundas para luego traicionarlos con la mayor vileza, cebándose cobardemente en l@s que se encuentran en situaciones de mayor indefensión, también han de ver su fin. Rodeados de riquezas y en su cama, como han muerto todos los criminales de este mundo donde no hay ya lucha entre el bien y el mal porque el mal ganó hace tiempo, pero muertos, podridos y malolientes, y con un poco de suerte rabiando por la esterilidad de esa vida que ya se les acaba sin remedio. No obstante, la gente como yo no desea la muerte de los asesinos, sino solo la justicia, esa justicia que ellos y los de su ralea no conocen y que tan mal saben interpretar cuando es demandada.

    El mismo sentimiento es el que me inspiran las fiestas navideñas: lo único que me hace un poco más llevadera su existencia es saber que indefectiblemente han de terminar. Y también quizá la leve esperanza de que el próximo año mis ridículos ahorros me permitirán escaparme a algún lugar situado en las Antípodas de Barcelona, donde si pueden ser profesen la religión musulmana, budista, hinduista, animista o pertenezcan a la secta de los Niños del Arco Iris. No hay diciembre que no maldiga la memoria de los Reyes Católicos y su empeño por lograr la Reconquista española, con lo bien que estábamos con los moros celebrando el Ramadán; y es que la monarquía no trae más que problemas, aunque no se tenga a Urdangarín como yerno y por mucho que en RTVE traten de defender lo indefendible como en la mejor época del poco llorado Urdaci.

    Pero lo mejor de la Navidad es que no te sientes sola en tu soledad, por muy solitaria que seas: en cuanto más familias conoces y más celebraciones frecuentas, más caes en la cuenta de los cúmulos de soledades compartidas que son en realidad la mayoría de las agrupaciones familiares, de cuánto rencor, envidia y desprecio se concentran alrededor de las fuentes repletas de turrones, tras el hipócrita maquillaje de las sonrisitas de compromiso. Nunca he creído demasiado en la familia: es evidente, por mucho que se nos quiera cerrar los ojos al respecto, que una parentela equivale a la suma o resta de sus miembros, y si los integrantes aportan poco que sumar y mucho que restar, no podemos pretender que la familia deba ser algo positivo por el mero hecho de ser eso, una familia; pero obviamente se nos maneja mejor en grandes o pequeños núcleos adocenados que en solitario y con el cerebro despierto. Pues bien, no me arrepiento de haber renunciado a esas engañifas vitales, y menos después de la última de mis aventuras, que viene muy a cuento de estos pensamientos.

    Pues hallábame yo de vuelta en el siglo XIII, feliz de haber escapado de los anteriormente citados festejos, cuando en un pueblo cercano a Girona se me presentó la oportunidad de realizar uno de esos trabajos que me hacen sentir orgullosa de mi profesión y por los que ofrezco un precio muy especial (vamos, que los hago gratis, no es cuestión ahora de presumir de caché). Una joven dama, Isabel, me había contratado para que la ayudara a escaparse de un marido maltratador, aunque más que a base de las ocasionales palizas de las que ella bien sabía defenderse, en realidad la estaba matando sobre todo de aburrimiento. Así, tras deshacer todos los obstáculos físicos y esquivar la vigilancia de los parientes del soso cónyuge, Isabel y yo nos encontrábamos cabalgando en dirección a la Ciudad Condal, en cuyas cercanías se encontraba una viuda que se dedicaba a la profesión de herrera y con la que mi nueva amiga había hecho tratos para ser su aprendiza. Y justo era la conversación de Isabel la que me había llevado a perderme en las reflexiones con las que empezaba este relato.

    -No sé cómo pude tardar tanto en decidirme –meneaba la cabeza, expresando un asombro ya antiguo-. Es increíble que en algún momento viera las cosas de manera diferente a como las veo ahora. ¿Cómo podía sentirme culpable de lo que no tenía nada que ver conmigo? Lamentaría los años perdidos, sino me encontrara ahora mismo celebrando los que me quedan por vivir, ahora sí, en total libertad… o al menos en toda la libertad posible que puede disfrutarse siendo mujer.

    Yo asentí.

    -No lo tendrás fácil -tuve que admitir-. Ninguna de nosotras lo tiene. Desde que el poder descubrió que podía conseguir la colaboración de la mitad de los súbditos para someter a la otra mitad, desde que averiguó que son nuestras mejores cualidades las que pueden funcionar como nuestros puntos débiles, lo tuvimos bastante crudo. Es la empatía de los cojones la que nos hace manipulables, igual que es la honestidad de muchas personas la que les hará ser pasto de los buitres del capitalismo en el siglo XXI. No te sientas culpable de sentirte culpable. Te lo inculcaron desde la leche del primer biberón, hasta que te olvidaste de que eras una persona y no un apéndice. Y así hubieran seguido. Y esto no cambiará fácilmente.

    -¿Ni siquiera en ese futuro del que tanto hablas, como si lo hubieras vivido? –inquirió, curiosa.

    -Me temo que entonces tendrán aún más obstáculos con que enfrentarse a nosotras. Y más armas para manipularnos. Y más cabrones a su servicio para traicionarnos–Joana sonrió al escucharme.

    -Tus exageraciones me divierten, Eowyn –a mí no me divertían en absoluto. Resulta bastante aburrido comprobar que mis más pesimistas idas de olla acababan indefectiblemente convirtiéndose en realidad-. Pero me parece que estamos llegando. ¿Te hospedarás con nosotras? Inés estará encantada. ¡Es lo menos que puedo hacer por ti!

    Sin nada más urgente e importante qué hacer, accedí. La casa de Inés resultó ser sencilla y acogedora y la dueña, con solidaridad femenina, estuvo encantada de alojar a la persona que había contribuido a proporcionarla una ayudante. Y de esta manera, entre amenas conversaciones y las pequeñas tareas que me buscaba para hacerles menos gravosa mi estancia, trascurrieron unos cuantos días. Y en cuanto más tiempo prolongaba mi estadía, más presente se me hacía la certeza de que en breve habría de marchar a estrechar de nuevo la mano de mi soledad nómada. La vida no me ha podido enseñar a entregar mi aprecio a los seres humanos, al menos individualmente: cuando estoy a punto de conseguirlo, algo me hace recordar que estimación suele equivaler a pérdida. Y entonces me voy. Desaparezco. En la taberna de Joana (cuyos problemas fiscales estaban temporalmente solucionados, afortunadamente), situada a escasos kilómetros de la localidad en la que me hallaba y que solía frecuentar por las noches, acompañada a veces de Isabel y a veces sola, solía ensimismarme en esos pensamientos cuando no estaba conversando con mi compañera o entrechocando jarras con Sancho, un caballero leonés afincado por aquellos lares al cual parecía que mis encantos femeninos no le parecían tan escasos como yo suponía que lo eran. Y tengo que admitir que el sentimiento era bastante mutuo.

    -¿Y no has pensado nunca en echar raíces? –me decía Isabel guiñando el ojo, al ver las miradas que Sancho me dirigía desde la mesa contigua.

    -Vaya. Justamente tú eres la menos indicada para preguntarme esto –gruñí.

    -Que yo haya tenido una mala experiencia no significa que todas vayan a ser iguales –contraatacó-. ¿No estás cansada de errar de aquí para allá sin más posesiones que un caballo, una espada y lo que contienen tus alforjas, arriesgándote a perder la vida por luchar por lo que tú crees que es justo? Además, este caballero tiene fama de ser muy valeroso y cortés. Y a la vista está que es muy apuesto. Tiene aspecto de saber qué es lo que quiere una mujer en la cama.

    A tanto no había llegado yo, pero un breve encuentro a la salida de la taberna me había demostrado que el chaval en cuestión conocía otras cosas que hacer con las manos aparte de manejar la espada y la lanza. Y dado lo escasas que son esas cualidades en los hombres de hoy, y de todos los tiempos, lo que Isabel había señalado no dejaba de ser un detalle importante a tener en cuenta. Eché una ojeada evaluativa al caballero, y después recordé ciertos amaneceres y atardeceres que había tenido la inmensa suerte de presenciar, el viento en mi cara cuando espoleaba mi caballo al galope, las ocasionales charlas con los compañeros de armas ante el fuego del campamento, el hecho de que ninguna hipoteca física o emocional me ligaba a nada ni a nadie…

    -No, Isabel –resolví-. Tal vez alguna vez desee o deba echar raíces. Pero no ha llegado ese momento ni lo diviso en mi futuro más inmediato. Soy demasiado rica para arriesgar mi pobreza. Y no te preocupes: aunque algunos me tilden de temeraria, me comporto con prudencia y le tengo demasiado cariño a este cuerpecillo lleno de cicatrices para salir a luchar donde no puedo ganar. Aunque si esta noche no te importa volver sola a casa, quizá sería interesante averiguar si tus impresiones respecto a las habilidades amatorias de Sancho son…

    Desgraciadamente, tan emocionantes aunque poca castas intenciones se vieron inmediatamente truncadas. Antes de que tuviera tiempo de terminar la frase, la puerta de la taberna se abrió y un par de seres bamboleantes aparecieron en el umbral. Me costó bastante reconocer a mis antiguos jefes, Gustaff y Karl. Los dos nórdicos habían sufrido un severo retroceso de grasa en sus ya anteriormente magras carnes, y tenían el aspecto desastrado y exhausto de las personas que llevan varias jornadas de apresurado viaje. Sin solución de continuidad, gritaron a la afluencia de parroquianos:

    -¿Alguien aquí conoce a Eowyn de Camelot?

    Yo, escondida detrás de Isabel, me acerqué sigilosamente a Joana y le susurré:

    -Supongo que en este tugurio habrá alguna salida de emergencia…

    Ella se encogió de hombros.

    -Si te refieres a que necesitas escaparte de esos dos, puedes salir por el ventanuco de la cocina. El aterrizaje, como tú dirías, será blando. Es por allí por donde tiro la basura.

    En realidad, no me apetecía demasiado estar oliendo a porquería varias semanas, así es que decidí afrontar valientemente mi destino y di un paso al frente.

    -Aquí estoy. ¿Quién me busca? Ah, vaya, sois vosotros. Casi me alegro de volver a veros. Pensaba que seguiríais pasando hambre y penalidades en esa isla donde dicen que os abandonó Roger de Flor después de pulirse todas vuestras monedas.

    Gustaf hizo como que ignoraba mi tono de chanza.

    -Afortunadamente logramos escapar de allí en una galera templaria. Pero después… -el mercader se enjugó unas lagrimillas con aire trágico. -… fue mucho peor. Nos capturó el califa de Damasco. Menos mal que dada nuestra elevada posición y la estima que nos profesa Su Majestad –otra vez los reyes de las narices jodiendo las cosas, me lamenté yo para mis adentros- nos liberaron casi de inmediato. ¡Pero los días pasados en ese calabozo fueron terribles! –ahora fue Karl el que tuvo que sonarse la nariz ruidosamente.

    -Nada de esto hubiera pasado si hubieras seguido con nosotros –me acusó Gustaf.

    Me encogí de hombros. No veía qué hubiera podido hacer yo solita contra una cohorte de sarracenos motivados.

    -Pues así es la vida, chicos. Yo estaba bastante liada en esos momentos para ocuparme de vuestra seguridad, por si no lo sabíais.

    -Lo sabemos perfectamente –refunfuñó Karl.

    -Tu valor en las murallas de Acre ha sido muy alabado –continuó Gustaf, evidentemente haciéndome la pelota: no había sido para tanto, cojones-. Eowyn, después de todo esto estamos muy asustados. Necesitamos que vuelvas con nosotros –naturalmente, era ahí donde querían llegar-. No podemos ofrecerte más salario del que te estábamos pagando, nos hallamos en crisis desde la estafa de ese vil y fementido traidor; de hecho, tendremos que pagarte bastante menos.

    Maldita sea. Hay cosas que en todas las épocas son iguales.

    -Ni aunque me ofrecierais todo el oro del mundo –reafirmé. Así soy yo de chula: en un momento de la historia en que la gente va loca por pillar un curro, yo me permito rechazarlo. Ni que estuviera nadando en rubíes…

    Karl me miró con expresión taimada.

    -Tal vez haya algo que aprecies más que el oro…

    Yo le miré intrigada, esperando que continuara.

    -Será mejor que salgamos fuera –invitó, saliendo al exterior seguido por su compañero. Miré a Isabel, que no se había perdido una sílaba de la conversación, y me dispuse a seguirles, llena de curiosidad por ver el desenlace de aquella mascarada. En el exterior de la taberna, el rubio le cedió el testigo a Gustaf, quien empezó:

    -Eowyn, nos ha costado mucho trabajo encontrarte. Pero por fin unos colaboradores nuestros –al parecer esa gente tenía espías hasta en el infierno- nos avisó de que te hallabas en esta aldea. Querida amiga –nadie les había convidado a tomarse estas confianzas-, creemos en ti y te necesitamos para que nos protejas. Tenemos que viajar a Damasco, y cuando te comuniquemos lo que sabemos de esa ciudad tal vez tú también quieras venir.

    No sé qué obsesión tenían aquellos dos conmigo, cuando en cualquier parte podrían encontrar guardias mucho más capaces y hasta más baratos. Tal vez era que nadie más tenía la paciencia de soportarlos. Pero les hice un gesto, animándoles a que continuaran.

    -En Acre te vimos a veces hablar con un templario, un tal… ahora no recuerdo su nombre.

    Yo me estremecí, pero guardé silencio.

    -Tal vez era alguien muy querido para ti… -aventuró, el muy entrometido.

    Respiré hondo.

    -Eso no importa ahora. Está muerto.

    Karl negó con la cabeza.

    -Te equivocas. Sabemos de buena tinta que sobrevivió al hundimiento del torreón. Ahora mismo se halla en las mazmorras del Califa, sufriendo indecibles torturas. Según parece, necesitan una información que solo él posee.

    Yo me había olvidado de mi viejo compañero de armas; mejor dicho, me había esforzado por olvidar. No podía permitirme el lujo de seguir recordando a los amigos muertos, sobre todo cuando tenía tan pocos. Dolía demasiado. Pero aquella noticia me hirió aún más.

    -¿Y bien? –concluyó Gustaf-. ¿No vas a decir nada al respecto? ¿Permitirás que él sufra y te quedarás tan tranquila?

    -Contamos con una buena embarcación -Karl le apoyó-. Llegaremos a la ciudad califal lo más rápido posible.

    Llevé la mano a la empuñadura de la espada y la apreté con rabia. Se habían acabado los días de holganza y libertinaje. Les di la espalda y me encaminé de nuevo hacia la taberna.

    -Marcharemos en cuando me despida –decidí yo con contundencia: en realidad nunca había dudado ni un ápice. Mi cerebro, mientras tanto, se consolaba imaginando cómo separaría la cabeza del Califa de su cuello, tras hacerle probar con creces cada una de sus torturas. Y es que estaba visto que todos los monarcas, fueran de Occidente o de Oriente, no servían más que para dar problemas. Si hasta ni los Reyes Magos me habían traído ni un puñetero regalo.

    Feliz…

    Si fuera una persona como debe ser, y no la excéntrica rara vis (valga la redundancia por el énfasis) a la que ahora leéis, me plantearía el día de hoy una retahíla de buenos propósitos. Pero no puedo, por ejemplo, comprometerme a no fumar porque nunca he tenido esa costumbre (aparte de que a lo mejor voy a tener que hacerlo al revés para integrarme en el nuevo mundo mariano), a hacer dieta porque mi simbólico salario de mercenaria no me da ni para engordar un gramo, ni a ir al gimnasio porque ya estoy bastante agotada de echar carreras delante de los Mossos d’Esquadra (no, si aún tendré que agradecerles mi buena forma física). Por cierto, tampoco a aprender inglés porque se supone que ya sé; creo que anda colgado en algún  lugar de mi habitación un título de la Universidad de Cambridge que acredita que mi dominio de la lengua de Shakespeare es más que notable; lo que pasa es que en ocasiones tengo la impresión de que eso no es más que una creación de mis sentidos, y lamentablemente los anglófonos que hablan conmigo están de acuerdo. Vamos, que a Aznar a mi lado casi se le entiende.

    Y si, además de ser una persona como debe ser, fuera una persona como Dios manda, os hablaría en este post de las cosas importantes a las que me dedicaría este año. Os recomendaría que, como yo, siguierais la Fórmula 1, jugarais al pádel y al golf, rezarais mucho, cumplierais el papel asignado en la familia patriarcal, honrarais a los muertos ilustres y comprarais cantidad de productos de marca, preferiblemente si los responsables de la misma se lucran reduciendo al mínimo más inconcible la seguridad laboral de sus trabajador@s y fomentando el trabajo infantil. Porque es digno de respeto saber enriquecerse, y eso te da la medida de tu validez como ser humano. Y así, comprendería que las medidas de austeridad son necesarias y convencería a mis pobretones subordinados que es por el bien del país que se les bajan los sueldos, se les sube vertiginosamente el transporte, se les retiran las ayudas y las protecciones en sus situaciones de peor indefensión, y se renuncia a todo lo que significa ecología, cultura, investigación, ciencia, educación; mientras que las personas que detentan el poder político y económico en el país no deben sufrir ni el más leve pellizco en sus inconmensurables e ilegítimas rentas porque ell@s son los que están en situación de salvar el país; cosa para que la que, desde luego, han demostrado sobrada voluntad, capacidad y resultados. Y también me ocuparía de que nadie pudiera acceder a la escolarización ni a la sanidad si no puede pagársela, que ni está el país para mantener vag@s ni vamos a permitir que l@s parias aprendan a pensar por sí mismos.

    Y si yo creyera en algo, siquiera en la actual medición del tiempo, os desearía feliz año nuevo. Pero aunque hubiera nacido con capacidad de tener fe, esta se hallaría tan menguada por las circunstancias generales, y tal vez por alguna particular, que incluso el axioma “pienso luego existo” me parece dudoso. Así que solo os desearé que, de aquí en adelante y hasta que se acaben los días, los meses y los años, tengan estos el nombre que tengan, nunca os falte el criterio para entender todas las posibilidades, la razón para discernir cuál es la que más os conviene, el equilibrio para poder pararos a meditar, el valor para tomar decisiones y la fuerza para llevarlas a cabo.  Os deseo también que abunden en vuestra vida las personas que os quieran y a las que querer, esas personas por las que vale la pena vivir y luchar. Y que esta noche bebáis (con moderación, je je), bailéis y os divirtáis como si fuera la última despedida de año de vuestra vida. Que quién sabe… Esta que suscribe os acompañará en espíritu desde el reducto de los raros y los excéntricos donde no existen muchas de esas suertes.

    ¿Y ahora qué, votantes de Mas?

    Funcionarios con los sueldos rebajados. Sí, otra vez. Despidos. Privatizaciones. Copago. Subidas de tasas universitarias, transportes, agua y carburantes. Y esto es solo el principio. Unas medidas que está claro a quienes perjudican y desde luego no es al sector de las población más acomodado, que en muchas ocasiones ha llegado a este punto o por rancia raigambre económica o a base de desacomodar a todos los mindundis que se encontraba en su camino. Ni una sola mención a subir impuestos a las rentas más altas, a reducir los gastos en vuelos business, coches oficiales ni partidas económicas absurdas. Ni un solo ataque a lo más podrido de este sistema, cuyos miembros ya está bien que voten a Mas y lo legitimen: es su representante en la Tierra, su Mesías, el que no morirá, pero si matará, nos matará, por ellos y ellas. Pero es obvio que son los únicos.

    ¿Y ahora qué, votantes de Mas con hipoteca, con peligro real o seguro de desempleo, sin mutua privada ni coche oficial, que tenéis que coger indefectiblemente el coche público para ir al trabajo aunque ya ni os salgan ni las cuentas, universitarios que pronto tal vez dejaréis de serlo dejando la cultura en manos de quienes, en el fondo, la detentaron siempre? ¿Y ahora qué, insisto? Cuando sostengáis a vuestros ancianos padres o a vuestros bebés enfermos antes la puerta de hospitales cerrados o sin médicos (perdonadme la demagogia, pero esto ha pasado, YO LO HE VISTO), ¿nos pediréis que nos manifestemos a la puerta de estos centros sanitarios? Cuando no podáis pagar la receta que necesitáis a causa de vuestra situación económica desastrosa, ¿nos acusaréis porque no asaltamos la farmacia? ¿Esperaréis que ocupemos las Universidades cuando no podáis acceder a ellas? ¿Echaréis la culpa a la desunión de la izquierda cuando os desalojen a golpes de vuestra casa, sin detenerse ante el niño ni ante el abuelo, conminándonos a la acción?

    Pues probablemente sí. Y lo peor es que nosotros y nosotras seremos tan imbéciles que hasta os haremos caso.

    La España del 20N: amargos presagios

    El pueblo ha elegido. No han sido unas elecciones libres ni democráticas (algo imposible con un sistema que permite que el partido poseedor de únicamente el 32% de los votos gobierne, y que una coalición votada solo en una de las autonomías sea la tercera fuerza a nivel nacional). Pero el pueblo ha elegido. Ha elegido los recortes en la sanidad y sus víctimas mortales que la prensa oculta. La perpetuación del sistema de casta en una educació progresivamente más orientada a quien puede pagarla. Los palos de los Mossos d’Esquadra. La criminalización del parado y del inmigrante.

    Porque este país puede tener muchas disculpas, pero ningún perdón. Podemos hablar de que el PSOE ha sido víctima de una crisis económica mundial que ha gestionado mal, aunque el hecho de que haya sido tan virulenta en este Estado se deba al estallido de la burbuja inmobiliaria que creó Aznar. No estaría de más comentar, desde luego, que (la expresión no es mía) el intrusismo ideológico en la derecha que el PSOE viene practicando desde mayo de 2010, vendiendo a su propio país a potencias e instituciones europeas y a mercados, sin la más mínima protesta ni intento de negociación y de la manera más incompetente posible, ha influido considerablemente. Pero el problema español viene de muy lejos.

    Hay pueblos que encuentran su camino en la seriedad, el esfuerzo y la capacidad. España lo encontró hace ya tiempo en la cobardía, el nepotismo y la mísera adulación. Cobardía porque nadie tuvo las gónadas de hacer la transición que necesitaba este país, limpiando a los viejos poderes, y porque no nos atrevemos ni a levantar la voz cuando un país extranjero asesina o detiene a nuestros ciudadanos o trata de reducirlos a la miseria; nepotismo porque estos mismo viejos poderes se van perpetuando por los siglos y los siglos, afines sustituyéndose por afines, sin que alguien tenga valor para meter la mano en esta podredumbre; mísera adulación porque si tú deseas entrar a formar parte de esta élite solo tendrás que prometerles fidelidad eterna y halagarles el orgullo. Y esta es la razón por la que, tanto en derechas como en (supuestas) izquierdas, tengamos siempre a los mismo políticos inexpertos, ineptos, cobardes y débiles, cuando no directamente corruptos.

    Y, sin embargo, el pueblo español no es muy diferente de sus líderes. No encontraréis una empresa en el territorio ibérica con jefes que tengan ideas (ni siquiera hablo de ideas geniales, solo de ideas claras) de cómo proceder para crecer en el mercado: como no sea ahorrar en productos básicos o en empleados básicos, claro, o explotar a estos últimos hasta la extenuación. Porque los valores que rigen en estos sectores son los mismo que lo hacen en España entera. Y en cuanto a los ciudadanos y ciudadanas de a pie, de acuerdo, desde luego que llevamos siglos de mala educación y de desinformación; y por si fuera poco la era Aznar entronizó la telebasura alienante al igual que sentó las bases para la destrucción de la economía de este país. Pero hay algo que no hubieran podido destrozar: la curiosidad. El criterio. Las ganas de saber más. Las ganas, en resumen, de vivir, en lugar de vegetar en nuestros sillones. Y sin embargo nos compraron con una hipoteca a 30 años y un televisor de plasma, y les dejamos a cambio nuestros sueños, nuestra afectividad, nuestras risas; encima les dimos como regalo nuestro cerebro. Nos perdió el orgullo de conseguir tener el coche más grande que nuestro vecino. Y sobre todo nos perdió el mísero miedo a aceptar que estábamos viviendo una gran mentira.

    Desde la transición hemos sufrido gobiernos inútiles, corruptos, vendidos… Pero nunca otro gobierno fue tan nefasto para España como el de Aznar: con él empezo todo: las privatizaciones en masa, la liberalición del suelo que dio inicio a la burbja inmobliaria y su apariencia de prosperidad y que nos ha estallado en la cara (como no iba a suceder durante su mandato… ¡pues que se jodieran los que vendrían después!). Las fronteras se abrieron para dar paso a inmigrantes desesperados dispuestos a aceptar cualquier condición de trabajo, acarreando reducción de derechos sociales para foráneos y autóctonos; eso por citar solo algunas de sus políticas. Y ahora han vuelto. Con el camino allanado, con las voces disidentes convenientemente acalladas, han vuelto. Les hemos hecho regresar. Y ¿qué es lo que nos espera?

    Dice la leyenda que Till Eulenspiegel se dirigió un día al hospital de Halberstadt y se envaneció ante el director de que era muy buen médico y de que podría curar a todos los pacientes y hacer que abandonaran el centro sanitario… por un módico precio, por supuesto.  El director, muy contento, lo contrató. Entonces Till fue cama por cama diciendo a los residentes que su método de curación consistía en quemar al más enfermo para dar sus cenizas a los demás y con ello conseguir que sanaran. Naturalmente, aquello provocó una desbandadada general de pacientes, que corrían hacia sus casas afirmando sentirse maravillosamente bien. Los mismos pacientes volvieron días después al hospital en estado realmente lamentable (como me temo que acabarán muchos de los votantes al PP de anteayer), pero Till ya se había marchado de la ciudad con la bolsa bien llena. Esto ha sucedido en España y probablemente volverá a pasar. La pregunta es cuándo tendremos los redaños necesarios para realizar la limpieza general que se vienen imponenedo desde hace mucho tiempo. La pregunta es que si dejaremos que la debacle llegue a un punto definitivo de no retorno.

    Si es que no ha llegado ya.

    http://youtu.be/XIwHw45RPVo

    Dioses, patria y un invierno que no pasa

    A pesar de lo que se oye por ahí, no deberíamos preocuparnos porque la pretendida primavera árabe en algunos países haya derivado en invierno confesional, para más señas, islámico. Y es que el islam tiene múltiples aplicaciones, tanto con respecto a la gobernanza de un país como a la relación con los extranjeros, y si investigáis un poco enseguida las hallaréis.

    Por ejemplo: si tú eres un gobernante dictatorial y te interesa dominar a la mitad de la población de tu país, puedes echar mano del Corán; o mejor, de tu interpretación personal, sesgada y manipuladora de este libro sagrado, que como la mayor parte de los de su índole y salvando los siglos transcurridos desde su escritura y la evolución de las costumbres consiguiente, solo habla de paz, amor y esas cosas. Pero como en muchas cosas las palabras se dejan decir de ellas lo que se quiera, leerás entonces que el Profeta manda a las mujeres taparse como si estuvieran viviendo en la Antártida, vivir recluidas en sus viviendas como si se esperara que explotara alguna central nuclear, trabajar menos fuera de casa como si el índice de paro de su país fuera como el español, y recibir tantas palizas como un banco de la piel de toro por parte de la UE, y de un modo tan impune como si esta violencia de género fuese juzgado por jueces también españoles y sufrida por mujeres de la misma nacionalidad: la comunidad internacional y sus más principales potencias te permitirán seguir haciéndolo. Al menos hasta que empieces a involucrarte en sus negocidios en tu país, claro.

    Pero no hace falta que profeses el islam para servirte de él, ni siquiera para hacer evangelismo de esta religión: es una de sus numerosas ventajas.  Vamos a poner por caso que tú eres una potencia amenazada por otra, peligrosamente laica. Pues bien, solo tienes que predicar las tesis de Mahoma entre su población para que acabe destruyéndose a sí  misma y se convierta en un fiel aliado del sistema, como Arabia Saudita y las monarquías del Golfo. Para este proselitismo siempre ayudará mantener a los países musulmanes permanentemente despreciados y amenazados, por ejemplo contribuyendo a las dominaciones de los centinelas de Occidente que hagan que el Islam, en sus aspectos más radicales, sea visto como la salvación.  Un Islam como el de Arabia Saudita, lo cual otorga al conjunto una interesante injusticia poética, lo convierte en un ventajoso círculo vicioso. Y si tienes prisa o no puedes invertir tantos recursos, y al mismo tiempo necesitas dar salida al excedente de armas de tu industria y/o halagar a los empresarios del sector, posibles futuros contribuyentes de tu campaña electoral, pues lo invades, con o sin la aquiescencia de la ONU. Después de todo, el islam es una religión tan mala… (tú también sabes interpretar, manipular y sesgar el Corán, que los occidentales somos muy listos). Siempre que se estén involucrando en tus negocidios en su país, claro.

    Sí, los países islámicos son el más fiel aliado (vamos, como los nacionalcatólicos, sin ir más lejos) y el más útil enemigo, cuya existencia puede justificar desde invasiones militares extranjeras hasta recortes de las libertades locales. Lástima que entre sus beneficios no exista ninguno orientado a la población civil más humilde. No nos engañemos:  ni rezando a Dios, ni a Mahoma ni  a Zaratrustra se nos va a solucionar la vida, y mucho menos cumpliendo a rajatabla los preceptos de estas religiones, muchos de los cuales impiden además disfrutar de lo poco bueno que es gratis en esta vida. Y tampoco otra de las diosas que nos venden, la Patria, nos va a sacar las castañas del fuego este Halloween. Por mucho que ante declaraciones sobre bombardeos a Barcelona (hay bromas muy poco afortunadas y reacciones a las mismas aún más estúpidas) hasta una internacionalista radical como yo que considera cualquier sentimiento nacionalista como un preocupante signo de problemas mentales se vuelva un poco independentista. Y quizá está allí la trampa: mientras deleguemos nuestras luchas en los dioses, cualesquiera que sean, jamás seremos mujeres y hombres.  A mayor gloria del único Dios que realmente existe, y que desde luego no es un dios de paz ni de amor: el Negocidio. Y el invierno durará por siempre.

    La última cruzada (I)

    San Juan de Acre, 1 de abril de 1291

    Se podría pensar que el tema de dar saltos entre el pasado y el futuro me puede dotar, cuando estoy en el primero de esos estadios temporales, de conocimientos acerca del porvenir que me pueden ser muy útiles. Nada más lejos de realidad: puedo
    recordar las vicisitudes del siglo XXI, tal vez porque esa locura de época ha
    pasado también a formar parte de mí, pero si ahora me preguntáis qué va a
    suceder el mes que viene, tendré que deciros que no tengo la
    menor idea. Y sin embargo, no se necesita ningún poder especial, ni tampoco mucha
    inteligencia, para comprender que esto se va a ir a la mierda en breve.

    A mi alrededor, Tierra Santa se despliega, armada de desiertos infinitos. Hace días que me encuentro aquí, en busca de algún mercader con problemas de seguridad al que pueda ayudar a sentirse más protegido, aunque solo sea aligerando su bolsa para
    que corra más rápido. Los negocios (que no el placer, no os vayáis a
    pensar) me obligan a frecuentar las diferentes tabernas de San Juan de Acre,
    pues nada mejor que una jarra de vino para cerrar un trato. Y en eso estaba
    hace unos segundos, cuando un inesperado fantasma de anteriores días se me
    presentó de sopetón. La taberna fue ocupada por una patrulla templaria, de esas
    que vigilan la ciudad en previsión de los más que seguros ataques sarracenos;
    el hecho no era sorprendente en sí mismo, porque ¿en qué lugar del mundo es más
    sencillo que te encuentres con un templario? Acertó usted, señor. Esos
    cabrones, cuando no están en el campo de batalla cortando todo tipo de miembros,
    o en sus encomiendas sentando las bases del capitalismo, no hacen más que beber
    como auténticas esponjas. Y qué aguante tienen los jodidos… pero vayamos al
    grano: lo que más extrañó en la llegada de esa comitiva fue que la integraba un
    viejo conocido mío, del que pensaba que había dejado la orden hacía mucho
    tiempo.

    Me froté los ojos. Comprobé el nivel de mi jarra de vino, todavía no lo suficientemente vacía, ante los intrigados ojos de mi futura víctima de negocios. En ese momento aún guardaba algo de inocente fe en las promesas de mis congéneres humanos, y di en pensar que me estaba equivocando; en realidad, eso no hubiera sido de extrañar: venía de pasar no sé cuántas semanas en una galera aragonesa, soportando las condiciones higiénicas propias de los barcos medievales y que mi acostumbramiento a las maneras del siglo XXI había hecho que dejaran de resultarme corrientes. Probablemente había cogido el escorbuto, la peste, el cólera o alguna otra enfermedad terrible, y ahora estaba delirando por la fiebre. Aunque, si me paraba a pensar, en mi travesía marítima hubieron detalles peores que todos esos pequeños problemas sanitarias. Y para comentároslo tengo que retrotraerme a unos meses antes.

    Pues sí: a finales del invierno de 1291 andaba yo por el puerto de Barcelona contemplando las velas de las naos agitarse por el viento y, menos románticamente, buscando curro, cuando me tropecé como una pareja bastante singular: eran dos mercaderes extranjeros, uno con claro aspecto escandinavo y más feo que un pecado mortal con excomunión incluida, y el otro, no mucho más atractivo y encima aquejado de un grave ataque de acné, cuyos indiscutibles rasgos centroamericanos hicieron que mi mente entrara en un vacío espacio-temporal. Que yo sepa, faltan aún dos siglos para que se llegue a América, pensé.Aunque tal vez aquella
    historia de que los vikingos fueron los primeros en visitar el continente cuya
    parte norte Colón cometió el error de descubrir no iba tan errada. La pareja en
    cuestión se detuvo ante mí.

    -Eowyn de Camelot?

    -La misma.

    -Qué suerte. Te estábamos buscando. Hemos oído hablar mucho de ti. Tienes el perfil
    profesional perfecto que andamos buscando.

    Bueno, no se expresaron de esta manera, obviamente, pero más o menos eso es lo que vinieron a decir. Aquello no me inspiraba ninguna confianza: ya sabrán mis contados lectores que cuando alguien me alaba laboralmente es que suelo hallarme en la antesala de algún trabajo en condiciones de semiesclavitud. Pero un
    curro es un curro, y llevando días como los llevaba obviando la saludable
    costumbre de comer y beber con asiduidad, no iba a hacer ascos a nada que
    propusieran, ya fuera fusilar a Zapatero en la Plaza de las Ventas, prostituirme con Russell Crowe o ceder mi twitter al PP (bueno, esto último, la verdad, no). Así que acompañé a los disímiles comerciantes a la taberna más próxima donde, después de invitarme a un plato de alta cocina medieval (o sea, una sardina en mitad de un plato
    grande adornada con unas bolitas de pan sometidas a un proceso de mohización) y
    a un  menguado zurito de vino, me explicaron con detalle el proyecto para el cual requerían mis servicios.

    -Hemos de viajar a San Juan de Acre por negocios. Y, tal como está el panorama, necesitamos protección. La mercancía que transportamos ha de llegar a nuestros clientes en perfecto estado, y nosotros también, chiaro –en
    los días sucesivos tendría la oportunidad de ver cómo su discurso de cerrado
    acento germánico venía siempre plagado de expresiones en italiano; supongo que
    pensaban que eso les hacían parecer más in-. Durante la travesía realizaremos también negocios con otros comerciantes, y para esos menesteres siempre va bien la presencia de una mujer hermosa que dé lustre a los tratos, y si es tan hábil con las armas como cuentan de ti, será la combinación ideal. Bueno, la verdad es que no se te ve muy favorecida con esa cota de malla, pero un buen vestido y unos pocos afeites pueden hacer milagros.

    La mención de San Juan de Acre tuvo la virtud de hacerme olvidar el poco amable comentario de Karl, el rubio, y la amenaza de que iban a vestirme como a una princesita y a utilizarme como a un objeto sexual. Yo ansiaba ir a Tierra Santa de nuevo; la había visitado ya en dos ocasiones, y aquellos extensos desiertos dorados, que podía recorrer días y días con mi caballo sin cansarme nunca, me habían robado el alma; necesitaba verlos de nuevo. Así es que me embarqué en la galera, pensando que tal vez había encontrado el trabajo definitivo al lado de aquellos comerciantes viajeros.

    Pero nada más lejos de la verdad; como siempre.

    En principio, el sueldo que me habían prometido quedó convenientemente adelgazado al descontársele la manutención, los traslados, la paja de mi caballo, el alojamiento de animal y dueña, los productos necesarios para el mantenimiento de mis armas, el desgaste del suelo del barco por mis espuelas y el grave hecho de que mi italiano, según ellos, era deficiente, y eso, en una época de donde los negocios y la
    cultura hablaban la lengua de Dante, era claro merecimiento de una bajada de
    categoría profesional. Para seguir, me vi relegada en un minicamarote compartido
    por todos los sirvientes tan mal pagados como yo de la pareja, en las peores
    condiciones de hacinamiento y compartiendo hasta la bacinilla de hacer las
    necesidades, lo cual me llevó a irme con mi manta a un rincón de la cubierta
    donde pudiera tener un poco de intimidad, aunque eso implicara dormir a la
    intemperie y sufrir los embates de los posibles temporales. Por si fuera poco,
    las maravillosas tareas de protección que parecían haberme encomendado se transformaron en ir a hacer de correveidile entre los diferentes hombres de negocio
    medievales que viajaban en el barco, para convocarles a reuniones que siempre
    se terminaban aplazando o cancelando, por cuya razón luego encima era yo la que
    tenía que disculparse: y es que los jefes estaban demasiado ocupados en
    dictarme, cual si yo fuera su secretaria, planes de organización del tiempo, para
    que les sobraran horas en las que realizar las tareas que esos planes
    contemplaban (después, además, de interminables reuniones intentando hacer un
    orden de prioridades en el trabajo), mientras los posibles futuros compradores o colaboradores les esperaban dando furiosos paseos entre el castillo de proa y de popa. Vamos, como las empresas españolas contemporáneas, sin ir más lejos. Karl, zafio y vulgar como el más primitivo tópico vikingo, no dejaba de darme consejos sobre moda y supervisaba al dedillo cada detalle de mi atuendo de princesita en las cenas de negocios (lo cual en un tío cuya idea de elegancia consistía en coserse un par de piedras preciosas a ropa comprada en los mercadillos que se improvisaban a
    la entrada de los hospitales con ropa de los muertos era poco menos que
    surrealista), y Gustaf, un obsesivo-compulsivo de aspecto escuálido y enfermizo
    y del que sospechaba que no había cogido una espada en la vida, entre otras
    cosas porque dudaba de que hubiera podido sostenerla, me sometía a exhaustivos,
    tediosos e infinitos exámenes con la excusa de “repasar mis conocimientos
    de armas” de cara a un posible ataque, cosa que me hacía sentir como si hubiera
    vuelto al colegio. Pero cuando, afortunadamente ya entrando en el puerto de
    destino, me requirieron para que tirara sus lavazas, consideré que ya había
    llegado el punto de no retorno.

    -A la mierda -me reboté-. Una ya lleva muchos de experiencia sobre sus espaldas y varios másters en Armamento, Lucha y Seguridad del Mercader Medieval para esto. Quedaros ahí con vuestras manías y ponerle vuestros vestiditos de princesa a vuestra madre, si es que no os abandonó en alguna cuneta cuando vio vuestra cara de memos por primera vez. Yo me largo. Hala, que os den, o si lo preferís, vaffanculo –y sin ánimo de perder un minuto, salté a una de las barcazas que se dirigían hacia la costa dejándoles en cubierta con dos palmos de narices.En todo eso pensaba cuando vi entrar por la puerta de la taberna a mi viejo compañero de armas, de nuevo con el hábito de la cruz y bajo las órdenes de aquel papa bajo cuya bandera había prometido no servir jamás, y cuyos descendientes contemporáneos visitan Madrid entre una horda de peregrinos agresivos bajo las loas del TDT Party. Mi mundo conocido se está desmoronando, pensé. Los cruzados se emborrachan en las calles de San Juan de Acre sembrando el caos y asesinando musulmanes, como unos Anglada cualquiera, pidiendo a gritos que los sarracenos nos invadan y protegidos además por la autoridades; los gobiernos nos han vendido como esclavos a los mercados para pagar el rescate de su ambición y cobardía, y ya ni se molestan en disimularlo; IU firma acuerdos con ICV asumiendo que van a utilizar sus votos y luego les van a enviar a pastar, con la aquiescencia de la militancia, y encima el XIV Congrès del PSUC-viu les avala; y por si fuera poco este gilipollas está buscando que le quemen en la hoguera volviendo a trabajar para el poder establecido.Pues lo siento: después, cuando esté jodido de verdad, que no se acuerde de mí. De hecho, cuando todos los aterrados, inmovilistas y votoutilitaristas estén jodidos de verdad, que no se acuerden de los que les previnieron que eso iba a pasar (sigue).

    Gane fantásticos premios por ser un cabrón nostálgico

    Los Mossos se llevan a un indignado detenido en la Ciutat de la In-Justícia

    Los Mossos se llevan a un indignado detenido en la Ciutat de la In-Justícia

    Es usted Mosso d’Esquadra o sencillamente matón aficionado? Está de suerte! Ahora puede ganar un viaje para dos personas a la base de Rota, donde los marines de EEUU le explicarán lo último en armamento de uso personal con la colaboración de Zapatero y de sus misiles; o tal vez una estancia en Treblinka, donde los mayores criminales nazis volverán de sus retiros paradisíacos para impartirle una master class sobre torturas refinadas, con la asistencia de Mas y de Boi Ruiz; o quizá incluso un recorrido por Chile, donde el fantasma de Pinochet le otorgará la Medalla Terror al Mérito Dictador y le hará emisario de sus felicitaciones a los gobernantes autonómicos y estatales de España, por su sabia evolución política y económica hacia el camino correcto. Solo tiene que colgar en la fan page de Facebook del Conseller Puig sus fotos de antisistemas detenidos arbitrariamente y apaleados. Los tres Mossos o similares que más imágenes cuelguen se llevarán el premio. Ojo: solo cuentan las fotos de personas diferentes, no vale coger a un guarro hostiado, cortarle las rastas, y luego volver a fotografiarle con un par de cardenales más; tómese un poco de interés y busque uno nuevo, leñe.

    Y sobre todo, no haga nada de eso en los juzgados, hombre. Mire que si les mareamos la perdiz a los magistrados, estos se cabrean y dejan de darnos permiso para llamar ‘zorras’ a nuestras mujeres con total impunidad. En este país se pueden hacer muchas cosas divertidas sin tener que dar cuentas a nadie: apalizar a la parienta, hacer progroms de perroflautas, esclavizar a los empleados, limpiar las listas de espera de la Sanidad enviando a los excedentes a la funeraria (con lo cual además se reactiva convenientemente el negocio de las pompas fúnebres), etc. Qué nos cuesta hacerlo con un poco de urbanidad? ¿Por qué no dejarles que sigan pensando que esto es una democracia y todo lo estamos haciendo por su bien?

    Cierres

    Uno de los personajes de Rostros lejanos (novela escrita por la que susbscribe y que verá la luz en algún momento de los próximos 50 años si mis numerosos encargos mercenarios simbólicamente pagados lo permiten, y las editoriales en crisis [en algunas sobre todo literaria] lo consienten), afirma que lo que marca el envejecimiento no es el número de años que acumulas sobre tus hombros, sino el número de bares emblemáticos que se han cerrado desde tu primera juventud. Si es así, yo debo ser anciana: recuerdo ciertos locales que oscilaban entre la magia y la perversión, tascas de la calle Avinyò como La Musiqueta y el Noche y Día; y también el Sonajero, perdido entre las callejuelas más recónditas y desestructuradas de Sants, adonde yo acudía con mi querido amigo Antonio, dibujante de cómics (ahora empleado en la prestigiosa revista Penthouse, con esto os podéis hacer una idea de mis compañías de adolescente), y otros seres de la misma ralea. O el Marquee, la discoteca de L’Hospitalet donde pinchaban la mejor música gótica de aquellos lares, o Babel, en Terrasa, donde actuaban grupos del ramo con nombres tan pintorescos como Ataúd Vacante.

    Desaparecieron, como tantas otras cosas. La noche se degeneró, como se ha degenerado la calidad de vida. Se cerraron, como nuestras casas a la calle. Se quedaron vacíos, como nuestras fuerzas. A medida que caían las persianas de los bares de una generación, se derrumbaban también las conquistas sociales, con leyes lenta pero progresivamente más insolidarias, dictatoriales; neoliberales, en suma.

    El 1 de octubre el Marx Madera (http://salvemos.marxmadera.org/) dejará de existir, víctima de la especulación y de los gobernantes ultraderechistas que quieren convertir Madrid en el escaparate de las transnacionales. Con este local se van las ilusiones de una transición truncada que ha acabado por mostrar la su verdadera cara; la verdadera transición, la que se iba preparando en la oscuridad, la que dio su paso definitivo con la bula del tratado de Maastricht, que tod@s nos tragamos. Y que ahora, por fin, ha culminado en su objetivo: entregarles el poder a quienes siempre lo tuvieron.

    Descansa en paz, Marx Madera, el lugar donde desafiamos al poder más establecido en medio de risas y entonamos las tonadas más revolucionarias; fuiste el alma roja del Madrid de mis sueños y serás un recuerdo que no se podrá borrar.

    Nos vemos en nuestra próxima reencarnación ( y en la fiesta de despedida de hoy, sábado 24 de septiembre).

    Recortes: los criminales que operan de acuerdo con la ley

    Una serie mítica (no precisamente por su nivel artístico, aclaro) de mi infancia comenzaba cada episodio con una voz en off que rezaba, refiriéndose al protagonista “… está embarcado en una cruzada para salvar la causa de los inocentes, los indefensos, los débiles, dentro de un mundo de criminales que operan al margen de la ley.” En mi ingenuidad infantil veía en esa última frase una redundancia innecesaria, no justificada ni tan solo por un afán enfático. ¿Criminales que operan al margen de la ley? Pero ¿no es evidente? Sin embargo, obviamente el autor de aquel guión tenía mucha más edad y experiencia que la que suscribe en aquellos tiempos. Él sabía que existían criminales que operan de acuerdo de la ley, y que la puntualización era necesaria. Y yo lo sé ahora.

    Los criminales que operan de acuerdo con la ley son los que cierran ambulatorios, los que hacen aumentar las listas de espera, los que reducen los servicios de ambulancias para que cuando estas llegan donde les aguardan l@s enferm@s o herid@s, sus servicios ya no sean necesarios. Son criminales sutiles, tan inteligentes como el peor de los archivillanos de cualquier cómic de superhéroes, y nunca toman una medida por la que no puedan conseguir al menos dos objetivos: ya son conocidos los de sibilina limpieza social (cancelación de elementos con rentas bajas) y desacreditación de lo público, que obligará a tod@s l@s precoupad@s por la salud de sus allegad@s que mínimamente se lo puedan permitir a desangrarse contratando pólizas privadas (y no creo que eso vaya a significar una oferta mayor de puestos de trabajo en las empresas aseguradoras y las clínicas particulares, no funciona así). Además, se logra condenar a otra gran parte de la población al desempleo, aumentando así el volumen de personas susceptibles a esa limpieza social, y haciendo que el señor Mas y sus cómplices en esa efectiva célula operativa del crimen organizado internacional llamada Generalitat de Catalunya pueden soñar con un futuro de catalanit@s de buena calidad, san@s y limpi@s, favorecid@s por la fortuna, desaparecid@s ya l@s enferm@s, los supervivientes de infancias difíciles o de maltrato machista, las víctimas del sistema educativo catalán, los hij@s de los barri@s desestructurad@s, los inmigrantes, todas esas personas que los poderes actuales han ayudado a forjar, y que ahora para más amarga ironía, si cabe, están culpabilizando y eliminando.

    Porque criminales que operan de acuerdo con le ley son también los que, en un ejercicio de maldad y cinismo sin justificación posible, acusan a las víctimas, a sus propias víctimas, de ser la causa de sus problemas. Los que destinan a la policía a servir al capital en lugar de al ciudadano, a efectuar, por ejemplo, desalojos violentos, nocturnos y alevosos, en una sola palabra, cobardes, mientras los grandes estafadores burlan a la justicia, las mafias de trato de personas tienen patente de corso y los violadores circulan tranquilamente por la calle. ¿Por qué destinar recursos y efectivos a cuidar de la seguridad del ciudadan@ de a pie, si inseguro y golpeado es más dócil? Y, la última, los que han recortado o tal vez incluso hecho desaparecer, la Renda Mínima de Inserció, único sustento de millares de familia en situaciones de total desamparo, sin anuncios, sin discusiones, en la oscuridad de un triste verano, mientras se atrincheran bien resguardados de manifestaciones de indignad@s, pero cagados hasta las cejas, en sus mansiones vacacionales.

    Ahora los inocentes, los indefensos, los débiles no necesitamos a ningún paladín. Nos necesitamos a nosotr@s mism@s y a nuestr@s compañer@s, en acciones contundentes, reflexionadas y organizadas. Hace tiempo que vengo diciendo que nos han declarado la guerra, y la ofensiva es cada vez más cruenta. Violencia no es impedir la entrada de l@s diputad@s en el Parlamento, con o sin zarandeos o botes de pintura: violencia es dejarnos en la indefensión más absoluta, violencia es que los cuerpos de seguridad que habían de protegernos se encarguen de reprimirnos, violencia es que se permita a empresas con beneficios pagar sueldos de miseria mientras se dificultan las verdaderas iniciativas que podrían crear empleo, violencia es que la seguridad, la sanidad, las prestaciones sociales que, no nos olvidemos, no son un regalo, ¡las estamos pagando con nuestros impuestos!, funcionen a mayor gloria de unos poderes políticos y económicos que no necesitan nuestra aportación para estar acumulando unas fortunas insultantes.

    Embarquémonos en esta cruzada. Aunque sea a pie.

    Más info:

    http://www.naciodigital.cat/noticia/33775

    http://es-es.facebook.com/pages/No-al-tancament-durg%C3%A8ncies-als-CAP-de-les-poblacions-de-Catalunya/243542859007508?sk=wall

    http://rafa-almazan.blogspot.com/2011/07/la-crisis-es-culpa-de-funcionarios-y.html

    Las Termópilas actuales

    No pasarán. La UE y el FMI, símbolos del sistema, tienen ejércitos más numerosos, e insidiosos, que los persas; nada puede hacer un pequeño grupo de ciudadan@s grieg@s que piden ‘cultura, alimentación y libertad’, esos lujos asiáticos en tiempos de televisión adocenante, comida basura fruto de la especulación alimentaria y sumisión a los designios del Mercado, y también de sustanciosas cuentas en Suiza solo para unos pocos. ¿Nada?

    No pasarán. El todopoderoso gobierno y ejército israelí esgrime indistintamente plumas y espadas contra los escasos integrantes de la Flotilla de la Libertad. Nada podrán hacer est@s activistas, dispuest@s a dejar su vida en el intento de conseguir un poco más de justicia para Palestina, ante tal amenaza mediática y militar. ¿Nada?

    No pasarán. Un ciudadano marroquí residente en Barcelona se enfrenta en solitario a una audiencia secuestrada por la manipulación monárquica. Nada podrá hacer ese hombre contra años de mentiras a una población sumida en el dócil oscurantismo por sus gobernantes. ¿Nada?

    Recordemos: las Termópilas, sí, se saldaron con la extinción prácticamente completa de las fuerzas aliadas griegas. Pero, al final, el Imperio Persa no pasó.

    Más info:

    http://www.publico.es/dinero/384429/la-industria-y-el-sector-publico-griego-secundan-la-huelga-contra-el-ajuste

    http://www.publico.es/internacional/384414/comandos-israelies-ensayan-un-asalto-limpio-contra-la-flotilla

    http://epreader.elperiodico.com/APPS_GetPlayerZSEO.aspx?pro_id=00000000-0000-0000-0000-000000000001&fecha=20110629&idioma=0&doc_id=5b229b23-b5d2-489a-b6ac-1f80688ddd46

    Más sobre el genocidio social europeo, o Pacto del Euro

    Carta de Willy Meyer a los ciudadan@s europe@s que rechazan el Pacto del euro y la Gobernanza Económica

    Estimadas/os ciudadanas/os,

    Les escribo para informarles que lamentablemente el 23 de junio de 2011, y con la cámara muy dividida, el Parlamento Europeo aprobó los informes relativos a la Gobernanza Económica de la UE para introducir enmiendas al paquete legislativo propuesto por la Comisión Europea.

    Esta votación ha tenido lugar de forma previa a la cumbre del Consejo Europeo en la que los jefes de Estado y de Gobierno de los 27 están apuntalando las medidas de austeridad impuestas a los ciudadanos y ciudadanas europeas sin ningún tipo de consulta previa. Sin embargo, la Eurocámara ha decidido posponer al próximo pleno el voto final, y por tanto el visto bueno definitivo de la Gobernanza Económica, a la espera de alcanzar un acuerdo con el Consejo.

    Desde Izquierda Unida y desde mi grupo del Parlamento Europeo, la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica (GUE/NGL) compartimos, con los miles de ciudadanos y ciudadanas que nos habéis escrito, la oposición frontal y el rechazo total a la Gobernanza Económica y al Pacto por el Euro.

    Por ello, si bien no pude participar en la votación debido a que actualmente estoy participando en la “II Flotilla de la Libertad Rumbo a Gaza” como muestra de solidaridad con el pueblo palestino, os comunico que votaré en contra del paquete legislativo cuando tenga lugar el voto definitivo en un próximo plenario.

    Considero que la llamada “Gobernanza Económica Europea” se contrapone diametralmente al verdadero gobierno democrático de la economía, imprescindible en la reconducción de la construcción europea para alcanzar la cohesión social y territorial y el bienestar social de las personas.

    Muy al contrario, esta “Gobernanza Económica” pretende borrar de un plumazo lo que queda del estado social europeo y uniformizar los criterios para atacar los derechos laborales (flexibilización laboral, desmantelar la negociación colectiva, retrasar la edad de jubilación, mermar los salarios), reducir drásticamente la función pública, tanto en personal como en retribuciones, privatizar el sistema de pensiones y concluir con el proceso de desmantelamiento progresivo de los servicios públicos.

    Por todos estos motivos, el Grupo Parlamentario de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica, del que forma parte Izquierda Unida, ha sido el único que ha rechazado frontalmente el paquete de la Gobernanza Económica al considerar que las consecuencias de las medidas de austeridad recogidas en este paquete están siendo y serán dramáticas para el modelo social europeo.

    Además de defender la Europa Social y de las y los trabajadores durante todo el trámite parlamentario, mi grupo parlamentario realizó ayer una acción de protesta a la entrada del hemiciclo, en la que los/as eurodiputados/as portaron carteles en los que se podía leer “No a la austeridad” “Más solidaridad” “Democracia” “No al paquete de la Gobernanza Económica”.

    De esta manera, mis compañeros/as han querido solidarizarse con los miles de ciudadanos y ciudadanas que nos hemos manifestado en estos últimos días por toda Europa.

    En mi opinión como eurodiputado de IU, las propuestas de Gobernanza Económica son el resultado de la maquinaria neoliberal europea impulsada por populares, socialistas y liberales, que acordaron engendrar tres pactos -el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, el Pacto de la Reforma Estructural y el Pacto por el Euro-, y tienen la firme voluntad de imponerlos a la ciudadanía europea.

    La orientación neoliberal de la UE condena a trabajadores, pensionistas y desempleados al empobrecimiento y la miseria y dibuja un futuro incierto para los jóvenes europeos.

    Los ciudadanos y ciudadanas están pagando los platos rotos de una crisis que no han causado y la factura del rescate del sistema bancario. La Gobernanza Económica no solo no aporta ninguna solución, sino que además ahonda en las causas de la crisis y aumenta la divergencia entre los Estados europeos.

    Frente al Pacto por el Euro y la Gobernanza son imprescindibles un Pacto por el Empleo y el Progreso Social y un Fondo de Solidaridad que permitan a Europa avanzar hacia lo que desean sus ciudadanos y ciudadanas: una Europa social y verdaderamente democrática.

    Reciban mi más cordial saludo,

    Willy Meyer
    Eurodiputado de Izquierda Unida
    Parlamento Europeo

    http://www.willymeyer.es/

    Summertime, and the revolution will be (not) easy

    Vísperas de solsticio de verano. Las terrazas de verano y los chiringuitos al borde del mar están abiertos y hasta l@s parad@s se pueden pagar una caña. ¿Cómo, en momentos así, pueden acechar los mosntruos? Es domingo, 19 de mayo, 15.30 hora zulú: bostezo, prisionera en un restaurante enclavado en un barrio obrero de Barcelona, rodeada de los integrantes de un grupúsculo familiar embarcado en una celebración pseudoafectiva-gastronómica: me pregunto qué hago aquí, por qué me faltó el valor de alegar una cita urgente al otro lado del planeta, pienso que a esas personas, que se cuelan subrepticiamente en mi cubículo para denigrar e imposiblitar, utilizando las excusas más elaboradas, cualquier tarea mínimamente literaria o activista, escudándose en el concepto burgués de utilidad, en el fondo no les importa un comino mi presencia aquí, más que como representante de mi subsector familiar, más por estar de cara a la galería. Y sé también que mi caso no es único. Entre retazos de conversaciones anodinas, aunque también inofensivas, escucho algo que me hace aguzar la oreja: alguien menciona las crisis existentes en la actualidad y pergeña un motivo: “Son todos esos inmigrantes. África y América son muy grande para caber en la pequeña Cataluña. Los de casa primero”. El elemento en cuestión, conocido por su militancia extrema individual a favor de la independencia de la comunidad de las cuatro barras, se explaya citando algunos de los más conocidos tópicos sobre los recién llegados, dejando bien clara con esas opiniones su discutible calidad humana.

    Me levanto de la mesa; tranquilamente, sin aspavientos. Sé perfectamente que no es el momento ni el lugar, que atraeré sobre mí las miradas, pero no puedo permanecer en silencio. Sé también que se trata del homenajeado de la reunión, que las reglas de la corrección me obligan a mantener la boca cerrada: sin embargo, algo se agita en mi interior, me oprime los pulmones. No es generosidad humana, ni siquiera sentimiento de solidaridad, es la cólera que siento por la estulticia, la cobardía y la lógica incomprensión que experimento hacia todo tipo de razonamiento absurdo. ‘No voy a discutir sobre ese tema’, manifiesto, ‘porque no creo que sea el instante adecuado para que tú y yo lleguemos a las manos, pero permíteme decirte que tus ideas me parece terriblemente equivocadas, y además, aborrecibles. Y es lo único que diré sobre ese tema’. Me dirijo a la puerta del local. La Asamblea 15-M del barrio se dirige en alegre y reivindicativa marcha hacia el centro de Barcelona para unirse a la manifestación general. Divididos por las manipulaciones del sistema, llenos de todos los errores humanos comunes a tod@s nosotr@s, ell@s han meditado, han buscado razones, no se han detenido en la comodidad y en la cobardía de las respuestas fáciles suministradas por los medios de comunicación del régimen y por sus instigadores, han pasado a la acción, al menos a alguna de las acciones posibles. Veo esperanza y honradez en sus rostros, fuerza en su mirada. Me infunden un sentimiento de paz, aunque en sus corazones haya deseos (no violentos) de guerra. Levanto el puño a modo de saludo: mi espíritu está con ellos, aunque a veces el resto de mí ande secuestrado, muchas veces con mi amargada aquiescencia, en otra parte.

    De vuelta al interior, me preguntan que dónde estaba: “Miraba a l@s indignad@s’, respondo. Encogimiento general de hombros: la rarita de la nena con sus cosas… Los triunfos del Barça, las vacaciones en complejos hoteleros cómplices de la explotación de tercermundistas paraísos naturales y de sus habitantes, el accidente de Ortega Cano… Solo hay que cerrar los ojos. Taparse la cabeza con la sábana y cerrar los ojos. Así no nos atraparán los monstruos. Es fácil. No nos afectará el desmantelamiento de la In-Sanidad pública, el deterioro de la Mal-Educación dejará a nuestr@s hij@s más imbéciles aún de lo que ya somos nosotr@s y no nos importará, y que suban las tasas universitarias será nimio, ya que nadie estará preparad@ para acceder a un nivel educativo donde en cualquier caso perpetuarán aún más nuestras carencias culturales y nos convertirán en todavía más esbirr@s del sistema, de los que piensan que las recetas del FMI de empobrecer más a los pobres y liberalizar a los ricos, son la única e indiscutible alternativa.

    Pero ¿qué pasa cuándo nada de eso es suficiente? ¿Qué pasa cuando el monstruo, el psicópata de turno, el genocida sediento de sangre, levanta la sábana de nuestra cama y nos descubre? ¿Seguiremos sin luchar? ¿Echaremos la culpa a l@s inmigrantes? ¿A l@s parad@s? ¿A Zapatero? ¿A ETA? ¿A IU, que se ha negado a pactar con el partido que ha convertido a España en el actual erial de derechos y prestaciones sociales, y a quien han acusado de ‘entregar comunidades autónomas a la derecha’?

    Pero yo también tengo mis contradicciones, y me quedo sentada, esperando el final de la fiesta sin añadir nada más. Después, hay un chiringuito en mi playa con música reggae donde me gusta esconderme, entre rocas, arena y pinos por entre los que se divisa el nítido azul del mar; allí me tomaré una caña con mi fracasado sueldo mientras pienso en las revoluciones necesarias. Generales. Y personales. Summertime, and the revolution will be not easy. But it will come.

    15-J y 19-J: nunca ha habido más motivo

    14J y 15J

    14J y 15J

    Expongo a continuación algunos comentarios sobre una serie de noticias que se han producido estos días, y que ofrecen una idea bastante clara (las noticias, no mis comentarios) de cuál es exactamente la situación política por la que estamos atravesando actualmente, en el ámbito tanto nacional español y catalán como global, y por qué son necesarias las movilizaciones del 15-J y el 19-J. Están en orden cronológico inverso.

    Lunes, 13 de junio. ¿Alguien creía en realidad que los recortes de Mas y sus compinches iban a beneficiar a algún catalán no perteneciente a la elite político-económica de este bendito país? ¿Alguien se ha creído que la Llei Ómnibus no está basada en la doctrina del shock? De momento, que se lea esta noticia. Porque habrá más.

    Domingo, 12 de junio. Rechacemos de plano ese pacto del euro que profundiza, como si fuera posible hacerlo más aún, en la Europa neoliberal y genocida en cuanto a las clases populares.

    Sábado, 11 de junio. Sobre la crisis de los pepinos: ¿para qué sirve un gobierno que no defiende a sus ciudadanos, o por lo menos a los más desfavorecidos que no pueden pagar a cambio prebendas en dinero y especie, de los prejuicios reales o oportunistas esgrimidos por las naciones punteras de la UE?¿Para qué sirve un gobierno que es suficientemente fuerte para restringir derechos sociales impuestos por lobbys económicos internacionales y que al mismo tiempo no tiene las gónadas de exigirles a estos o a los países que los representan un mínimo de dignidad, justicia y solidaridad cuando han metido la pata hasta la misma rodilla? Pues para ser derrocado ahora mismo, por mucho que juegue a marear la perdiz. Y no para poner a otro aún más fascista en su lugar. Spanish Revolution. YA.

    Viernes, 10 de junio. Las consecuencias del fracaso de la negociación colectiva conocidas el pasado 3 de junio no se han hecho esperar, y aquí va otra. No participo activamente en los sindicatos (por tanto, mis críticas contra ellos han de ser necesariamente muy cautas), ignoro las presiones a la que están sometidos y comprendo su necesidad de un apoyo popular, tan exiguo en estos tiempos desmotivados, aunque no puedo negar que no tengan una gran parte de culpa en esta circunstancia. Pero sea como sea, el hecho de no persistir en su lucha contra la patronal ni invocar medidas para conseguir que no se reforme la negociación colectiva de forma lesiva para l@s trabajador@s nos deja en manos de un decreto-ley del Gobierno sobre el que no se necesita ser un superdotad@ para adivinar a quién beneficiará. Y esta reforma de la negociación colectiva, nuestra única garantía de justicia laboral, no va a ser moco de pavo y probablemente las derivaciones sean muchísimo peores de las que ocultan los medios de comunicación del sistema: me temo que en breve podremos reírnos de la de 2010 si sigue adelante, que seguirá si no la impedimos. Algo más de info sobre el tema la tenéis (no son fuentes del todo contrastadas, pero creo que hay que leerlas) aquí y aquí.

    Jueves, 9 de junio. Por fin Felipe Puig admite errores sobre lo sucedido el viernes, 27 de mayo, como tod@s sabéis, la carga policial sobre l@s indignad@s del movimiento 15-M acampad@s en la Plaça Catalunya de Barcelona y en Lleida, con la infumable excusa de la posible celebración de la Champions del Barça, que nos regaló imágenes dignas del mejor franquismo y de las actuaciones más notables de los poco añorados grises. Desde luego que se equivocó, afirma, pues, al haber subestimado la pretendida violencia de l@s acampad@s, aún tenía que haber ordenado a l@s mader@s pegarles más fuerte.
    Y aquí me gustaría hacer un inciso y añadir algo que me viene rondando por la cabeza desde hace bastante tiempo: aunque en algún momento, llevada por la rabia, pudiera haber manifestado u hecho creer lo contrario, me resisto a creer que el solo hecho de pertenecer al gremio policial convierta a una persona en un fascista en potencia y/o en acto, como este elemento. Sería hacerme cómplice del típico y tópico pensamiento simplista y afín a generalizar, que lleva a prejuicios como la xenofobia y el racismo. Pero, aunque creo que es cierto que nuestro corrupto sistema judicial puede llegar a corromper a agentes del orden llen@s de buenas intenciones (aparte de que los filtros psicológicos de entrada de efectiv@s en los cuerpos policiales no creo precisamente que discriminen a seres como el anteriormente citado, más bien al contrario), lo que me parece incontestable es que los efectivos policiales tenían órdenes muy claras: algun@s tal vez incluso las cumplieron (concedo el beneficio de la duda) a disgusto. Y ciertas intenciones del señor (es un decir) Felip Puig publicadas recientemente apuntan de manera clara a esta hipótesis…. Por cierto, parece ser que la escuela de Puig tiene seguidores. Y, si siguen así, también tendrá más respuestas.

    Martes, 31 de mayo. Hay libros que no deberían existir sobre la faz de la tierra. Volúmenes llenos de impías y sacrílegas abominaciones que nos hacen pensar en insondables abismos de terror absoluto inconcebible por cualquier imaginación humana. Entre ellos se pueden citar Unnaussprechlichen Kulten, de Von Junzt; De Vermiis Mysteris, de Ludwig Prinn; Cultes des Goules, del Conde D’Erlette; Fragmentos Pnakóticos, de autor anónimo y, last by not least, el deleznable Necronomicon, del árabe loco Abdul Al-Hazred. Pero el peor de todos es sin duda el Diccionario Biográfico Español, encargado por Aznar, presentado por Juanka, Sofi y la Sinde, y sufragado con casi siete millones de dinero público. En él se pronuncian horrores como el que reza “”[Azaña] se vio anulado por la iniciativa revolucionaria de las sindicales obreras armadas, pero se le mantuvo en el poder para que llenase, de cara a Europa, la imagen de un republicanismo democrático. [...] Su situación se agravó durante el Gobierno, prácticamente dictatorial, del socialista Negrín, en coalición con los comunistas” y . Pero lo peor no son las infamias de las que hace gala esta obra, sino el hecho de que algunos seres sin nombre ni forma hayan llegado a escribirlas y otros a patrocinarlas confiando que la credulidad de l@s español@s le den fe, consiguiendo que est@s se autoprecipiten de este modo a la aniquilación final.

    Viernes, 27 de mayo. Esta noticia, que quedó algo ensombrecida por el violento desalojo de l@s acampad@s, relacionaba el ERE de Telefónica (que al final será de 6.500 personas en tres años), auspiciado por la empresarialmente servil reforma laboral del Gobierno, con las 15.000 prejubilaciones en las cajas de ahorro, asistida por la Ley de Cajas. Perdonadme, pero aunque los medios que han consultado establecen diferencias entre quién va a pagar estos ERES reales o simulados, si nosotr@s directamente o nosotr@s indirectamente, yo solo veo que de nuevo los trabajador@s quedamos desprotegid@s, y además doblemente, si no es con nuestros numerosos impuestos será con alguna subida de tarifas (además de perder nuestros puestos de trabajo, naturalmente). Si no, al tiempo. Y eso sin contar los premios concretados en los incentivos a los directivos, con los cuales se pagaría sobradamente el sueldo de es@s despedid@s durante mucho tiempo.

    Viernes, 3 de junio. Anglada, Albiol, y ahora la Generalitat en pleno. “Son ayudas de Catalunya y para gente de Catalunya, afirma el ‘conseller’ de Malestar Social de la Generalitat de Catalunya Josep Lluís Cleries. Con estas palabras, el susodicho suprime de un plumazo las ayudas por niñ@ a cargo a los inmigrantes que lleven menos de cinco años de residencia en Catalunya. Sugiero humildemente, para que no haya lugar a dudas,. que a estos recién llegados se les obligue a coserse cruces ortodoxas, medias lunas islámicas o, en el caso de religión idéntica, las banderas de sus lejanos países mientras no cumplan el requisito de ser considerad@s catalan@s de pleno derecho (y pensar que antes bastaba con trabajar y residir en Cataluña, ¡qué discriminación para l@s auténtic@s hij@s de Pompeu Fabra!)

    Primero tomamos las plazas. Ahora toca tomar el Parlament para impedir que se aproben estas destructivas medidas. Y esto no se acabará, o no se debería acabar, aquí.

    IU, el 15-M y la verdadera política

    No es una nueva manera de hacer política; al contrario. La “nueva manera de hacer política”, nueva pero ya vieja, es hacer lo que se ha venido haciendo desde hace ya demasiados años, subvirtiendo la noble definición original (“la actividad humana que tiende a gobernar o dirigir la acción del Estado en beneficio de la sociedad“) de esta palabra: algunos denominaron “hacer política” a facilitar los objetivos de los mercados a cambio de un buena porción de lucro y empoderamiento personal. Y con esa manipulación de conceptos, cuyos siguientes pasos fueron llamar “democracia” a la defensa de las potencias, denominar en muchas ocasiones “terrorismo” o “activismo violento” a la lucha por la justicia social, y crear el desvergonzado oxímoron “guerras humanitarias”, se nos ha engañado miserablemente, se nos ha llamado a la quietud y al desánimo, se nos ha negado toda esperanza como si estuviéramos a las puertas del infierno de Dante, haciendo que la gente identificara la política como un baldío y fingido duelo de insultos de unos cuantos aprovechados que en realidad estaban de acuerdo en lo importante, jodernos y enriquecerse. Nos habían hecho olvidar, interesadamente, que la política la hacemos todos, que nuestra función no es solo ir a votar cuando toca, sino vigilar el cumplimiento de las promesas electorales y, de no ser así, salir a la calle . Hasta que llegó el 15-M. Hasta que despertamos. Y ya no volveremos a dormirnos. Y ya nadie nos va a sacar de la plaza.

    Dice mi misterioso compañero de La Cueva del Templario que la solución no son los votos. Yo matizo: la solución no son solo los votos. Personalmente, esta bloguera milita en un modesto aunque histórico partido, el PSUC-viu, encuadrado dentro de EUiA y, mal que me pese, en coalición con ICV, y os puedo asegurar e incluso jurar que no tenemos nada que ver con la acepción “malvada” de la política. Somos un partido de hombres y mujeres que han defendido desde siempre todos y cada uno de los principios del 15-M (inspirados por gente afín o incluso por miembros de nuestras organizaciones), y que lo único que sacamos de la política es muy pocas horas libres y la satisfacción de un deber cumplido, de estar luchando por lo que creemos. Uno de los ejemplos que tengo más cercanos es la campaña de ICV-EUiA de Vilanova del Vallès con Sergio Tena como cabeza de lista: con un presupuesto prácticamente simbólico, y gracias a la implicación y al esfuerzo de los integrante, se ha conseguido hacer una campaña tan incisiva como divertida que estoy segura que habrá calado en los habitantes de este pequeño y agradable pueblo del Vallès Oriental, en plena Serralada Litoral y rodeado de vestigios históricos, naturaleza y misterios. Y creyendo fielmente en la organización en la que milito, a pesar de que no siempre soy muy partidaria de sus compañeros de viaje, os pido el voto para ell@s: en estas Elecciones Municipales 2011 votad a IU y a EUiA, os lo aconsejo, si queréis que se haga todo lo humanamente posible por instaurar las reivindicaciones del 15-M; y, por favor, no quedaos ahí. Haceos protagonistas de la política, habituales de la calle y, si habéis seguido mi consejo y las personas a quienes defiendo os fallan (aunque no lo creo en absoluto), venid a decírmelo: yo personalmente iré a darles una buena patada en el culo… espero que con vuestra ayuda.

    Uno de los actos de la candidatura a los que no podéis faltar
    Acte final campanya municipals 2011 Mollet

    Clicad aquí si queréis saber más de la Acampada per la Dignitat de la plaça Catalunya.

    Y aquí una lista de tod@s l@s adheridos a esta lucha colectiva.

    Los bellacos y los villanos ocupan la calle

    Mani 15 de Mayo - Tomemos la Calle

    Mani 14 de Maig - Ni retallades socials ni retallades de les pensions

    Este Zapatero no deja de sorprenderme. La última (o la penúltima) ha sido afirmar, en la mejor tradición medieval (sin que ese detalle, a pesar de mis orígenes, consiga hacérmelo más simpático) que quien insinúe que su Gobierno ha recortado el Estado del Bienestar es un “bellaco y un villano”. Pues en este caso, a esta bloguera y a otr@s amig@s y compañer@s ídems no nos queda más de decir que sí, que al igual que a Llamazares se nos puede calificar a tod@s de bellacos y de villanos porque lo decimos bien alto para todo el que quiera escucharnos, aunque desde luego no somos tan tontos como al parecer nos toma nuestro amado presidente, que suelta esta solemnes estupideces y encima pretende que nos las creamos.

    Nosotr@s somos unos bellacos y unos villanos; Zapatero y el gobierno del PSOE en pleno, que han protagonizado los recortes sociales más vergonzosos, crueles y serviles de la historia reciente de este país, los adalides de la democracia y el socialismo; Esperanza Aguirre y su gabinete (PP), autores de un deterioro sangrante de la sanidad pública madrileña, los geniales precursores de la Sanidad del futuro; y Atur Masnostijeras (CiU), alias ‘Señora Bates’, y sus acólitos, que tienen a tod@s l@s catalan@s en la escena de la ducha de Psicosis, un dirigente patriota que siempre funciona “en positiu” y “amb ilusió”. Qué curioso: nunca me parecieron tan dignos de orgullo los insultos y tan repugnantes los piropos. Pero ya sabemos que este país es el rey de la perversión de la lógica y andamos tan cabeza abajo como si estuviéramos en las Antípodas.

    Y como bellacos y villanos que somos, la calle es nuestro elemento y ahí estaremos, mañana día 14 a las 11.00 en la plaza Catalunya de Barcelona, y pasado mañana día 15 por la tarde en toda España. No nos van a recortar, explotar ni vender al mejor postor más: se les acabó el invento. Progresivamente, entre programa y programa de telebasura con que nos narcotizan, l@s español@s nos vamos percatando que cinco millones de parados en un país donde, a más beneficios tiene un banco, más necesita de salvación, como si se estuviera ahogando en sus propios caudales; que recortar derechos y servicios sociales con la misma alegría que se recortan los impuestos a los ricos; que convertir la corrupción en un valor añadido en un político mientras que las justas reivindicaciones nacionales e históricas se juzgan como un crimen; que mantener una Ley Electoral a imagen y semejanza del bipartidismo tan útil a los lobbys económicos nacionales e internacionales, mientras las opciones políticas minoritarias (sobre todo IU) se ven infrarepresentadas en relación a su número de votos, no solo no es normal, no: es denigrante, absurdo y completamente inadmisible.

    Y, aunque seguro que lo hará más de que debería, no va a durar.

    En este post, en el que me he basado, podréis consultar l@s bloguer@s que suscriben esta iniciativa.

    Desenfocados, pixelados, descuartizados y rebeldes

    Si andáis por tierras gallegas, no deberíais perderos la exposición ‘Pixelados-Desenfocados’ del fotógrafo catalán afincado en Ourense Albert Brull, un buen amigo. Según sus propias palabras, Albert ha querido retratar en ellas a tod@s l@s que, víctimas inocentes del actual capitalismo feroz y la especulación financiera, se rebelan y se niegan a seguir las mentirosas consignas del sistema. La expo se podrá ver del día 13 de mayo al 12 de junio, y después las fotos saldrán de gira aunque los lugaares donde se podrán ver aún están sin confirmar… así que aún estáis a tiempo de, si gestionáis una sala de exposiciones o similar, hacer vuestra solicitud. Recordad, el próximo viernes 13 (no me seáis supersticios@s), la inaguración será en la Bodega, de O Carballiño, a las 20.00, acompañada de buena música.

    Y dos convocatorias más, no tan lúdicas pero igualmente necesarias. Ahí abajo las tenéis.

    Manifestació Prou Retallades i acomiadaments! 14 de maig, 11.00, Plaça Catalunya, Barcelona

    Manifestació Prou Retallades i acomiadaments! 14 de maig, 11.00, Plaça Catalunya, Barcelona

    Creo que no exagero ni un ápice cuando digo que los recortes en Sanidad del Govern de Atur (no es un error) Mas y su conseller de pesadilla Boi Ruiz pueden llevar, directamente, a morir a muchas personas. Según eso, podemos considerar al Molt Honorable President y a sus cómplices (y a quienes realizan la misma política en otras Comunidades Autónomas, por ejemplo Esperanza Aguirre en Madrid) como unos asesinos cuyo egocentrismo y absoluta falta de empatía les asemeja a los psicópatas de las películas de crímenes en serie. Y a los psicópatas que recortan ¿no se les llama descuartizadores? ¿Vamos a ser cómplices con nuestra pasividad y/o con nuestro voto de estos más que sangrientos crímenes?

    Artur Mastisores, propera estrena a Catalunya

    Artur Mastisores, propera estrena a Catalunya

    Retallar és NoCiU, així és que NO CiU

    Retallar és NoCiU, així és que NO CiU

    Y no olvidemos:

    Enumeró Juan Torres en la presentación de Reacciona! en Madrid cuatro principios que creo que resumen de manera perfecta el estado del mundo hoy en día:

    “La inmoralidad de llamar inversores a los culpables del crimen organizado de la humanidad, el hambre. La irresponsabilidad de seguir callados pensando que todo pasará. Hay que empezar a pedir cuentas. La insensibilización de no enrabietarse y solidarizarse con los demás. Y la inhumanidad a la que nos quieren someter los que como Botín y compañía pretenden que vivamos para ganar más a costa de los otros“.

    ¿Qué más puedo añadir?

    Organízate y lucha: aunque no lo parezca, hay esperanza

    L@s cobardes matan; l@s valientes mueren. A l@s que se escapan del rebaño les acaban echando los perros. L@s idealistas que son coherentes con sus principios (y que si no gustan no tienen otros) acaban incomprendidos y denigrad@s. Los seres sin escrúpulos son afortunados verdugos; los que los tienen, patéticas víctimas. Las almas puras e inocentes son fácilmente engañadas y confundidas por la religión, la costumbre, las consignas interesadas de los corruptos y ambiciosos. Así ha sido siempre; pero nunca los cobardes ambiciosos sin escrúpulos acumularon tanto poder como ahora, nunca el mundo fue tan desigual.

    Párate un momento y medita. No digo que lo hagas tú, el criminal impune que acabará muriendo en la cama de su suntuoso palacio: nunca has sido feliz a pesar de tu poder y tus ventajas, pero sabemos que no dejarás que eso te detenga. Te hablo en ti, situad@ en las antípodas del sistema que a él le encumbra, y solo te pido: Párate un momento y medita.

    Sé valiente, pero nunca irreflexiv@. Escápate del rebaño, pero asegúrate de hacerlo cerca de un río que puedas cruzar. Sé coherente con tus principios pero que no te ofusquen tanto que no tengas en cuenta ni los medios ni las consecuencias de tus acciones. Y nunca, nunca, te conviertas en un mártir en nombre de entidades abstractas o impuestas: lucha por causas concretas, luchas por tus causas.

    Y sobre todo, sé reflexivo e inteligente. Solo el método nos ayudará a ser justos con nosotr@s y con l@s demás, a arañar la escasa felicidad que se le puede robar a la vida, a conseguir objetivos sin hipotecar nada por el camino (que no sea la vivienda, claro está). Nadie podrá recortar nuestro cerebro, y nada temen ellos tanto como nuestra lucidez. Organízate y lucha: aunque no lo parezca, hay esperanza.

    No estamos condenados, no tenemos que resignarnos, podemos elegir

    Quiero seguir siendo prehistórica, nostálgica, romántica, trasnochada incluso. Quiero creer que aquellas luchas que ganamos con tantos sacrificios de tant@s compañer@s valieron la pena, aunque ahora nos hayan arrebatado su justo premio con la mayor inicuidad posible. Quiero que mis manos que ellos intentan dejar vacías, mi cabeza a la cual intentan extirpar los sueños, sean su azote, su infierno. Quiero seguir negando la realidad que me marcan, porque no es la realidad, es la imposición de una pesadilla, no quiero aceptar que lo normal y lo auténtico es la más cruel injusticia y la más absoluta represión, quiero seguir indignándome, quiero que nadie me impida seguir teniendo memoria, quiero que nadie me meta ese miedo que les sirve para vender armas. Quiero seguir gritando en desafío de estos crímenes políticos y económicos contra la Humanidad aunque no sirva de nada, aunque esté actuando contra mis egoístas intereses personales, aunque mi voz sea la única que resuene, aunque tod@s a mi alrededor me tachen (y a ti, y a vosotr@s) de loca. No estamos condenados, no tenemos que resignarnos, podemos elegir. No dejemos que nos transformen en sumisos espectadores de la basura en la que están convirtiendo nustras vidas. Las manos son nuestras.

    No estamos condenados a elegir entre los mismo y lo mismo. Tenemos las manos vacías, pero las manos son nuestras

    El 15 de Mayo toma la calle. Nosotr@s somos más

    El Premio Nobel de la Paz ejecuta extrajudicialmente, su mascota Zapatero lo justifica con argumentos demenciales y Llamazares habla con justicia y sentido común

    Un día cualquiera en una empresa española

    Siete de la mañana. Llego a mi lugar del trabajo. Ante mí, un inmenso párking plagado de furgonetas que ya ni pasan la ITV; sé que me asignarán una de ellas, así como una caja de herramientas desprovista de la mitad de su contenido y un móvil con un bajo límite de crédito en el que tendré que economizar las llamadas de trabajo porque si no acabaré pagando yo. Un día, lo sé, va a pasar una desgracia. Espero pacientemente a que me faciliten el material y me asignen el recorrido de hoy, pero los coordinadores reciben instrucciones contradictorias del alto mando y no saben a qué atenerse: colijo que no fue por los merecimientos académicos ni la capacidad personal por lo que esos mandamases consiguieron sus puestos, y entretengo la espera en imaginar cuántos sobornos habrán pagado y cuántos subalternos habrán pisoteado para llegar hasta ese punto.

    Son ya las ocho cuando salimos de la central, yo y mi compañero. Tenemos que ir 200 km más allá para recoger un componente con el que arreglar una antena telefónica situada a otro centenar de kilómetros más. Kilómetros, gasolina. El gepeese del vehículo apenas funciona y para encontrar la dirección de Vilanova i la Geltrú adonde tenemos que dirigirnos hemos de preguntar a l@s lugareñ@s, que no parecen haber oído el nombre de esa calle en su vida. Llamamos a la central y, desconcertados, nos hacen volver. Kilómetros, gasolina. Tiempo. En la sede, el coordinador descubre, después de mucho interrogar a los altos mandos, que la localidad en cuestión es en realidad Vilanova del Camí, pero al final acabamos encontrando la calle en Vilanova del Vallés. Sobornos, pisotones. Kilómetros, gasolina. Tiempo. El componente que teníamos que instalar no es el que se necesita. El técnico, al que llamamos con nuestro móviles porque los de la empresa no tienen cobertura, no tiene ni idea de qué puede ser la la causa del estropicio: el alto mando no le ha permitido ir a investigar y solo puede imaginarlo. Sobornos, pisotones. Y nosotros no tenemos ninguna noción, ni nos han hecho ninguna formación, sobre ese tipo de averías, se limitaron a contratarnos porque cobramos menos que un operario más especializado. Empezamos a tocar conexiones y por casualidad acertamos y el problema se resuelve. Abandono la caseta de la antena telefónica dejando suciedad, grifos que gotean y cables sueltos; me ofrezco a adecentarlo todo en un momento, ya que estamos allí, pero mi compañero dice que la empresa no nos permite reparar nada más que las urgencias. En breve tendremos que volver de nuevo. Kilómetros, gasolina. Tiempo.

    De vuelta a la central, porque no hay tiempo de nada más, tengo que hacer los partes de averías y enviarlos a Madrid. Esta labor he de realizarla fuera de las horas de trabajo, empleando mi propio portátil y mi propia conexión a Internet, porque la empresa no me los proporciona. Sentado en las escaleras, naturalmente, porque tampoco tienen para ninguno de nosotros una triste mesa de trabajo. De pronto, me dicen que hay reunión improvisada. En ella nos cuentan que sobra personal. Va a haber recortes. Cierran una de las sucursales y nosotros tendremos que encargarnos también de ella. Kilómetros. Gasolina. Tiempo. Y esa decisión han tenido que tomarla porque los operarios, debería darnos vergüenza, gastamos, perjudicando a la empresa que tanto se preocupa por nosotros, cantidades ingentes de kilómetros, gasolina, tiempo… Y además, y por si fuera poco, se nos ve un poco desmotivadilllos.

    Vuelvo a mi casa. Tomo un periódico gratuito que está sobre un asiento del metro, leo que mi empresa, por cierto subcontratada por una famosa compañía de telecomunicaciones (pero todas son iguales), está obteniendo unos beneficios increíbles, subiendo como la espuma y expandiéndose por toda Hispanoamérica. Y comprendo que es a costa de las mentiras que la empresa que les subcontrata cuenta a sus clientes, a costa de los trabajadores, a costa de la cutrez generalizada en esos servicios por los que no podemos protestar porque no tenemos quien nos escuche. A costa de un gobierno que no impone estándares de calidad en los productos ni mínimos de seguridad ni justicia laboral, al menos en la práctica, y permite que la manera de enroquecerse sea siempre mediante sobornos a los más poderosos y pisotones a l@s más débiles.

    La solución

    Hoy voy a ser muy breve.

    Porque no son palabras lo que necesitamos.

    ¿Qué solución hay en una sociedad donde a las empresas con beneficios se les permite despedir, donde se recorta en derechos fundamentales para alabar a las grandes fortunas, donde se procesa a los que denuncian a los corruptos, en lugar de a los corruptos y se olvida la memoria, donde las crisis las pagan sus víctimas?

    ¿Hace falta que me responda?

    Recortes sociales insostenibles: indignaos… y actuad

    Un ejemplo de los recortes en Sanidad del Govern Mas en Cataluña. O sea, en un tiempo de crisis, terreno abonado para la proliferación de enfermedades, y no solo mentales, y cuando el paro asfixia casi al 20% de la población, esta es la solución que propugna este psicópata peligroso, pues ha de subvencionar su bajada de pantalones ante las grandes fortunas a las que obsequia con una fiscalidad crecientemente beneficiosa. Una curiosa fórmula algebraica cuyos desajustes acabamos arreglando los de siempre.

    Hospital Mare de Déu de la Cinta
    - Cierre de 35 camas
    - Cierre de dos de los cinco quirófanos
    - 60 trabajadores eventuales menos

    Hospital de Bellvitge
    - Cierre de 48 camas
    - 400 trabajadores eventuales menos

    Hospital Clínic
    - Cierre de entre 50 y 100 camas
    - Cierre de Urgencias de la calle Valencia

    Hospital del Mar y de la Esperanza
    - Cierre de Urgencias del Hospital de la Esperanza

    Hospital de Mataró
    - Cierre de 42 camas
    - Cierre de tres camas de la UCI

    Hospital Joan XXIII
    - Cierre de 48 camas
    - 240 trabajadores eventuales menos

    Hospital Arnau de Vilanova -
    - 50% quirófanos cerrados por Semana Santa y verano
    - Consultas externas cerradas en Semana Santa y 50% en verano

    Hospital Josep Trueta
    – 11% menos de actividad hasta octubre
    – 1 / 3 trabajadores eventuales menos*

    Hospital de Calella
    – Reducción del 12% de los trabajadores
    – Cierre de quirófanos por la tarde

    Compañer@s, este un atentado directo al derecho más fundamental de todos; es, en una sola palabra, una agresión. Lo que están haciendo los organismos internacionales sometidos al dictado de los poderes económicos desde la ingeniosa invención de la crisis es directamente un genocidio lento: porque los cierres de empresas y las privatizaciones (y las leyes que obligan a los gobiernos, que tampoco es que se hagan de rogar mucho, a propugnar para facilitarlas) y los recortes sociales dirigidos exclusivamente a las clase más humildes en el fondo sólo persiguen una cosa: acabar con nosotr@s. No será mañana, ni tal vez pasado, pero iremos sucumbiendo, con cada vez más dificultades para conseguir un techo sobre nuestras cabezas, algo que llevarnos a la boca o un lugar donde nos curen cuando estamos enfermos. Y aunque sobrevivamos, la vida que nos espera será injustamente gris y dura, mientras el abismo entre clases sociales y estratos económicos se hace progresivamente más aterrador, más lejano de ser algún día salvado. Y si esto pasa en el Primer Mundo, ya no quiero ni hablar de lo que sucederá en el Tercero y el Cuarto.

    Hay una concentración de usuarios y trabajador@s sanitari@s contra este despropósito y esta salvajada convocada en Barcelona en la señalada fecha del día 14 de abril (a las 18.00 en la plaza Sant Jaume), 80 años después del inicio de la forma de Gobierno más avanzada que haya tenido jamás este país, del que también nos permitieron disfrutar muy poco; y también una macromanifestación el 14 de mayo convocada por entides sociales y sindicatos de clase. Pero no es suficiente con que asistamos; hace tiempo que insisto en que nos han declarado la guerra y nuestros métodos para luchar han de ser, aunque siempre pacíficos, lo suficientemente contundentes. Pensemos, no nos dejemos llevar por la indignación (y tampoco, desde luego, apartemos cómoda y cobardemente esta sombra de nuestra mente como si no fuera con nosotr@s, pues si va con nosotr@s), seamos inteligentes, prácticos, analicemos cualquier circunstancia, no dejemos un cabo suelto que consiga que nuestras acciones tengan efectos indeseados. Pero actuemos.

    Más info
    -Prou retallades!
    -La salud de la Sanidad en estado crítico
    -Mapa de les retallades de CiU
    -Denúncia de l’estat crític de la Sanitat

    La Tercera República en Barcelona (ojalá no fuera una inocentada)

    (Intervención de esta bloguera en el programa de radio Sputnik del martes 28 de diciembre de 2010).

    Buenas noches. Desde el barrio de Santa Caterina, en el corazón de Barcelona, se observa un panorama de la Vía Laietana que nos hace recordar épocas en las que la gente aún creía y estaba preparada para la lucha: una gigantesca ola de banderas republicanas se agita desde el puerto hasta la Plaza Catalunya. La tricolor domina sobre el gris de la Ciudad Condal como en un amanecer extraño y maravilloso. Hace un momento me han comentado que la multitud ha llegado a la Plaça Sant Jaume, sede del gobierno municipal de Barcelona y de la Generalitat de Catalunya, de forma pacífica, claro está, y ha arriado la bandera monárquica para que la republicana ondee definitivamente en los balcones de los dos edificios oficiales. Hace unos días hubiera parecido mentira que la indignación del pueblo español ante las medidas antisociales del gobierno de Zapatero fuera a culminar en una explosión de tales características, pero el apoyo del ya ex monarca a tales disparates en su mensaje navideño fue la gota que colmó el vaso. Desde el blog Bosque de Brocelandia confiamos en que este no será el único cambio que viva este país y que esta Tercera República que hoy comienza representará el cambio político de carácter verdaderamente social que España, y el mundo entero, están necesitando cada vez con más urgencia. Nada más desde Barcelona. Bona nit i visca la República!

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    Ojalá fuera una inocentada


    No seas inocente

    Falta 1 mes para que se apruebe la jubilación a los 67 años

    En el último Consejo Europeo Zapatero aseguró que aprobará el proyecto de ley de jubilación a los 67 años en el próximo Consejo de Ministros del viernes, 28 de enero de 2011.

    Los sindicatos han dicho que si Zapatero se empeña en prolongar la edad de jubilación de 65 a 67 años no quedará otra salida que convocar una segunda Huelga General.

    Seguiremos creyéndonos las mentiras y manipulaciones de nuestros inútiles, débiles y ambiciosos gobernantes? Seguiremos anestesiados ante una realidad que ya ha hecho desaparecer casi la totalidad de los logros de la clase obrera que tanta sangre costaron? Más que inocentes, seremos los peores imbéciles, porque lo seremos a voluntad. Yo creo que sí; por favor, demostrarme que me equivoco.

    Los siguientes blogs censuramos las intenciones de Zapatero y apoyamos la propuesta de CCOO y UGT de convocar una Huelga General:

    Ventanas del Falcón, Arraio Sound System, Moscas en la sopa, Quien mucho abarca, Maldice que no es poco, Kabila, Soto en Cameros, Relatando desde el Bajo Llobregat, abloguear, Desde la cantera, La Rueda del Tiempo, punts de vista, Agua Va!!!, La Ratera, Viramundeando, Multiverso Incognoscible, Ciberculturalia, The Fuente Palmera Times, Bosque de Brocelandia, Sara Mulet, ceronegativo, La Terca Iutopía, Les coses d’en Jomi, …

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    Solicitud de asilo político

    A l@s responsables de Inmigración de cualquier país medianamente civilizado:

    Apreciad@s señor@s:

    Vivo en un país donde se juega y se ha jugado con el derecho a una vivienda digna, vendiéndolo al mejor postor; donde además de asegurarse mediante una póliza (abonada por ti, obviamente) que acabarás pagando el techo sobre tu cabeza pase lo que pase, te lo cobran y te lo vuelven a cobrar una y otra vez y si no puedes sufragarlo te lo quitan dejándote con la deuda casi intacta. Donde el precio de ser pobre puede ser perder tu familia e incluso tu vida. Todo eso permitido por el Gobierno; por cierto, es socialista.

    Vivo en un país donde el mismo Jefe de estado gobierna desde hace más de treinta años sin elecciones y con connivencia con las elites internacionales más turbias, cuyos negocios y malos manejos favorece a costa de la economía del país, que al final ya se imaginarán quiénes acabaremos, como siempre, pagando; donde la Justicia tiene un precio y un dueño, con lo cual pierde el nombre de Justicia, porque son los delincuentes quienes vences mientras que las víctimas van de cornudas y apaleadas; donde el gran empresario tiene las manos libres para cometer todo tipo de abusos y chantajes contra sus trabajadores. Un país donde dejamos que nos manipulen informativamente, más aún, donde pedimos a gritos que se nos manipule informativamente, en que se crimininaliza a unos trabajadores por ejercer su derecho a la huelga, que por muy salvaje que ésta sea y por muy privilegiado que pueda considerarse este colectivo es legítimo, mientras nadie ha levantado la voz por la supresión de los 420 euros a los parados sin prestaciones ni por la próxima ley de pensiones. Leí que la huelga de los controladores afectó a 1,2% de la población mientras que la reforma de las pensiones fastidiará a conciencia al 80%… suma y sigue… Apreciad@s seño@s, vivo en un país donde los militares salen a la calle!

    Sólo ellos salen. No nosotros. Las calles están vacías. Tras las traiciones de quienes juraron salvarnos de la derecha y nos han metido en una derecha peor, tras las mentiras y la escandalosa bajada de pantalones en el caso Couso y en de los vuelos de la CIA, por citar sólo los más sonados, tras los sobornos convenientemente pagados a los bancos y las transnacionales. Las calles siguen vacías. Apreciad@s señor@s, mi gobierno me ha declarado la guerra y las calles siguen vacías, vacías de lucha, y nuestros corazones están vacíos de dignidad, de honor, de valentía, de solidaridad!

    Apreciad@s señor@s, no me engaño: no espero de ustedes más que de los que hasta ahora me han gobernado, si acaso un poco más de inteligencia, algo más profesionalidad en el mando, porque si al menos el que te jode no es inútil esbirro sin voluntad bueno para nada, parece que el acto duele menos. Sé perfectamente que ustedes son tan cabrones como los que ya conozco, tan corruptos, tan criminales, y tal vez incluso tan estúpidos.

    Pero las calles de sus países no están vacías. Hay gente que arriesga la libertad, la seguridad económica, y quién sabe si la vida, por sus semejantes, por la igualdad, por la justicia. Y, tras haber expuesto mis sobrados motivos y por esa esperanza, les pido que me concedan asilo político en su país para este Año Nuevo en el cual cualquier deseo de felicidad suena como una amarga burla.

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    Un millón de firmas para acabar contra el capitalismo

    El Partido de la Izquierda Europea, coalición formada por los Verdes nórdicos y las fuerzas situadas a la izquierda de los socialistas en toda Europa, aprobó en París el lanzamiento del proyecto Transform! Europe. Con él se proponen lanzar una campaña de recogida de un millón de firmas de europeos para ejercer por primera vez el derecho a la iniciativa legislativa popular y cambiar las actuales orientaciones del euro y del Banco Central Europeo (BCE), juzgados responsables de la crisis y de la destrucción de derechos sociales.

    También en los siguientes blogs:
    -http://angelsmcastells.nireblog.com/post/2010/12/06/la-izquierda-europea-por-una-europa-social
    -http://progresoydiversidad.blogspot.com/2010/12/un-millon-de-firmas-para-acabar-con-el.html
    -http://prservicios.wordpress.com/2010/12/05/un-milln-de-firmas-para-acabar-con-el-capitalismo/
    -http://ventanasdelfalcon.blogspot.com/2010/12/un-millon-de-firmas-para-transformar.html
    -http://angelsmcastells.nireblog.com/post/2010/12/06/un-millon-de-firmas-para-una-europa-social
    -http://nicolasdurancornella.blogspot.com/2010/12/un-millon-de-firmas-para-ejercer-por.html
    -http://humana-condicion.blogspot.com/2010/12/un-millon-de-firmas-para-acabar-con-el.html
    -http://www.rivaspress.com/2010/12/un-millon-de-firmas-para-acabar-con-el.html
    -http://www.i-dem.org/?p=52031
    -http://www.webislam.com/?idn=17718

    Elogio del golpe de Estado

    Uno es súbito y agresivo; la otra, insidiosa y, a la larga, igualmente dañina. Uno suele ser de corta duración (aunque sus efectos duren y duren, y si no díganselo a los españolitos y españolitas que aún son víctimas del 36), y la otra se prolonga en el tiempo, pasando por encima de cualquier modificación en el sistema. Uno cierra o censura los medios de comunicación; la otra los compra y los manipula. Uno lanza a los sectores más reaccionarios de la policía y el ejército (que a veces son todos, para qué vamos a engañarnos) contra la población civil que lucha por su libertad y por su dignidad; en la otra, la policía y el ejército son defensores del pueblo, y bla bla bla, y la población civil que lucha por su libertad y su dignidad unos delincuentes a quienes se puede provocar, apalear y detener arbitrariamente, faltaría más. A pesar de su violencia, a veces extrema, y de sus terribles secuelas (recordad España, Argentina, Chile, tantos otros… imposible olvidar), el golpe de Estado es evidente, real, contra él se puede luchar, y vencer, como ha sucedido en Ecuador (mis felicitaciones, compañer@s). Contra las mentiras de esta democracia, supuesta o no, porque yo ya no sé lo que significa la palabra ‘democracia,’ que subvierte todos los términos con nuestra cobarde aquiescencia, conviertiendo a las víctimas en verdugos y a los verdugos en víctimas, no, pues no se puede combatir a un fantasma. Muera el Estado de derecho; viva el putsch.

    Represión policial
    Muchos blogs amigos han hablado del caso de Pascual Campos, represaliado y falsamente acusado por su participación en la Huelga General del 29-S, y de otros que están en su mismo caso, con la connivencia de grandes empresas que han actuado como centro de detención ilegal y nido de policías, parapolicías y esbirros del sistema (me refiero concretamente a El Corte Inglés). Aquí tenéis la lista de post:
    -Córdoba: primer juicio contra los piquetes.
    -Se pongan como se ponga, la Huelga General ha sido un éxito
    -Pascual
    -¿Por qué no compro en El Corte Inglés?
    -El Corte Inglés, transformado en centro de detención ilegal
    -Desde la Transición no hay tanto comunista procesado como el 29S
    -Porras contra banderas

    Y observad estos curiosos ejemplos de cómo la policía colabora con los ciudadadanos y ciudadanas, tanto que les ayuda incluso a manifestarse:
    -¿Cómo actúa un piquete violento?
    -Policías camorristas y rateros, en acción el 29S

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    29-S: lucha, rabia, orgullo y esperanza

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    Día de Huelga General. En Barcelona, desde el mar hasta el centro, se respiraba una calma tensa, llena de expectación. El rodar del tráfico, tranquilo, espaciado, se confundía con el rumor las olas y llegaba a ser casi relajante. Establecimientos cerrados, grupos de sindicalistas por doquier, pequeñas manifestaciones espontáneas… Llego a Santa Caterina, el barrio inmigrante que me acogió a mi llegada a Barcelona y que sique siendo mi refugio: @eowyndecamelot, mi personalidad twittera, me está esperando: he decidido utilizarla hoy como único canal para recibir y emitir las noticias.

    Éstas no tardan en llegar: si exceptuamos la reacción criminalizadora y la pobreza de los argumentos de los medios del sistema, y las actuaciones desaforadas de algunos elementos policiales, son sorprendentes. Poco antes, yo había prevenido a la gente contra el fracaso, la decepción y la inacción consiguiente. Pero la temida derrota no llega; las informaciones, al contrario, hablan de un seguimiento masivo: 70%, más en algunos lugares, un descenso del consumo eléctrico por momentos incluso a niveles más bajos que un domingo. Casi no me atrevo a pensarlo… pero… sí… parece que… ¡esto funciona!

    Las cinco de la tarde. Escalo la pendiente sobre la que está construida mi ciudad para ir al encuentro de la manifestación. En mi camino, observo a las fuerzas del orden estratégicamente colocadas con propósitos no muy claros. Un diablillo malicioso me susurra al oído que le pida a uno de los chicos de azul que me señale el camino hasta la protesta, o mejor, que le pida que me lleve hasta allí con su coche policial, pero afortunadamente el ángel que vela por mi integridad física logra contener mi deseo de ecaharme unas risas a su costa. En Passeig de Gràcia, rodeada de tiendas de lujo con las persianas cerradas, veo los primeros signos de la fiesta ciudadana: grupos portando banderas de vaga o no tan vaga inspiración roja, los primeros petardos, las primeras consignas, hojas volando en el viento como una súplica atea de libertad e igualdad… Y de pronto, estoy en el centro: el gentío me rodea, me envuelve, anula mi visión. Escalo a la barandilla del metro y ni desde allí puedo ver el final, ni en principio. Sin medios para comunicarme con l@s compañer@s, me uno al desfile como la sombra que soy, la peregrina entre mundos y tiempos, entre ficción y realidad, a la que nunca nadie sabe si se ha visto o sólo se ha imaginado: no importa, acepto mi destino.

    Y entonces empieza la fiesta: las banderas de agitan, tal vez demasiado verde y escaso rojo: pero sé que el color está ahí, aunque se esconda. Se mezclan las consignas en fraternal montón, con todo lo que esto implica de cordialidad y disensión al un tiempo. Mañana, quizá, nos tiraremos los trastos a la cabeza mientras nos acusamos mutuamente de pactistas, traidores, vendidos, radicales, descerebrados; supongo que va con el paquete. Hoy no. Música, coreografías, canciones de moda, populares o infantiles adaptadas para la ocasión… Veo volar una pancarta sostenida por globos, no distingo su leyenda. Deseo que el concepto que esta acción simboliza también planee en el aire, se trasmita a todos los lugares del mundo. Deseo que ellos sepan bien que aún no nos han adocenado, que aún no nos han vencido.

    El Corte Inglés de plaza Catalunya, paraíso del consumismo. Algunos grupúsculos se amontonan en su puerta, a gritos de ‘esquiroles, esquiroles’. La rabia va creciendo. Patadas a la puerta, lanzamientos de objetos contundentes… Pienso: ¿es sólo violencia gratuita, manera de canalizar frustraciones personales? Tal vez. Pero adivino algo más en las caras de esos jóvenes, y no tan jóvenes: una decepción, una falta de futuro, que empieza con el fracaso del sistema educativo, la imposición del consumismo y la negación de los medios con el que podríamos llevar a cabo esta forma de vida, en el caso de que fuera positiva. Sus vidas están vacías desde casi el principio, les ha faltado visitar más el supermercado de las cosas que importan… pero siempre que lo intentaban había salido ya el tranvía (y no había más transporte público). Los cristales se rompen y un encargado aprovecha para introducir por el agujero una manguera con la que obsequia con un buen chorro de agua fecal a los atacantes; me salvo por milagro.

    Comienzan a llegar furgonetas policiales; cuento más o menos una por cada manifestante. Carreras y más carreras: la ira aumenta, el lanzamiento de objetos también, hay papeleras en llamas. De pronto, los secretas se quitan sus caretas. Hay unos siete u ocho infiltrados, con el pelo sospechosamente rapado tapado por las capuchas de sus sudaderas, entremezclados con la gente justo en la zona de donde partió el último ataque: no es un hecho definitivo, pero sí sospechoso. Tres o cuatro personas están tendidas en el suelo, con las manos en la nuca. Renquean doloridos al levantarse, les han atizado bien. Muy cerca se produce otra carga, aunque sin resultados. Siento que estoy viviendo la historia en mi primera persona, y me gusta pensar que tal vez, en una mínima parte, estoy contribuyendo a ella.

    Vuelvo a Santa Caterina. La estrecha calle donde tengo mi cueva esta llena de barricadas, tras una Catedral y una Via Laietana donde aún arden los últimos contenedores. Ante mis asombrados ojos se repiten las escenas de la banlieue parisiense de hace unos años: desde las ventanas y en las aceras, grupos formados por jóvenes inmigrantes de varias nacionalidades y autóctonos obsequian a los antidisturbios con todo tipo de objetos, algunos bastante peligrosos. En mi afán de retratar el instante con una máquina demasiado nueva para que haya aprendido a entenderla totalmente, con el subsiguiente desastre fotográfico, me veo en mitad del fuego cruzado y una de las pelotas de goma que los policías disparan sin encomendarse a Dios ni al diablo está a punto de estamparse en mis narices. Increpo al intrépido lanzador, recordándole mi derecho a dirigirme a mi domicilio sin ser agredida por las fuerzas del desorden, sea cual sea la situación: poco me ha faltado para ser una víctima colateral. Y vuelvo a preguntarme de dónde viene tanta rabia, a qué obedece tanta violencia. Porque aquel odio en las miradas de esos chicos y chicas no puede ser un puro juego, una rebelión sin causa.

    Y el mar otra vez, el regreso a mi pequeño exilio campestre. Mañana, más criminalizaciones, más deseos de identificarnos a tod@s con la minoría más irracional (a quien, aunque no apruebe, tampoco me atrevo a juzgar), más mentiras y manipulaciones, más intentos de cerrarnos la boca a base de telebasura. Pero hoy les hemos demostrado que aún no hemos olvidado cómo se lucha, nos hemos dado razones para estar orgullosos y, contra la desesperación de l@s violent@s, hemos demostrado que aún existe, al menos de momento, una pequeña esperanza.

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    Mañana huelga, hoy lectura

    29-S. Yo voy!

    29-S. Yo voy!


    Éste va a ser el último post en El Bosque (a no ser que me llegue repentinamente la inspiración a media tarde, que todo puede ser) antes de la Huelga General de mañana, día 29 de septiembre de 2010, en que este blog se solidarizará con los trabajadores y cerrará sus puertas. En él me gustaría hacer un recopilatorio de todo lo escrito esta semana por los compañeros y compañeras de I Love IU y la Rojosfera en general en relación con el 29-S. Es de lectura recomendada para todos, y casi obligado para los aún indecisos, los temorosos de perder un día de salario (no hay duda de lo necesario que es en estos tiempos, pero hay que comprender que mañana l@s trabajador@s nos jugamos mucho) y los cabreados universales. Ahí os dejo con ello, y mañana nos vemos en la calle, camaradas.

    -http://radiorexurdimento.blogspot.com/2010/09/folga-xeral.html
    -http://bloclaratera.blogspot.com/2010/09/objetivos-del-milenio-una-decada.html
    -http://johncornford.blogspot.com/2010/09/derechos-de-los-trabajadores-en-una.html
    -http://saramulet.blogspot.com/2010/09/potser-no-et-motivi-massa-axo-dobrir-te.html
    -http://www.ines-sabanes.net/?p=4011
    -http://www.iescudero.cat/2010/09/29set-si-pot-servir-memoria.html
    -http://francescms.blogspot.com/2010/09/tv3-faran-la-vaga.html
    -http://arv1952.blogspot.com/2010/09/la-inutilidad-de-la-huelga.html
    -http://desdelacantera.blogspot.com/2010/09/fiesta-del-pce-video-acto-razones-para.html
    -http://fuentepalmeratimes.blogspot.com/2010/09/un-piquete-en-la-ser.html
    -http://fuentepalmeratimes.blogspot.com/2010/09/acto-en-cordoba-huelga-general-y-medios.html
    -http://david.bligoo.es/content/view/1008991/Razones-para-ir-a-la-Huelga-el-29-S.html#content-top
    -http://leeryescuchar.blogspot.com/2010/09/cadema-humana-por-la-huelga-imagenes-2.html
    -http://leeryescuchar.blogspot.com/2010/09/argumentario-de-apoyo-la-huelga-general.html
    -http://blogs.tercerainformacion.es/iiirepublica/2010/09/24/el-primer-piquete-esta-siendo-un-exito/
    -http://altersocialismo.wordpress.com/2010/09/24/un-col-lectiu-cutada-denuncia-a-la-fiscalia-als-responsables-de-lespeculacio-contra-el-deute-public/
    -http://marina-eupv.blogspot.com/2010/09/blog-post_24.html
    -http://www.laruedadeltiempo.net/2010/09/24/original-piquete/
    -http://dominbenito.wordpress.com/2010/09/23/la-huelga-debe-ser-un-exito/
    -http://dominbenito.wordpress.com/2010/09/23/iu-ccoo-y-ugt-invitan-a-los-mirobrigenses-a-participar-en-la-huelga-general-del-29-de-septiembre/
    -http://dominbenito.wordpress.com/2010/09/24/la-crisis-explicada-a-quienes-la-sufren/
    -http://dominbenito.wordpress.com/2010/09/24/sobran-los-motivos-ii/
    -http://blogdemariasun.wordpress.com/2010/09/24/manifiesto-ciudadano-de-apoyo-a-la-huelga-general/
    -http://www.gorkaesparza.com/2010/09/24/manifiesto-ciudadano-de-apoyo-a-la-huelga-general-unete/
    -http://blogs.tercerainformacion.es/pedromellado/2010/09/24/a-la-huelga-general-iv-la-huelga-del-26-s/
    -http://www.haciaelsudoeste.com/2010/09/paramos-y-nos-manifestamos.html
    -http://rafa-almazan.blogspot.com/2010/09/de-la-coaccion-y-la-huelga.html
    -http://dempeus.nireblog.com/post/2010/09/23/arguments-socials-per-la-vaga-general
    -http://angelsmcastells.nireblog.com/post/2010/09/23/la-crisis-explicada-a-quienes-la-sufren
    -http://angelsmcastells.nireblog.com/post/2010/09/24/els-especuladors-denunciats-a-la-fiscalia
    -http://ventanasdelfalcon.blogspot.com/2010/09/zapatero-rectifica-la-clase-trabajadora.html
    -http://cerosalaizquierda.blogspot.com/2010/09/el-29-de-septiembre-me-descogelo-por-la.html
    -http://grosske.balearweb.net/post/91743
    -http://saramulet.blogspot.com/2010/09/esquerra-unida-eaiv-celebro-ayer-en.html
    -http://luisangelaguilar.blogspot.com/2010/09/buenas-practicas-para-salir-de-la.html
    -http://arv1952.blogspot.com/2010/09/una-razon-mas-para-ir-la-huelga.html
    -http://radiorexurdimento.blogspot.com/2010/09/declaracion-de-apoio-folga-xeral-do-29.html
    -http://javiermadrazo.wordpress.com/2010/09/24/una-huelga-util/
    -http://angelsmcastells.nireblog.com/post/2010/09/25/el-barri-de-gracia-i-la-vaga-general
    -http://rafa-almazan.blogspot.com/2010/09/calentando-motores.html
    -http://grandolapeque.wordpress.com/2010/09/25/razones-para-la-huelga-capitalismo-manchesteriano/
    -http://opovoequemordena.blogspot.com/2010/09/0.html
    -http://angelsmcastells.nireblog.com/post/2010/09/25/el-barri-de-gracia-i-la-vaga-general
    -http://dempeus.nireblog.com/post/2010/09/25/la-huelga-del-29-s-desde-el-ambito-de-la-salud
    -http://www.ines-sabanes.net/?p=4043
    -http://www.moscasenlasopa.net/blog/?p=4431
    -http://silviaf1.blogspot.com/2010/09/universidad-en-huelga.html
    -http://fuentepalmeratimes.blogspot.com/2010/09/manual-del-piquetero-por-jose-manuel.html
    -http://www.sotoencameros.net/2010/09/mas-razones-para-ir-la-huelga-general.html
    -http://apuigsole.blogspot.com/2010/09/que-no-sens-humilii-en-el-treball-es.html
    -http://grandolapeque.wordpress.com/2010/09/26/comunistas-por-la-huelga/
    -http://marina-eupv.blogspot.com/2010/09/convencio-programatica-i-acte-de.html
    -http://otrovisoposible.blogspot.com/2010/09/por-que-voy-la-huelga-general-de-29-de.html
    -http://johncornford.blogspot.com/2010/09/los-sindicatos-llevan-razon.html
    -http://javiermadrazo.wordpress.com/2010/09/26/desmontando-excusas-para-ser-un-esquirol-el-29-s/
    -http://buscandolafraseperfecta.blogspot.com/2010/09/httpdeshuesadero.html
    -http://josegonzalezdiaz.blogspot.com/2010/09/zapatero-nos-recuerda-las-razones-para.html
    -http://www.asueldodemoscu.net/?p=5584
    -http://www.asueldodemoscu.net/?p=5574
    -http://www.asueldodemoscu.net/?p=5556
    -http://muyloco.wordpress.com/2010/09/26/sobran-razones-para-hacer-huelga-general-el-29s/
    -http://viramundeando.blogspot.com/2010/09/un-poco-de-humor-ante-la-huelga.html
    -http://arraiosoundsystem.blogspot.com/2010/09/reflexiones-sobre-el-29s.html
    -http://basseta2007.blogspot.com/2010/09/recomendaciones-para-la-huelga-del-29-s.html
    -http://www.sotoencameros.net/2010/09/no-hay-mas-rastrero-que-ser-un-esquirol.html
    -http://desdelacantera.blogspot.com/2010/09/los-verdaderos-piquetes-violentos-de-la.html
    -http://blogs.tercerainformacion.es/iiirepublica/2010/09/27/el-miedo-la-memoria-la-huelga/
    -http://javiermadrazo.wordpress.com/2010/09/27/motivos-para-la-huelga-del-29-s/
    -http://ventanasdelfalcon.blogspot.com/2010/09/video-critica-los-puntos-claves-de-la.html
    -http://blog.sindominio.net/blog/enchufe/general/2010/09/27/las_bicletas_son_para_la_huelga
    -http://nicolasdurancornella.blogspot.com/2010/09/desmontando-excusas-para-ser-un.html
    -http://nicolasdurancornella.blogspot.com/2010/09/zapatero-usa-como-piquete-anti-huelga.html
    -http://www.hoipoi.net/webs/nuet/?p=497
    -http://bosquedebrocelandia.wordpress.com/2010/09/27/sin-miedo-a-la-huelga/
    -http://angelsmcastells.nireblog.com/post/2010/09/27/gioconda-belli-huelga
    -http://ceronegativo.net/2010/09/27/especial-informativo-huelga-general-desde-la-fiesta-del-pce/
    -http://carlosnavarroselma.blogia.com/2010/092701-a-los-militantes-del-psoe-de-mi-pueblo..php
    -http://elblogdeantero.blogspot.com/2010/09/el-miercoles-la-huelga-sobran-motivos.html
    -http://radiorexurdimento.blogspot.com/2010/09/carta-abierta-los-que-el-29-s-no-iran.html
    -http://www.iescudero.cat/2010/09/29-de-setembre-una-vaga-justificada.html
    -http://arv1952.blogspot.com/2010/09/dialogo-trampa.html
    -http://www.sotoencameros.net/2010/09/nos-tratan-como-imbeciles-no-les-demos.html
    -http://blogs.tercerainformacion.es/victorcasco/2010/09/27/yo-estoy-en-la-huelga/
    -http://marina-eupv.blogspot.com/2010/09/els-diputats-deupv-ens-sumem-la-vaga.html
    -http://mizubel.lacoctelera.net/post/2010/09/27/no-estan-cosas-como-no-hacer-huelga

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    Sin miedo a la huelga

    29-S: Yo voy, os espero

    29-S: Yo voy, os espero

    Una huelga para luchar contra el miedo y contra los que nos aterrorizan; para no traicionar ni el pasado (a aquellos y aquellas que dieron la vida por los derechos que hoy nos estamos dejando arrebatar) ni al futuro del que somos responsables; para erradicar las debilidades que día a día nos mantienen atados al sillón y a la sumisión. Una huelga para demostrar que sólo perderemos cuando bajemos la bandera, que nada pueden hacernos (al menos, no fácilmente) que no dejemos que nos hagan, y que no somos tan estúpidos para creernos las mentiras y las manipulaciones con las que nos intoxican el aire que respiramos. Una huelga de todos, no sólo de aquel sindicato con el que somos críticos o de aquel colectivo en el que no acabamos de confiar, una huelga que nos hemos ganado y que se han ganado los que nos pisotean. Una huelga para revertir las injusticias, para vencer a los que nos las infligieron. Una huelga indispensable, insoslayable, definitiva.

    No me falles, compañer@. Quiero verte ese día a mi lado, luchando, soñando, desafiando, libre de temores y de esclavitudes, con la mirada puesta en el ayer y en el mañana, con la luz de ese amanecer que construiremos reflejándose en tus ojos. Vente. Te espero.

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    ¿Aznar, vuelve?

    Nunca, ni en mis peores sueños, hubiera podido llegar a imaginarme que Zapatero haría las reformas laborales untraliberales que no le dejamos hacer a Aznar ni que, además, iba a iniciar una escalada de políticas antisociales al lado de la cual Intereconomía y sus tertulianos parecen el Ejército Rojo.

    La última, la solapada privatización de las cajas de ahorro, que comenzó con unas fusiones de las que poco se ha comentado y que han hecho perder miles de puestos de trabajo, y sigue ahora con una Ley de Cajas que dejará que entre en ellas el 50% de capital privado, con derechos políticos.

    ¿Tendremos que rogar al PP que vuelva para salvarnos de la neofachidad de los que se llaman socialistas? Desde luego que ésa no es la solución, pero desde luego que mucho peor no vamos a estar. De momento, la única opción que nos queda es una desobediencia civil tan enorme como la absoluta sumisión, la incalificable cobardía, la soberana estupidez y la increíble ambición de nuestros maravillosos gobernantes, Ah, y adherirse a esta reclamación por la Banca Pública.

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    No permitamos que descarrile la huelga del Metro

    En un supuesto estado del bienestar que se va desmorando, donde aquellos derechos por los que un día trabajadores y trabajadoras dieron la vida están siendo sistemática y sutilmente eliminados sin que se nos caiga la cara de vergüenza por permitirlo, el conflicto laboral del metro de Madrid representa una de las vueltas más agresivas de tuerca en esta ofensiva del poder económico y político contra los derechos sociales y laborales de l@s ciudadan@s, en la que la que la crisis económica que éste ha provocado ha ejercido la función de debilitadora del enemigo: nosotr@s.

    Sirva la entrada colectiva que leeréis a continuación como un intento de much@s bloguer@s comprometid@s con la justicia social de dejar bien claro nuestro rechazo a que se utilice el derecho de huelga legítimo ejercido por un@s trabajador@s para atacar y producir desgaste en esta estrategia de protesta y conseguir erradicar los principios básicos de la lucha obrera (como la negociación colectiva), para hacernos así más vulnerables al poder.

    Aunque parezca mentira, hay gente que piensa que en el Metro hay camareros ofreciendo canapés a los usuarios, y que éstos se desplazan pisando una cómoda y mullida alfombra roja. Estas personas son los políticos que sólo bajan al metro a inaugurar las estaciones y a comerse los canapés que contratan con el dinero que luego quieren escamotear a quienes cada día hacen que el Metro funcione. También piensan tal cosa los magnates del periodismo patrio, que habitualmente viajan en taxi, y no saben que cuando ellos salen del suburbano, los torniquetes empiezan a funcionar, se cobra por entrar, y los camareros que un rato antes ofrecían canapés se transforman en viajeros agobiados por llegar a sus puestos de trabajo o a sus obligaciones cotidianas…

    Los trabajadores y las trabajadoras del metro, en lucha por defender sus salarios, pero en lucha también, y quizás sobre todo por defender principios básicos de la democracia como la negociación colectiva, el derecho a la huelga y el propio principio de legalidad y seguridad jurídica, están siendo objeto estos días de una campaña tan poderosa como miserable en su contra, capitaneada por la Comunidad de Madrid que es patrón, juez y parte en esta batalla, y que cuenta con el apoyo del PP y del Gobierno de la Nación.

    A este frente político-institucional se suma el conjunto de periódicos, radios y televisiones, tanto públicas como privadas, que ejecutan con gusto –como es habitual- una campaña de linchamiento social que tiene un claro tufo antisindical, e incluso antiobrero.

    Pero los trabajadores y las trabajadoras del metro no están solos. Quienes nunca montan en metro tratan de ganarles el pulso, pero los usuarios y las usuarias del metro sabemos que aquello por lo que están luchando nuestros compañeros y compañeras es lo mismo por lo que quizás mañana tengamos que luchar nosotros y nosotras.

    Quienes habitualmente viajamos en metro estamos con ellos, y queremos hacer uso de nuestros medios para hacérselo saber a nuestros compañeros y compañeras del metro, y para tratar de que el resto de usuarios de este medio de transporte comprenda que los responsables de las perjuicios que la huelga pueda causar no son los trabajadores, sino sino sus patronos, los políticos que atacan sus condiciones de trabajo y sus herramientas para defenderlas.

    Quieren que la huelga descarrile en la hostilidad de los usuarios. No lo permitamos.

    A continuación una selección de lo que la bolgosfera ha publicado en apoyo a la huelga del Metro:

    Carta a Esperanza Aguirre
    Digo “Metro” y digo “Dignidad”
    Con los compañeros de Metro
    Huelga en el metro
    Salvajadas y huelgas políticas
    La última cruzada de Esperanza la ultraLibegal: los trabajadores de Metro Madrid, terroristas
    Privilegiados
    ¿Los servicios mínimos del Metro de Madrid no pueden incumplirse pero un convenio colectivo sí?
    No le digas a mi madre que soy sindicalista
    ESTO VA DE LUJO
    Metro, falsas unanimidades
    ZAPATERO RECORTA; AGUIRRE, AFEITA
    Carta de un trabajador de metro en lucha
    Un centimito por aquí, otro por allá
    Lo más salvaje no es la huelga
    Todo Puesto de trabajo como el Metro de Madrid
    Sé solidario con la Huelga de Metro. ¡¡Adhiérete y vota!!
    Huelga del Metro en Madrid
    La huelga como acto de fuerza
    De fútbol y huelgas salvajes
    La llaman huelga salvaje: todos contra los trabajadores
    Huelga de Metro de Madrid: Argumentario
    AGUIRRE EN EL METRO SE METE LAS QUE VAN FUERA
    La Huelga no es regulable, que conste
    Sindicatos
    ¿Dónde están los servicios mínimos de la conciencia?
    Huelgas, para qué os quiero
    No hagamos una ley de huelga en caliente
    El metro de Madrid en huelga
    Las huelgas no son juegos florales [2]
    Conciencia social
    Caretas fuera
    A los tertulianos
    Si Haces Huelga, Te Mando Los Tanques…
    El caos se adueña de madrid
    Solidaridad con la huelga del Metro de Madrid
    Los compañeros del metro de Madrid: Un ejemplo de lucha y dignidad
    La huelga del Metro de Madrid es la huelga de todos y de todas
    LOS RECORTES SEGÚN CANTINFLAS, O ESPERANZA NO VA EN METRO
    Como los trabajadores del Metro de Madrid, luchemos: CONTRA LA REFORMA LABORAL Y LOS RECORTES SOCIALES. Todos a la Plaza del Reina Sofía a las 19.00
    Salvaje inseguridad jurídica
    Ciudadanos en apoyo a la huelga del Metro
    ¿De quién son rehenes los viajeros del Metro?
    En La Rioja no tenemos Metro pero las luchas son compartidas
    Hay que pararles los pies
    La buena huelga salvaje
    AL LADO DE LOS BRAVOS TRABAJADORES DEL METRO DE MADRID
    Salvaje (Huelga del Metro de Madrid II)
    IU con los trabajadores y trabajadoras de Metro
    Salvajes
    El metro de Madrid no vuela
    Reflexiones sobre una jornada de huelga de Metro en Madrid
    Si te ha pillado la huelga, jódete
    Un ejemplo para todos los trabajadores
    Huelga salvaje, huelga domesticada

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    Paren España 2010, que me vuelvo a la Edad Media

    Esta vez mi sempiterno enemigo me había sorprendido en una de mis excursiones a la aldea más cercana para adquirir víveres (aún no he podido librarme de esa prosaica costumbre de comer que tantos problemas nos trae a los siervos de la gleba y a los marginados de la sociedad).
    -¡Alto ahí, mosca cojonera! -me espetó-. Esta vez no te escapas.
    Su exclamación poseía una seguridad mayor incluso que la habitual en un fanfarrón como él. Tuve un mal presentimiento, o una buena intuición, pero eso no iba a privarme de hacer lo que se debe en momentos en que te juegas la integridad (o lo que queda de ella) de tu físico. Así es que le solté:
    -¡Eso ya lo veremos! (soy poco original, qué le vamos a hacer) -mientras, el saco de arroz lleno de bichos de especies desconocidas en el medievo que llevaba en mi mano izquierda salió disparado hacia mi malvado interlocutor y sus secuaces. Aprovechando la confusión, me metí por un hueco entre mis perseguidores y salí por la puerta de la choza mientras sembraba el suelo a mi zaga de verduras en diferentes estados de descomposición procedentes de mi morral, sin duda una trampa mortal cuando sus pies entraran en contacto con su viscosa y resbaladiza textura. Qué lástima que no se hayan descubierto aún las Américas, porque un buen manojo de plátanos y medio kilo de tomates maduros me hubieran ido muy bien en esta aventura.

    Pero, a falta de productos de una tierra cuya mitad norte sería en el futuro colonizada por lo peorcito de la raza humana europea (que a su vez es lo peorcito de la raza humana en general) con el resultado que tod@s sabemos, imprimí la máxima velocidad posible a mis piernas poco acostumbradas a moverse por sí mismas sin el auxilio de la cabalgadura, para encontrarme con que mis adversarios habían cercado el pueblo, aprovechándose de la superabundancia de mercenarios dispuestos a cargarse a alguien por cuatro maravedíes que existía desde que la nobleza y la burguesía cooperaban en esconder las reservas de grano para provocar la subida de los precios y ocasionar una crisis económica mortal de la que ellos, como siempre, saldrían beneficiados. “Te ha vuelto a fallar la previsión, Eowyn”, me dije, deseando que me dejaran el tiempo de vida suficiente para arrearme el cachete en la mejilla que sin duda merecía. “Tanto frecuentar las tabernas y tanto coquetear con los fornidos aldeanos, misteriosos caballeros errantes y trovadores dichareros que asisten a ellas te está estropeando el criterio”. Me prometí por enésima vez volver al buen camino si salía de ésta mientras trataba de esquivar a los esbirros corriendo en zig-zag y metiéndome por los estrechos callejones de la aldea a la que habían ido a a parar mis hambrientos huesos. Esperaba hallar algún carro de heno de conductor bonachón que despertara pocas sospechas en los guardianes de la puerta principal del pueblo (y así evitar que me pincharan demasiado el culo con sus lanzas), un disfraz de Hermanita de la Caridad o alguna cosa de ésas que siempre salen en las películas cuando el héroe o la heroína están en apuros. Pero sólo encontré una casucha adornada con diferentes aditamentos de tipo esotérico y sobre cuya puerta se podía ver un letrero que rezaba ‘Tienda de la Bruja Lola’. “Bueno, menos da una piedra”, me resigné, entrando en el lóbrego establecimiento mientras pensaba que tal vez la susodicha hechicera podría proporcionarme un filtro que me convirtiera en princesa por un día y ganadora de la final de Operación Fracaso, o bien encendiera alguna vela negra a mis enemigos que los transportara de golpe a una dimensión desconocida con mucho llanto y crujir de dientes.

    La dueña del establecimiento me recibió con una aterradora sonrisa en la boca: cumplía todos los tópicos preceptos de apariencia que podían acreditarla como bruja de la peor calaña, con harapos negros malolientes coronados con un sombrero picudo, pelos de rata psicótica y verrugas y jorobas en los lugares más insospechados de su figura.
    -¡Mmmmm, una clienta! ¿Qué se os ofrece, guapa? ¿Algún filtro de amor que os permita atrapar al noble más boyante de la comarca? ¿O tal vez un sortilegio de belleza inmediata?
    Quise creer que su última pregunta respondía más a una estrategia de márketing que a una indirecta poco amable con mi persona, y me concentré en lo importante.
    -Os contaré el problema y dejaré su solución a vuestro profesional criterio, buena mujer. Ahí afuera hay más o menos 500 hombres persiguiéndome con intenciones lesivas para mi físico y mi virtud, ésa que todas las mujeres debemos guardar como un tesoro. ¿Qué me aconsejáis, aparte de rezar a todos los santos del santoral para que intercedan con el diablo en que no me guarde el peor sitio del infierno?
    Mi interlocutora pareció reflexionar y, por fin, se volvió y hurgó entre los polvorientos anaqueles a sus espaldas. Sacó una redoma llena de un líquido de color gris parduzco de aspecto nada apetitoso que parecía la última creación gastronómica de uno de los afamados cocineros del rey.
    -Este preparado os dará la visión de los agujeros dimensionales que se hallan a vuestro alrededor. Están por todas partes, sólo que el común de los mortales son incapaces de verlos. Sólo tendréis que entrar en uno de ellos e imaginaros el sitio en el que deseáis estar. Son 10.000 maravedíes -cogí mi bolsa y la vacié convenientemente en las ávidas manos de la bruja, maldiciendo porque otra vez no iba a llegar a fin de mes-. Pero antes de que lo toméis debo advertíos que tiene efectos secundarios. Os convertiréis en una persona sensible al capricho de las leyes del tiempo y el espacio, y puede ser que en algún momento os encontréis en lugares donde no os apetece estar y en tiempos que ni siquiera deberían existir.

    Pero ya la soldadesca llamaba a la puerta y no podía permitirme el lujo de dar la importancia debida a las palabras de la terrible hechicera. Así que me eché la pócima al coleto, de inmediato vi una especie de túnel nebuloso ante mí y me precipité adentro mientras imaginaba verme a las afueras de la aldea, donde había dejado mi cabalgadura. Dicho y hecho, en un santiamén me hallaba en el sitio indicado, con la bolsa y el estómago vacío y pocas posibilidades de que ambos se llenaran en breve, pero al menos aún en el mundo de los vivos, quién sabe por cuánto tiempo.

    Pero a partir de entonces me suceden cosas extrañas. Cuando más tranquila estoy me veo arrastrada por el túnel a un mundo que no me gusta nada. En él me encuentro secuestrada en el cuerpo de una personaja cuyo nombre empieza por la misma letra que el mío, pero ahí se acaban todas las semejanzas, cuya vida es tan penosa y está más explotada laboralmente que los esclavos del lugar de donde vengo. En este país y en esta época, llena de sorprendentes aparatos en uno de los cuales estoy escribiendo este testimonio, la Iglesia Católica no sólo no ha perdido un ápice de su poder e influencia, como augurábamos optimistamente l@s compañer@s de batalla en nuestras charlas tabernarias al atardecer que sucedería en el futuro, sino que lo ha aumentado, y hay que consultarla en todo, desde legislar supuestamente en bien de l@s ciudadan@s hasta liberar a unos presos a los que llaman “políticos” y que parece que sólo están en algunos países, curiosamente los que tiene sistemas de gobierno menos absurdos. Dicen que hay crisis económica y que la gente no tiene trabajo, que se impone la austeridad presupuestaria, pero en lugar de recortar gastos en aviones privados y lujos asiáticos de los dirigentes de la política y la economía lo hacen en servicios a la población, que a su vez podrían ser una fuente de empleo, lo que generaría más consumo y redundaría en el beneficio de estos empresarios que parecen tan intocables y que se quejan sin parar, aunque la mayoría no cesa de declarar que han tenido beneficios a pesar de esta situación; al contrario, parece que esperan que sean los que menos tienen los que salven la situación, cosa que no tiene ningún sentido, y además de bajarles los salarios les suben los precios. Aunque teóricamente está permitido que las personas dejen de trabajar un tiempo (se denomina “huelga“) para luchar contra situaciones laborales abusivas, en la práctica se les recorta el sueldo, se les obliga a unos servicios mínimos que equivalen casi a no hacer huelga y encima se les acusa de tener intereses políticos detrás, con lo que esta opción de protesta se ve dificultada enormemente. Nadie parece estar preparado para el puesto que desempeña y se toman decisiones peregrinas, como prohibir las únicas opciones que mujeres oprimidas por religiones tan estúpidas como la católica salgan a la calle y se relacionen, y todo ello alegando el bien de la mujer. Y eso sin mencionar que parece que a mayor grado de delito y peligrosidad social también es mayor la impunidad judicial.

    Y yo que pensaba que la época de la Peste Negra y de las guerras interminables eran malos tiempos… Estoy empezando a pensar que tal vez no hubiera sido tan terrible que me atraparan los soldados.

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