Bosque de Brocelandia

Combates y aventuras en un mundo hostil

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El 25S y otras citas espaciotemporales: Extraños compañeros de cama… o no tanto (I)

Otoño de 1292

Los viajes al siglo XXI estaban empezando a perjudicar mi salud, y no solo porque la Sanidad pública en la Europa del futuro, y particularmente en las dos lamentables partes de Europa en las que me había tocado vivir y que lo seguirían siendo igual tanto unidas como separadas (es decir, Cataluña y España), prácticamente brillaba por su ausencia.  Por ejemplo, al principio, podía recuperarme en menos de una hora del trance espaciotemporal, y fácilmente me adaptada al nuevo orden de cosas; pero ahora, a apenas a un par de años, o a lo sumo tres, del inicio de esta historia, nunca estoy menos de tres días postrada, sumida en el más grave agotamiento, sin fuerzas ni para ingerir alimentos y atormentada por las pesadillas. Los pobres hermanos del castillo de Miravet (el que no les tenga simpatía no excusa el mal rato que les había hecho pasar), escenario de mi último, por decirlo así ‘regreso del futuro’, no sabían ya qué hacer conmigo y juraría que apenas pudieron esperar a que desapareciera por el horizonte para comenzar a dar saltos de alegría, se lo permitiera o no su regla.
Y yo conocía la razón: y era que el siglo XXI estaba comenzando a superarme. Había llegado un momento en que no sabía si había más falta de inteligencia o tonta ambición desmesurada y sinsentido en la clase política. Pero en el fondo era lo mismo: estas armas son las que usaban los verdaderos dueños del mundo para utilizarles y utilizarnos, los mismo dueños que han llegado a donde están por medio de la crueldad (no nos engañemos: no se llega a rico, o al menos a multimillonario insultante, si no es caminando sobre cadáveres, sobre propias y ajenas víctimas) y de la destrucción perpetrada sobre la destrucción misma casi desde el inicio de la historia. Porque, por muy malvados que nos parezcan Rajoy, Mas, Putin, los sionistas y los salafistas, por citar solo a algunos, no son más que diferentes dibujos en la misma cara de la moneda: unos asalariados que creen que un poco, o mucho, de poder y un poco, o mucho, de dinero van a mejorar sus vidas, o tal vez unos cobardes estúpidos fáciles de chantajear, o bien ambas cosas.  Los políticos del sistema no son más que los mercenarios del poder; y sí, tal vez sean fáciles de desactivar: pero en la sombra cuentan con numerosos recambios.

No, no podía soportar más esa pesadilla recurrente. Me preguntaba, no dejaba de preguntarme desde que los templarios me habían conminado a ayudarles para cambiar un destino que estaba ya prácticamente escrito: ¿cómo hemos podido llegar hasta aquí? ¿Hubiera habido un punto, lo habrá aún, en la historia, donde sea posible revertir todo esto? ¿Que consiga que las bases de este capitalismo destructor que nos robó nuestro valores y nos los cambió por basura no lleguen a formarse nunca? ¿En algún momento hubiéramos podido dejar a los psicópatas fuera de la sociedad, en lugar de encumbrarlos hasta las más altas cotas?

Si es así, tengo que encontrarlo. Y aunque no lo sea. Tal vez la batalla está perdida de antemano, pero tengo que seguir luchando en ella. Quizá algo que yo pueda, quizá no hacer, pero tal vez contribuir a hacer, pueda marcar una pequeña diferencia, pueda hacer que la próxima vez que me despierte en el siglo XXI, entre una luz por las ventanas, aunque solo sea un pequeño rayo verde. Eso es lo que me hace colaborar con este grupo  que acumula en su seno tantas sospechas de corrupción: no ignoro que entre ellos habrá afines al poder secular y espiritual, y más de uno estará tan comprado como los medios de comunicación ‘oficiales’ del siglo XXI, pero creo, o quiero creer, que entre ellos hay gente honesta y verdaderamente comprometida con los pobres y los justos, con la causa de la igualdad, la libertad y la fraternidad. Y por eso colaboro con ellos. Igual en el siglo XXI colaboro con sindicalistas a pesar de la tibieza, o directamente, de la deserción comprada de algunos de sus dirigentes; igual que apoyo en sus aciertos a ICV a pesar de su triste papel, o directamente, de su complicidad, con los desaciertos y las traiciones del Tripartito catalán; igual que  asistí a la fiesta del PCE a pesar de que ya no soy militante y de que la decepción que me produjeron las actuaciones hace un año de una minoría del PSUC-viu se me está extendiendo al resto del partido en el ámbito nacional nacional.

Por eso pienso estar rodeando el Congreso, el 25S, y en la primera Assemblea del Front Cívic en Catalunya, el 29S. Por eso no voy a desdeñar, ni a acusar de pequeñoburgués ni de descerebrado, a nadie cuya intención sea tender la mano al mundo, a pesar de las formas que utilice. No voy a prejuzgar, sino a extender también mi mano para tomar las que me ofrezcan, sin creerme más pura, leal y auténtica, la más perfecta. Incluso aunque tenga ganas de atizar a unos cuantos, y no solo del otro bando.

Total… no tengo una puta mierda que perder. (sigue)

En la cárcel de la democracia: abusos laborales

Aquello era injusto. Muy injusto. Lo más injusto imaginable. Era tan injusto que ni incluso la gran pantomima de la justicia española, aceptada cobarde y/o acríticamente por l@s ciudadan@s del país, no se podía comparar con lo que me estaba sucediendo ni lejanamente. Porque ¿qué importancia tiene que los asesinos o sus herederos, los corruptos y sus cómplices, denunciaran al juez que trataba de juzgarlos y encima consiguieran que este fuera condenado mientras ellos seguían libres, al igual que todos los demás estafadores del pueblo, cuando yo me encuentro aquí, en febrero de 1292, encadenada en un frío sótano de las mazmorras de la ciudadela de Damasco? Y sin haber cometido absolutamente ningún delito… que no sea hablar demasiado.

Pero es que mi lengua me pierde. En todos los sentidos. ¿Por qué cojones habría aceptado acompañar a Gustaf y a Karl a Damasco? Supongo que sus falsos elogios confundirían mi vanidad; y la perspectiva de quedar como una heroína salvando a mi antiguo compañero de las garras del sultán de Egipto (o “Califa de Damasco” como le llamaban, los muy incultos, con tal convencimiento que hasta yo me creí que el Califato había vuelto a Siria) tampoco ayudó mucho. O, joder, tal vez estaba sinceramente angustiada por la suerte de un hombre que me había salvado la vida por lo menos tantas veces como yo se la había salvado a él. Vale, de eso se trata entre compañeros de armas, pero bueno, había un cariño… Así que ya me veis, soportando una travesía marítima que en esta ocasión fue más corta, gracias a la ligereza y rapidez del barco y a las condiciones meteorológicas favorables y, una vez en Damasco, haciendo sutiles averiguaciones en las tabernas sobre las posibilidades de entrar en el Palacio para rescatar al jodido templario. Pero al parecer las averiguaciones no fueron tan sutiles, porque una noche, cuando me hallaba soñando con un paraíso de independencia económica, sabrosos manjares, cálidas estancia y atractivos hombretones, me vinieron a sacar de la cama los soldados del sultán en la mejor tradición franquista. Què volen aquesta gent que truquem de matinada? Pues qué iba a ser, mi cabeza de lengua excesivamente suelta. ¿Qué diría el sindicato de mercenarios si lo supiera? Nada, probablemente. Son tan poco combativos y tan traidores como CCOO y UGT. Y ni siquiera podemos aducir en su descargo lo que afirmamos acerca de los sindicatos supuestamente de izquierdas del siglo XXI: que en sus bases nadie presiona a las cúpulas y que es muy difícil afiliar y movilizar a los trabajadores, por apoltronamiento y manipulación, lo que facilita a la patronal inducir a los dirigentes a firmar pactos de supuestos males menores que solo conseguirán desprestigiarlos más, con lo que el poder económico y político matarán dos pájaros de un tiro. Una ventaja tiene todo esto, de todas maneras: a partir de ahora no voy a tener que recurrir a la magia para efectuar viajes al pasado. La reforma laboral del PP lo está consiguiendo de manera natural. Que el diablo se los lleve. Y sobre todo que tengas mucho cuidado de aquí en adelante; no apuesto demasiado por la integridad física de los responsables después de este nuevo atentado de terrorismo de Estado antisocial.

Pero mis reflexiones tuvieron que interrumpirse en aquel punto. Precisamente, el mismísimo sultán de Egipto, Al-Ashraf Khalil, envuelto en ricas telas, entraba en ese mismo momento acompañado de un nutrido séquito por la puerta de mi celda, entre estruendos de llaves y bisagras chirriantes. Se detuve delante de mí y echó una mirada socarrona a mi lamentable figura encadenada y envuelta solamente con una camisa desgarrada. Pero antes de que pudiera dirigirme la palabra, me encaré con él.

-¿Vais a explicarme de una vez qué es lo que hago yo aquí? ¿De qué crimen se me acusa? No creo que haber encarcelado a una de las más apreciadas súbditas del rey de Aragón -mentira podrida: Jaume Dos Palitos y yo no nos podíamos ver ni en pintura- ayude a mejorar vuestras relaciones con la Corona, que ya están un poco estropeadas después de vuestras pretensiones imperialistas. ¡Luego querréis firmar con él tratados de ayuda militar, y os sorprenderá que los rompa!

Me vi obligada a interrumpirme. Un soldado de la comitiva real avanzaba hacia mí con la mano extendida, mientras atronaba:

-¡No te atrevas a dirigirte en esta forma a mi señor? –yo cerré los ojos, esperando una soberana hostia; pero el aludido parecía estarse divirtiendo.

-Déjala –detuvo a su empleado-, me gusta su manera de hablar. Es un saludable cambio después de tantas concubinas sumisas –y dirigiéndose a mí-. Lamento comunicarte, dama Eowyn, que sé más de ti de lo que tú crees. Y la información de la que dispongo apunta a que al rey de Aragón no le causaría gran pena tu encarcelamiento ni tu eventual ejecución. Es más: creo que incluso me lo agradecería.

Yo me encogí de hombros, al menos todo lo que permitía las cadenas que sujetaban férreamente mis pies y manos.

-Bueno, yo no tentaría a la suerte, si fuera vos. Y ahora, ¿vais a decirme de una vez lo que queréis de mí?

Su sonrisa se hizo más amplia.

-No me detendré en circunloquios. Sé que has estado hablando con mis hombres, interesándote por la suerte de un cruzado que estuvo, digamos, hospedado en mi palacio…

Yo opté por ser sincera. Raras veces es la mejor estrategia, pero en ese momento estaba segura de que lo sería.

-Es un viejo amigo y estaba preocupada por él. Me enteré de que protagonizó una fuga espectacular de estas mazmorras, ayudado por una de vuestras concubinas que al parecer no era tan sumisa como decís que lo son las demás. Pero desgraciadamente no he averiguado más. Desde que salió de aquí, su rastro se pierde.

Una serpiente rastrera y repugnante se deslizó desde detrás del sultán, surgiendo de la semioscuridad de las antorchas, y ocupó el primer plano. Casi no pude creerme lo que estaba viendo: era Gustaf.

-¡No la creáis, señor! Ella sabe algo. Estoy seguro de que se han encontrado, o van a hacerlo. Probablemente incluso sepa dónde está el objeto.

¡Maldito traidor vil y fementido! Lo entendí de inmediato: todo había sido una trampa. Los avida dollars de Karl y Gustaf habían oído decir que el sultán buscaba a mi amigo y habían recordado que justamente ellos sabían quién era la compañera de armas más cercana del mismo. Fueron a buscarme para venderme, y si no lo habían hecho antes era porque esperaban que yo consiguiera la información. Pero ¿qué les hacía pensar que ya la había encontrado? ¿Y qué se referían con eso del “objeto”? Escupí en la cara de mi ex patrono (supongo que en esas circunstancias una puede dar una relación laboral por terminada).

-Gilipollas hijo de puta, eres aún más imbécil de lo que creía. ¿No entiendes que perderás tu cabeza llena de grasientos pelos cuando el sultán se entere de que le has vendido aire? Pero ¿tan obsesionado estás por acumular monedas que te has arriesgado a colgar tu culo de un hilo tan frágil?

Una sombra pasó por el granujiento rostro de Gustaf: estaba empezando a darse cuenta de que probablemente se había precipitado. Pero yo sabía perfectamente que no era tan idiota para denunciarme al sultán sin tener pruebas más o menos fiables de que la transacción que le ofrecía era justa. Me rompía las neuronas pensando si acaso yo había averiguado algo importante que no había sabido procesar adecuadamente. Pero el sultán nos ignoró a ambos, e hizo una señal a alguien situado detrás de él. Inmediatamente, siete tíos de aspecto imponente, una representación de todas las variaciones étnicas conocidas en la época, salieron a la luz. Iban medio desnudos y armados con enormes alfanjes. El sultán hizo un gesto de suficiencia.

-No solo tengo eunucos a mi servicio. Estos esclavos, convenientemente escogidos, me están ayudando a que el número de mi servidumbre se mantenga, sin tener que gastar grandes sumas en el mercado de esclavos –debían ser el equivalente medieval de los medios de comunicación y la telebasura del siglo XXI, que también crean esclavos, e incluso esclavos zombis… Pero no, no iban por ahí los tiros-. Su potencia sexual está acreditada –continuó el sultán, algo socarrón-: dicen que pueden soportar más de diez embates amorosos seguidos.

Resoplé.

-Pues me alegro por ellos y por sus mujeres. ¿Y?

-Sabes que odio la sangre. Como buen mahometano, mis costumbres son infinitamente más refinadas que las de los bárbaros cristianos. Y siguiendo mi costumbre he pensado que tras unas cuantas sesiones con mis hombres seguramente perderás todo tu orgullo y tus reservas a explicarnos tus averiguaciones.

Pues vaya. Así que iban en serio. Pero buena era yo: no estaban tratando con una doncellita asustadiza, sino con una guerrera experta, o al menos más o menos experta. Y no pensaba dejar que nadie me utilizara. Además, en la Edad Media, las mujeres debemos mantenernos casta y puras, obedecer a nuestros padres y esposos y no abortar a no ser que ellos estén de acuerdo. Bueno, en la Edad Media y en la España 2012 de Gallardón y Mato, que está haciendo honor a su apellido, claro: seguimos con los viajes al pasado. Eché la cabeza para atrás y solté una gran carcajada; esperaba que no se me notara que tenía los ovarios en la garganta.

-Me imagino que este fue el método que empleasteis con el anterior inquilino de estas celdas. Y me imagino también que fracasó estrepitosamente –el silencio del sultán me indicó que había dado en el clavo. Volví a reír-. Los musulmanes me encantáis. Sois de costumbres tan templadas y estáis dispuestos a hacer tales sacrificios por vuestro Dios que os imagináis que nosotros somos iguales. Pues no, mi querido sultán, pues no. A nosotros nos gusta el cerdo, el vino y la compañía de personas del otro sexo; en algunos casos incluso del mismo. Me temo que en el ánimo de nuestro mutuo amigo el templario sin duda pesó más su condición masculina que sus escrúpulos respecto a su Orden –el jodido cabrón… ¡yo preocupada imaginándole víctima de torturas espantosas y él pasándoselo en grande! Me alegraba por él, pero esta me la pagaba, seguro: si le encontraba vivo, iba a ser yo quien me encargara de matarlo-. En cuanto a mí, bien, me parece que mi fama me precede; sabéis que se me conoce por ser algo ligerita de costumbres, para emplear un giro eufemístico –esa es la reputación que me empeño en fomentar; pero la verdad es que no me como un puñetero rosco. Soy casi patológicamente tímida, aunque no lo parezca, y cuando veo a un tío bueno mi primera reacción no es echarme en sus brazos, sino correr a esconderme. Qué le vamos a hacer, no puedo evitarlo… Pero, lector@s, que quede claro que esto es un secreto entro vosotr@s y yo; no se os ocurra ir por ahí divulgándolo-. Así que si pretendéis hacedme confesar lo que no sé de esa manera… bueno, siempre se puede intentar, ¿no? No os garantizo el éxito, pero lo mismo pasamos un buen rato.

Le miré desafiante, y él a mí, dubitativo, desconfiadamente cabreado y algo desconcertado. Comprendí que había ganado un poco de tiempo; tal vez no más que unas pocas horas. Pero menos era nada. Él me amenazó con el dedo.

-Te garantizo que no te sentirás tan bromista dentro de un rato. Te lo garantizo –haciendo una seña a su cohorte para que le siguieran, dio la vuelta y salió de la estancia. El último en abandonar mi prisión fue Gustaf, que me echó una mirada medio inquieta medio amenazadora que no me gustó nada. Enseguida oí el estrépito de la cerradura de hierro y me encontré de nuevo perdida en mis pensamientos. Tenía tanto miedo que no me podía permitir el lujo de temblar: aunque me costara, era el momento de tener la cabeza fría, de encontrar una salida, por angosta que fuera. La verdad, no me fiaba de mí misma. Dejando de lado los palos que he recibido en las manis por parte de los Mossos d’Esquadra barceloneses y su colegas de Madrid, siervos de la dictadura española disfrazada de estado de derecho, nunca me había torturado nadie con algo más fuerte que unos cuantos latigazos y unas bofetadas intrascendentes, o con la visión de algún manjar que mi bolsa no se pudiera permitir, y no tenía ganas de empezar en aquel momento. Y de si algo estaba segura era de mi escasa tolerancia al dolor: no dudaba que a las primeras de cambio iba a contar mi vida con un detallismo propio de Proust. Pero, por otra parte, ¿qué podía explicar, si no sabía nada? ¿Y cuál era la información que Gustaf creí que yo sabía, y por qué? En mis averiguaciones, aunque tenía que beber para así emborrachar a mis interlocutores, siempre me contenía para no caer ni de lejos en la embriaguez. Mas ¿y si alguna vez me había descuidado y había olvidado algún dato crucial, que incompleto había llegado a los oídos de Karl y Gustaf? Si era así, esperaba que no se hiciera la luz en mi cerebro por el bien de mi extraviado compañero… Y, por otra parte, ¿cómo podía convencerlos de que no tenía información que aportarles? Solo me quedaba la ínfima posibilidad de ser más diestra con la pluma que con la espada el momento en que me capturaron. Así que me dispuse a afilar mis argumentos: no sabía el tiempo del que dispondría (sigue).

Más y mejor info sobre la Reforma Laboral del PP

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-Ventanas del Falcón

Se consuma el pensionazo… gracias a la izquierda y a pesar de la izquierda

Pues sí, amiguitos y amiguitas: la mayor serie de ataques al estado del bienestar y a la clase trabajadora desde el golpe de Estado del 36 ha dado un nuevo paso: la jubilación se retrasa y las pensiones se reducen, en un país con más del 20% de población activa en paro y con prestaciones progresivamente menguantes: es obvio que la medida es inteligente y útil para crear empleo, no está basada en mentiras sobre el futuro de las pensiones públicas, no trata de favorecer a los planes de pensiones privados de los pobrecitos bancos, verdaderas víctimas de esta crisis con los cuales todos nos tenemos que solidarizar dejando de pagar la hipoteca para que se queden con nuestras casas (sin que se reduzca nuestra deuda con ellos, claro), ni, sobre todo eso, hace recaer la culpa y las consecuencias de la crisis en quienes no la han provocado, mientras las grandes fortunas del país no han perdido un solo euro que no les haya restituido con creces de alguna otra manera.

Y naturalmente, tampoco se debe a que en este país la autodenominada izquierda (PSOE) nos haya traicionado y vendido, nuestro arte y cultura, nuestra economía y nuestra justicia (el caso Couso no es el único) a las grandes productoras, a los organismos económicos internacionales y al amigo americano, ante el cual Zapatero no hace reverencias en público, como Piqué, pero sí en privado. La culpa la tienen exclusivamente los sindicatos: si la derecha y la izquierda están de acuerdo en esto, quién soy yo para contradecirlas?

Hace poco afirmé que hay muchas formas de lucha, y que la negociación puede ser una de ellas. Pero a la negociación hay que entrar con fuerza y valor, en la mejor tradición de los gladiares rebeldes al Imperio. Y la fuerza hace tiempo que nos la han ido extrayendo, a base de vendernos el paraíso en cómodos plazos que luego no resultan tan cómodos, a base de hipotecar nuestros sueños y nuestras aspiraciones, a base de engancharnos al sistema con cola de impacto, convenciéndonos de que necesitamos cosas a las que después no estamos pudiendo renunciar de ninguna manera. Se alude a los sindicatos mayoritarios como “sindicatos del sistema”, sin darse cuenta que todos somos partícipes del sistema, y que estos sindicatos en quienes hemos depositado nuestra esperanza y que nos han traicionado, que han conseguido pequeños avances a costa de dar su consentimiento a condiciones inaceptables, los hacemos nosotr@s, son lo que son gracias a nosotr@s, y sólo nosotr@s podemos cambiarlos y lograr que sean realmente el baluarte de la clase trabajadora. Sacando fuerzas de flaqueza aunque nos las hayan robado, y haciendo que ellos también las saquen. La pregunta es: nos han traicionado los sindicatos o nos hemos traicionado nosotr@s mism@s? Ellos han ayudado a que hayamos en lo que somos, olvidando su deber de concienciarnos políticamente e informarmos, o nosostr@s hemos controbuido a que se conviertan en lo que se han convertido?

Y en cuanto al valor… ya es hora de que la izquierda de este país se deje de pamplinas. Ya es hora de que se envíe a la puta mierda las condiciones objetivas, el pragmatismo y el mal menor. Ya es hora de que la negociación no se convierte en sumisión, en decir que sí a todo a cualquier precio y a darse por satisfechos con las migajas. La izquierda renunció en los Pactos de Transición, y aunque nunca es tarde para arrepentirse, como ya se ha hecho, este error lo estamos pagando y lo pagaremos muy caro. La izquierda, invocando su sacrosanta unidad (que yo siempre he defendido), se unió con formaciones que no eran izquierda, con las consecuencias que hace tiempo se están viendo y que pronto serán de dominio público. Un parte de la izquierda ha desestimado luchar con dignidad ante esta nueva etapa del mayor atentado a los derechos de los trabajadores y trabajadores del Estado español; y ahora nuestro porvenir ya no es oscuro, es un insondable agujero negro, y me río yo de las series televisivas apocalípticas de mundos plagados de zombis. Enhorabuena a tod@s, y me incluyo. Esta vez sí que la hemos acabado de joder del todo.

P.D.: La posición de IU y Cayo Lara, afortunadamente, no difiere mucho de la de esta bloguera. Y también han escrito sobre el tema: http://www.sotoencameros.net/, http://nicolasdurancornella.blogspot.com, http://rafa-almazan.blogspot.com, http://abloguearabloguear.blogspot.com/, http://www.desdelacantera.blogspot.com/, http://angelsmcastells.nireblog.com/, http://dominbenito.wordpress.com/2010/12/28/ojala-fuera-una-inocentad…, http://ciberculturalia.blogspot.com, http://www.fuentepalmeratimes.blogspot.com/, http://luisangelaguilar.blogspot.com/, http://mayoyoaguava.blogspot.com/, http://viramundeando.blogspot.com/, http://www.maldicequenoespoco.blogspot.com, http://blogs.tercerainformacion.es/iiirepublica, http://saramulet.blogspot.com/, http://ceronegativo.net, http://grandolapeque.wordpress.com/, http://ventanasdelfalcon.blogspot.com, http://bloclaratera.blogspot.com/

http://www.wikio.es

Lo advertimos, no era una inocentada. O nos movilizamos en serio o nos convertimos en sumisos esclavos

Pensionazo

Pensionazo

Tal como advertimos, el pasado 28 de diciembre, no se trata de ninguna inocentada. Zapatero se sometió a las autoridades europeas y los “mercados” y quiere que se apruebe el proyecto de ley de jubilación a los 67 años en el próximo Consejo de Ministros del viernes, 28 de enero de 2011. Mantiene su promesa a los poderosos contra los intereses y los derechos de los trabajadores y trabajadoras.
No sabemos si finalmente habrá un acuerdo con los sindicatos, ni si estos a la postre convocarán lo que humildemente creemos tan necesario en este momento como es una nueva Huelga General. Lo creo un servidor y los blogs que cito al final que tenemos en común tanto el censurar las intenciones de Zapatero y de su gobierno, como el ser partidarios de convocar una Huelga General.
Izquierda Unida tiene en marcha una campaña anti-pensionazo, que va contra los recortes sociales aprobados por el gobierno Zapatero y contra las políticas neoliberales que defienden tanto el gobierno estatal, como los gobiernos regionales del PP.
Es necesaria una alternativa de salida social a la crisis. Por eso, para todos nosotros y nosotras, como para IU, es necesaria la convocatoria de una nueva huelga general como forma de contestar en la calle las políticas neoliberales y de recortes de los derechos de los trabajadores y la mayoría de la sociedad. IU cree que ampliar la edad de jubilación no es la solución.

El coordinador federal de IU lo decía esta semana: “a día de hoy” se siguen dando las condiciones para la convocatoria por parte de los sindicatos de una nueva huelga general si el Gobierno no cede en sus planteamientos en el marco de las negociaciones que desde hace tres días está llevando a cabo con las centrales sindicales sobre la reforma de las pensiones. Salvo que la negociación que se está produciendo con los sindicatos avance en sentido contrario a las intenciones del Gobierno y su hoja de ruta, -continuaba Cayo Lara en la rueda de prensa convocada “ad hoc”- desde Izquierda Unida consideramos que en este momento concreto existen más razones de las que existían cuando se convocó la huelga del 29 de septiembre que justifiquen otra posible huelga general”.
No es pues de extrañar que estemos con Lara vista la actitud dilatoria del Gobierno que muestra claramente su falta de voluntad política para negociar en serio ya que el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero no ha corregido ni un ápice la reforma laboral, una reforma que -como señalaba el coordinador federal de IU- “se ha demostrado fracasada porque, entre otras cosas, ha supuesto un incremento del número de contratos temporales y una reducción del número de contratos fijos”.
Como Lara recordó en la citada rueda de prensa, tras la supresión de los 426 euros a los parados que agotaron sus prestaciones, y las futuras privatizaciones parciales de AENA y de la Lotería Nacional con las que terminó 2010, este 2011 se inició con medidas tan antisociales como la supresión de los 2.500 euros del ‘cheque-bebé’ a 450.000 familias o el “tarifazo energético”, en referencia al aumento de los precios de la energía eléctrica y del gas, así como el incremento de las tasas de peaje; por no hablar de la congelación de las pensiones para 2011 que “significa que, este año, los pensionistas van a perder poder adquisitivo y, por tanto, van a sufrir una rebaja real de sus pensiones”.

Por todo ello y porque existen razones sobradas para una nueva huelga general, salvo que las intenciones del Gobierno sean negociadas positivamente y recortadas por la negociación de los sindicatos, los abajo firmantes apostamos por Una Huelga General ¡YA!.

Tal como advertimos, no se trata de ninguna inocentada. Zapatero se sometió a las autoridades europeas y los “mercados” y quiere que se apruebe el proyecto de ley de jubilación a los 67 años en el próximo Consejo de Ministros del viernes, 28 de enero de 2011. Mantiene su promesa a los poderosos contra los intereses y los derechos de los trabajadores y trabajadoras.

Izquierda Unida tiene en marcha una campaña contra los recortes sociales aprobados por el gobierno Zapatero, contra las políticas neoliberales que defienden tanto el gobierno estatal, como los regionales del PP. Es necesaria una alternativa de salida social a la crisis. Para IU, es necesaria la convocatoria de una nueva huelga general como forma de contestar en la calle las políticas neoliberales y de recortes de los derechos de los trabajadores y la mayoría de la sociedad. IU cree que ampliar la edad de jubilación no es la solución.

Los siguientes blogs censuramos las intenciones de Zapatero y su gobierno y seríamos partidarios de convocar una Huelga General:
Ventanas del Falcón, Arraio Sound System, Soto en Cameros, Relatando desde el Bajo Llobregat, Kabila, abloguear, Desde la cantera, punts de vista, La Ratera, Multiverso Incognoscible, Ciberculturalia, The Fuente Palmera Times, Bosque de Brocelandia, La Terca Iutopía, DEMPEUS per la salut pública Agua Va!!!, Viramundeando, Maldice que no es poco, Moscas en la Sopa, Quien mucho abarca La Rueda del Tiempo, Sara Mulet, ceronegativo, Les coses d’en Jomi, Desde d’esquerra,

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