Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘Rajoy’

“A mis espaldas, unos cuantos gritos consiguieron apagar el fragor de la batalla, dejando en su lugar un caos parecido al esperpento de las elecciones españolas 2015-16”.

“A mis espaldas, unos cuantos gritos consiguieron apagar el fragor de la batalla, dejando en su lugar un caos parecido al esperpento de las elecciones españolas 2015-16”.

(viene de) Abrí los ojos desmesuradamente y ladeé la cabeza con sonrisa burlona, echando un mirada circular por toda la extensión de la terraza.

-¡Blanca! –exclamé, con exagerado tono sorprendido-. ¡Y yo que pensé, ingenua de mí, que te habías unido a la batalla que tú misma te esforzaste en provocar! Qué bien estamos aquí arriba, ¿verdad? Cada vez es más fácil la vida de los privilegiados. A cubierto de todo, rodeadita de tu guardia personal mientras esos infelices se matan por tu culpa y por la del otro elemento –no lo había hecho conscientemente (soy medieval hasta la médula, a pesar de mis incursiones contemporáneas), pero me percaté que le había apeado, por enésima vez, el tratamiento de nobleza a la interfecta. Y es que el respeto hay que ganárselo, y aquella mujer se desvalorizaba a mis ojos con cada nueva acción que cometía-. Y tú debes ser Juana –hice un signo hacia la mujer menuda y atractiva, vestida como una doncella y con una expresión de calculadora dureza pintada en su rostro, por otra parte de facciones armoniosas-. Tuve el dudoso honor de conocer a tu antecesora, Elvira. Seguro que aún se acuerda de que fui una de las artífices de que la enviaran al convento. Será mejor que intentes parecerte a ella lo menos posible, si quieres que no haga lo mismo contigo.

Los guardias que protegían a las dos mujeres comenzaron a avanzar hacia mí, que mantenía la guardia frente a ellos sin miedo, porque no me pareció que ninguno de ellos quisiera eliminarme sin una orden directa de su jefa. Blanca me miró de arriba abajo, asqueada y fascinada al mismo tiempo: yo, recubierta de sangre, sudor, tierra, polvo y ceniza, con los cabellos revueltos y la ropa desgarrada, ofrecía la imagen menos femenina, gentil y cortés (al menos, según los cánones de Blanca) posible; igual que si llevara bikini en Oriente y burkini en Occidente. La actual amante del rey, finalmente, esbozó la consabida mueca de desprecio que ya llevaba mi nombre.

-Me abstendré de castigarte como merece tu falta de respeto porque no pareces estar en tu sano juicio. ¿Te has percatado del aspecto que tienes? Por cierto, si me acusas de cobarde por haber subido hasta aquí, ¿qué haces tú entonces en el mismo sitio?

-Porque yo he venido a otear el horizonte –respondí. Le di la espalda, aparentando un valor que estaba muy lejos de poseer en ese momento, y me esforcé en escudriñar el campo de batalla, a la luz de la pira y de las antorchas, buscando mi objetivo, y de paso, a Guillaume, o bien a su cadáver retrasado; en ninguno de los dos casos con éxito.

-Has venido a buscarle –la crudeza oscura de su voz me sorprendió y me volví hacia ella. Comprendí que su obsesión (porque sin duda era obsesión, nadie me podría convencer de que allí subyacían sentimientos auténticos, en el caso que no sea siempre una creación intelectual humana eso que he dado en llamar “sentimientos auténticos”) era aún mayor y más enfermiza de lo que yo había imaginado y, contra todo pronóstico, la compadecí. Me envidiaba, por extraño que pueda parecer, no podía entender lo superior que era a mí en todos los aspectos, ni lo fácil y hermosa que era su vida comparada con la mía. Pobre. Pobre Blanca, tan absurda y fallida como el Estado español. Pobre y desgraciada Eowyn. Quise buscar las palabras para decirle lo equivocada que estaba en sus celos hacia mí, sencillamente porque eso era la verdad, pero de pronto comprendí que nunca lo lograría. Así que dejé de esforzarme.

-No le buscaba a él, sino al otro. A tu amiguito, aquel a quien cuyo ya bastante perturbado cerebro perturbaste más para que te ayudara en tu objetivo de vengarte de Guillaume y, de paso, dar un golpe más al poder del Temple. Pero veo que ahora ya no le quieres tanto. ¿Es sólo porque te arrepentiste de enviarlo a matar a tu templario favorito, o es que ya no te es útil para tus propósitos? Y ya que hablamos ellos, si puedes decirme el paradero de ambos, que seguro que no se te ha escapado nada desde esta atalaya, te estaría muy agradecida –le hice un remedo sarcástico de reverencia.

La indignación con la que escuchó mis palabras amenazaba con ponerla en órbita. Incluso creí ver el vapor que le salía de los agujeros de la nariz, dilatados como dos chimeneas.

-¿Cómo te atreves a insultarme delante de mis hombres? ¿Qué tengo que ver yo con ese templario? ¿Qué interés puedo tener en que viva o muera, ni él ni los otros? ¡Te haré pagar tus palabras, bastarda!

Oí el chasquear de la espada en el aire, en dirección a mi cuello, cuando ya era tarde para haber podido efectuar algún movimiento: uno de los guardias, aprovechando que yo estaba inmersa en el calor de la conversación y devanándome los sesos para encontrar alguna manera de hacer confesar a Blanca lo que sabía (sin dejar de insultarla), se había escabullido entre las sombras hasta ponerse detrás de mí y ahora, cansado de mis faltas de respeto a su señora, pretendía desembarazarme de mi cocorota de un tajo sin que ella argumentara nada en contra. Pero algo pasó: un silbido cortó en seco el restallar de su arma, y lógicamente también su trayectoria. Con una flecha en el hombro, oí el sonido del cuerpo de aquel hombre desplomándose en el suelo con su pesada armadura casi antes de que pudiera girarme hacia él con la espada en la mano.

Me volví inmediatamente hacia el lugar de donde procedía la saeta, al igual que Blanca, Juana y el resto de la guardia. Allí, a bastantes varas de nosotros, a luz de las antorchas y al de la hoguera que aún no se había consumido y que convertía la noche en día, pude ver a dos figuras que se alzaban en el punto más alejado de la muralla este, adonde sin duda habían llegado merced a unas escalas; uno de ellos enarbolaba un arco. Ambos corrieron hacia nosotros, el segundo muy alto y corpulento y el primero, el arquero, más pequeño, ágil y ligero. Me pareció cómo el rostro de Blanca iba poniéndose del color de su nombre al reconocer a los recién llegados; yo no estaba mucho más entera. Por fin, Gonzalo llegó a una breve distancia de nosotros y me saludó agitando el arco, desmesuradamente largo, mientras Blanca buscaba apoyo en sus guardias más cercanos al tiempo que miraba ojiplática al acompañante del sevillano. En cuanto al inseparable compañero de Guillaume, he de decir que nunca me he alegrado más de ver a una persona; hasta le encontré más guapo y todo, a pesar de que nunca fue mi tipo: su barba era más espesa y noté que había envejecido ligeramente desde la última que le vi, aunque le favorecía. A mis espaldas, unos cuantos gritos consiguieron apagar el fragor de la batalla, dejando en su lugar un caos parecido al esperpento de las elecciones españolas 2015-16.

-¿Qué hay? –me saludó tranquilamente Gonzalo, como si acabara de despedirse de mí la noche anterior-. Parece ser que hemos llegado a tiempo –a su lado, el otro hombre miraba con ironía a Blanca y a su cohorte.

Intenté rehacerme.

-Me has salvado la vida –dije-. ¿Cómo demonios lo has hecho? ¡Si apenas tenías ángulo para disparar!

-He de reconocer que apuntaba al corazón, con lo que el tiro ha sido un desastre, aunque al menos ha cumplido su objetivo –se encogió de hombros. Yo seguía mirándolo, sin entender: ¿desde cuándo Gonzalo era tan diestro como arquero? Viéndome momentáneamente desactivada por el asombro, uno de los soldados de Blanca se atrevió a hacer un movimiento.

-Quieto ahí –dijo el falso leproso, dirigiéndose a los guardias de Blanca-. Vuestra señora me conoce de la Corte, y no creo que desee que acabe así nuestra relación –y, dirigiéndose a ella-. A sus pies, señora Blanca. ¿El rey Jaume se encuentra bien de salud, espero?

A la pálida luz del amanecer, aún incipiente, el color de  la tez de Blanca había pasado de ser afín con el nombre de su dueña a asemejarse peligrosamente al ceniciento de mis ropajes

-Vos –pronunció ella, al fin, con un hilo de voz-. Habéis venido. No lo entiendo. ¿Qué estáis haciendo aquí?

Él se plantó frente a ella, escoltado por Gonzalo.

-Señora, vos sabéis con exactitud que Eowyn y yo somos viejos amigos. De Tierra Santa. Aún recuerdo cómo tratasteis de utilizar esta circunstancia contra las pretensiones del Temple en la época de la batalla contra los Entença –el tono falsamente cordial a duras penas disimulaba el desagrado que le inspiraba la amante del rey-. Aunque supongo que nunca imaginasteis hasta qué punto… Por cierto –dijo, volviéndose hacia a mí-, me alegro de verte entera, muchacha. Han sido unos meses muy duros sin saber nada de ti, y nos temimos lo peor cuando vimos el resplandor de esa hoguera. Aunque supongo que sabes que tienes un aspecto horrible.

-Lo mismo digo –le secundó Gonzalo, y rectificó enseguida-. Lo de que me alegro de verte, no lo de tu aspecto. Claro que, la verdad…

-No tiene sentido que me salvéis la vida si luego vais a empujarme al suicidio arruinándome la autoestima –les interrumpí-. Venga, vámonos de aquí, si os habéis tomado tantas molestias para venir al menos haced algo útil –eché un vistazo al patio de armas-. Aunque veo que ahí abajo lo tenéis todo controlado.

En efecto: los gemelos ingleses, ya distinguibles después del episodio de la ciudad italiana, junto con Manfredo, Yannick, Ruy, Cristina, Luis, El Genovés y Hernán, se habían esforzado en poner orden en el campo de batalla (todo hay que decirlo, ya no quedaban muchos en condiciones de oponerse, a esas alturas de la liza), en mitad de una destrucción tan grande como la del litoral español tras la fiebre del ladrillo, y mantenían a los guerreros separados y alineados, mientras iban sujetándolos con ligaduras uno a uno y todos a un cuerda de presos. Mi viejo amigo se asomó a la barrera, a mi lado, y alzó una antorcha soltando un grito de triunfo, que fue contestado por los de abajo.

-¡Eowyn! ¡Es Eowyn! –exclamó Luis al verme. Parecía realmente contento de encontrarme.

El resto le oyó y correspondió a su alegría.

-Sabía que no podrían contigo, amiga –dijo Cristina.

-Bienvenida de nuevo, capitana –Ruy me hizo una cortés reverencia.

Son esos momentos de la vida en que recuerdo que tal vez siga siendo, después de todo, humana. Que siento que otros lo piensan, y me tratan en consecuencia. Que no me ven como lo que soy, una máquina de pegar mandobles sin sentimientos, o al menos sin sentimientos que sepa cómo demostrar. Me permití disfrutar de ese momento unos pocos instantes. Porque yo sabía que era mentira. Que aquellos hombres y aquella mujer no habían emprendido aquella pequeña cruzada por mi carisma personal, sino por el suyo, el de mi viejo amigo, con el que había cogido la costumbre, desde la primera vez que nos encontramos en la misma cuadrilla de mercenarios, de jamás abandonarnos uno a otro, fueran como fueran las circunstancias, resistiendo frente a todo y a todos como un preso político español. Él era, el diablo sabría por qué, la única persona que me apreciaba en este mundo. Y yo ni siquiera sabía pagárselo con nada más que un par de oportunas estocadas de vez en cuando… Les saludé a mi vez, bendiciendo la aún oscuridad que no permitió que notaran cómo mis ojos brillaban. Mientras tanto, Blanca y Juana bajaban por la escalera hacia sus habitaciones, con toda su guardia y acompañadas por Gonzalo. La amante del rey no dejaba de mirarme, a riesgo de tropezar e ir dar por tierra con toda su nobiliaria dignidad: me miraba y le miraba, como haciéndose cruces de lo que imaginaba de nosotros, escandalizada y aliviada a la vez, pero aún recelosa e igual de fascinada y asqueada que antes con respecto a mí.

-Es una mujer a la que conviene no tener de enemiga –me dijo él-. Aparte de sus maquinaciones con los Entença, la recuerdo de las negociaciones con el rey por el tema de este castillo. Su presencia y sus envenenados consejos no ayudaron a que fueran fáciles, precisamente. Al menos, creo que ahora no sufrirá con la idea de que tú eres su rival por el amor de Guillaume. Lo que nos concede una cierta tregua.

-Ni lo sueñes. Es inteligente y odia a los tuyos –rebatí yo-. Y a mí. Vosotros sois un obstáculo para sus ambiciones políticas y sus ansias de poder, mientras que yo represento algo que no comprende, algo que es completamente opuesta a ella misma, y por eso me teme, y me aborrece igualmente. No cantes victoria demasiado pronto, amigo: algo me dice que no es la última vez que Blanca volverá a darnos problemas. Y ahora vámonos: esto aún no ha terminado (sigue).

Guardar

Read Full Post »

Hemos vivido muchos años presos del miedo. No del miedo a sufrir ni a sentir dolor, que sería comprensible: hace mucho que exportamos la crueldad de nuestras guerras al tercer mundo. Nuestro miedo era mucho más pusilánime pues se centraba en la pérdida de la tranquilidad que da la ignorancia y de la comodidad que conceden los caprichos consumistas, y también mucho más indigno, pues se convirtió en cómplice de los manejos del sistema. Es cierto, he de reconocerlo, la tentación de cambiar el libro por el circo, el tópico por el análisis, puede ser fuerte cuando te sientes cansado, perdido o fracasado, pero eso no nos exculpa de haber caído en ella. Cerramos los ojos. Nos tragamos todas las cucharadas de mierda envenenada que nos sirvieron. Fuimos ignorantes, superficiales, categóricos, y ante la corrupción y la crisis repetimos como marionetas: “Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” o “Es que hay demasiados inmigrantes”.

Y de pronto, todo pareció cambiar: tanto en el ámbito español como en el internacional, cayeron las bambalinas del teatro y las miserias de la tramoya salieron a la luz: Wikileaks, Greg Smith, Snowden, Urdangarín, Bárcenas, corrupción en la Generalitat de CiU, financiación ilegal del PP… Se escucha el clamor general en los centros de trabajo, en las escuelas, en los mercados, aparte de, naturalmente, en las redes sociales.  Surge el 15-M. La PAH. Diversas plataformas constituyentes. Y solo por poner un par de ejemplos. Los gobiernos y sus esbirros de los cuerpos y fuerzas de Inseguridad del Estado se ven obligados a apartar la careta democrática para ponernos a tono. Empezamos a comprender que la Transición no fue modélica ni la Monarquía nuestra salvadora.

Pero ¿hasta qué punto hemos abierto los ojos? Me inquieta pensar que podemos salir de una impostura generalizada para meternos en otra aún más global. Tantos años de mentiras, tantas náuseas frente a las desfachatados embustes de los telenoticias, me han llevado a la incredulidad más absoluta, y ahora que parece que incluso los integrantes del sistema se vuelven contra la teta que les dio de mamar, me resisto a ser tan ingenua para no cuestionarlo y a quedarme con la benéfica sensación de que en realidad existe bondad intrínseca en el ser humano, comienza la anunciada destrucción del sistema o eso es lo que tiene poner a inútiles en el poder. Pero lo que más me preocupa es que la respuesta a este despertar sea una indignación sin ideología subyacente, un simple desahogo egoísta no dirigido contra el sistema sino contra las carencias personales, y que no persiga más que cambiar los representantes del orden mundial por otros diferentes, aunque quizá no mejores. Eso si realmente existe. Si es suficientemente multitudinaria. Contundente. Efectiva.

Y me pregunto qué sucederá al día siguiente de nuestra hipotética revolución. Quién vendrá a sustituir a la caterva de inútiles, patéticos, cobardes e indignos dirigentes del PP, que al menos cuando se lanzan a la corrupción y al desmonte del Estado del Bienestar no hacen más que seguir las directrices de su programa, lleno de premisas clasistas e insolidarias. Tal vez sea el PSOE, verdadero nido de traidores a su propia ideología, en principio más social aunque ello no les haya impedido allanar el camino a los más severos atentados contra los ciudadanos. O tal vez IU, salpicada de alianzas contranatura y apoyos a leyes más que discutibles en los últimos años, y lastrada por su desunión interna. Probablemente no tenga importancia. Y no porque todos los políticos sean iguales, afirmación tan precipitada y peligrosa como cualquiera de las que nuestra estupidez y nuestra inanidad nos hace pronunciar: todos conocemos ejemplos que nos recuerdan que no es así. Es porque el sistema sí que es igual, muy igual, a sí mismo. Y porque nosotros somos previsibles. Y porque siempre existirán hombres de arena que ayuden a nuestros ojos a cerrarse.

Si no los abrimos de una forma completamente irreversible: tomando las riendas de nuestra vida y de nuestro país día a día.

Read Full Post »

El Papa dice que el matrimonio homosexual es una amenaza para la Humanidad; según parece, que te sientas atraíd@ por personas de tu mismo sexo y las elijas para tener relaciones sexuales y/o formar una familia (con todos los estadios intermedios incluidos), algo que se circunscribe únicamente al ámbito personal, es un mal global y además equiparable a catástrofes como el cambio climático, la especulación alimentaria, la trata de personas, la explotación de los más desfavorecidos, las epidemias, los genocidios y la dictadura de los mercados. O mejor dicho, mucho peor, ya que nuestro amado Ratzinger apenas menciona las adversidades anteriormente citadas más que de una manera muy episódica y siempre mirando hacia la cámara.

Claro que tal vez lo que a Benedicto le asusta es que considera a estas personas una aberración respecto a su género. Si es así, habría que decirle que l@s homosexuales no atacan ni intentan perjudicar a los integrantes del sexo al que pertenecen, o al menos no más que l@s heterosexuales: eso es privilegio exclusivo de las mujeres del PP. Altamente representativos son  los especímenes conocidos como Mato, Cospedal y Aguirre, cuyos ataques contra sus compañeras de género han adquirido unas características de hipocresía, incultura, prejuicio y maldad casi insuperables.

Pero se puede ir más allá incluso de esta traición: se puede traicionar a la gente que te ha dado su apoyo y su fe, pensando equivocadamente que tú ibas a salvarlos; se puede traicionar a los propi@s conciudadan@s; se puede traicionar a todo el género humano. Estas traiciones, obviamente, forman parte de la idiosincrasia esencialmente tan cobarde como autodestructiva, completamente irracional, del hombre y la mujer: pero nunca se ha combinado un estado tal de resignación e inmovilismo por parte de l@s oprimid@s con una estrategia tan compleja y agresiva por parte de los opresores. Y todo esto me lleva a pensar que si otro mundo mejor es posible, otra Humanidad mejor nunca lo será; que las tendencias de comportamiento que se hallan en el estrato más básico de nuestro cerebro podrán ser domesticadas, orientadas hacia el bien común (yo le llamo socialismo) y hacia la razón, pero nunca erradicadas. Podemos sacudirnos nuestra desmovilización y nuestra pereza intelectual, podemos defendernos, forzar el cambio de las formas, de nuestras costumbres, de nuestros gobiernos, pero nunca les cambiaremos a ellos ni cambiaremos nosotr@s. Igual que ninguna religión imaginable, por mucho que se esfuerce el Papa y los de su calaña, cambiará nuestra forma de relacionarnos.

Read Full Post »

Cuando España está dormida y de pronto sale el sol, solo una de las dos Españas se despierta: en este país siempre tendremos la esperanza partida por la mitad y el futuro medio hipotecado. Por los siglos y los siglos, una parte de esta nación de claroscuros permanecerá en la inopia del oscurantismo, refocilándose en una incultura no hija de las circunstancias sino contenta de serlo, con sus habitantes paralizados por la cobardía y amargados por esta inacción sin que se tenga la suficiente nobleza para asumir la culpa, al menos habiendo otros (pobres, inmigrantes, diferentes) a los que adjudicársela.

Esta España tiene terror al análisis, abomina de cualquier acción que requiera empeño introspectivo e intelectual, y por tanto es terreno abonado a los tópicos y a la demagogia: es la España a la que le puedes explicar impunemente que Rajoy rechaza los recortes de Zapatero sin que te espeten que acciones de este calibre (antes hubiera dicho que aún más ultraliberales, pero ahora no estoy tan segura) han estado desde siempre en el programa del PP. Esta España mantiene una adoración servil al poderoso, propia de personalidades débiles y fracasadas, y vota al corrupto: por tanto, no le cuesta creerse que la solución es, a costa de recortes sociales, favorecer fiscalmente a estos personajes para que creen riqueza, negándose a admitir que nunca lo han hecho fuera de sus cuentas corrientes. A esta España le gustan los enemigos pequeños, porque no tiene gónadas de enfrentarse a los otros, y en consecuencia le encanta que la engañen afirmando que esos enemigos pequeños, esos insectos a quienes se puede aplastar de un pisotón, son los que han usurpado los beneficios de la administración haciendo oído sordos a todas las pruebas en contra: porque el moro sin siquiera un poco de pan para sus hijos que entra en la fábrica abandonada a robar unos cuantos cables de cobre es más culpable que el presidente de Gobierno, que abrió las fronteras para ayudar al gran empresariado a bajar los salarios, y que su sucesor, que siguió beneficiando a los lobbies económicos a costa de l@s trabajador@s de cualquier raza, credo y procedencia. Esta España ostenta la soberbia de los ineptos y se permite arrugar el entrecejo cuando sus hij@s juegan con niños de otros colores, como si el blanco fuera una garantía de pureza, como si ser español fuera algo que abanderar con orgullo, y para evitarlo se venden al sobresfuerzo económico y a los adoctrinamientos de los colegios privados, subvencionados por los gobernantes.

Tod@s tenemos miedo. Y a tod@s nos faltan conocimientos. Y el trabajo siempre es duro. Pero el miedo no se supera con odio ni la incultura es una cualidad digna de encomio y, a no ser que seas favorecido por la fortuna, el dinero fácil no se consigue sin algún tipo de derramiento de sangre. El 22M de 2011 ganó la peor de las Españas posibles en un mundo que está degenerando, cerrando las fronteras y abriendo la veda al odio y a la explotación cada vez más indiscriminados, hasta lo más rastrero.

Les hemos votado: ahora, atengámonos a las consecuencias.

Read Full Post »

#afinidadviajera

La única web para viajeros adictos.

franciscojaviertostado.com

Historia, medicina y otras artes...

Fábulas estelares

De lecturas, lenguajes y naves espaciales

#NoDAPL Solidarity

Support the Indigenous led movement to stop the Dakota Access Pipeline

Sociología crítica

Articulos y textos para debate y análisis de la realidad social

Tras La Última Frontera

Un blog sobre literatura fantástica, ciencia ficción, mitología y juegos de rol.

Romana Insolentia

El blog donde conocer al pueblo godo y la Antigüedad Tardía desde sus orígenes hasta su final. Guerra, intriga y arqueología en Hispania tras la caída de Roma de manos de un historiador y arqueólogo amante de la Antigüedad Tardía y de los visigodos en particular.

Juegos y Dados

Juegos de tablero, cartas, rol y miniaturas

geoengineeringcrimes

Crimes Against Mother Earth

arieelvikingo

4 out of 5 dentists recommend this WordPress.com site

Adherentes Bcn

Quisieron enterrarnos, pero no sabían que somos semilla

Comitè Antiimperialista

Contra les agressions imperialistes i amb la lluita dels pobles per la seva sobirania

Soy Pública

Defendiendo la Educación Pública

The Moving Times

Diario de los movimientos sociales y las reivindicaciones políticas

Asociación hipotecados activos

Todo lo que debes saber de tu hipoteca, los bancos, el dinero y no te explican

ARQUITECTURA-G

ARQUITECTURA-G Estudio Arquitectura Barcelona

La ratera

El Bloc d'en Toni Barbarà

Plataforma Catalana Marxa a Brussel·les 2015

No a l'Europa del capital, per una Unió dels pobles democràtica, social, ambiental , solidària, igualitària: EUROMARXES 2015

Atila Weblog

Just another WordPress.com weblog

Salud y Bienestar

En éste blog encontrareis información referida a salud y bienestar en general.

Ciencia Histórica

Un blog de Jesús G. Barcala

Información por la Verdad

Buscadores de la Verdad en Vallecas informando desde el cariño.

PTYAL

Pedagogía Terapéutica y Audición y Lenguaje

Tomos y Grapas

Tu programa de Cómics

Ferro Veritas

Esgrima Antigua y Recreación

ALC Stronghold

¡Hazlo épico!

Por Otro Mundo

Somos Más

Ciencia Histórica

Un blog de Jesús G. Barcala

Los Templarios y su época (1095-1314)

“Non nobis Domine non nobis sed Nomini Tuo da gloriam”

#elmonlocaldiuprou

Web per denunciar la reforma local de l'Estat

el Club dels Llops

quatre nens es perden pel bosc, on viuran l'aventura de la seva vida!

Un escriptor als núvols

La botiga de les fantasies versemblants

verba volant, scripta manent

De la edición en papel a la edición integral

Espiral associacio de creadors/es

Associació de creadors i creadores

Donbass Resisteix

Bloc de l'Assemblea de Suport a les Repúbliques Populars de Donetsk i Lugansk

Tinta Roja

Fira de l'edició independent i del llibre polític

A la puerta del sueño

O cómo ser periodista en el siglo XXI y no morir en el intento

A %d blogueros les gusta esto: